Reseña: Brooklyn (2015)

You’ll feel so homesick that you’ll want to die, and there’s nothing you can do about it apart from endure it. But you will, and it won’t kill you… and one day the sun will come out and you’ll realize that this is where your life is.

Como sucede todos los años, faltando unos días para lo que será la próxima edición de los Premios Oscars, ya todos tenemos en nuestras manos los nominados para las categorías más importantes (Mejor película, Mejor actor, etcétera). Sobre todo en el caso de los nominados a “Mejor película” es casi automático que una parte de nuestra mente empiece a hacer un recuento de todas aquellas que aparecen como nominadas y a empezar a sacar nuestras propias conclusiones: si las vimos o no, cuál será la posible ganadora, cual es la “revelación” del año, etcétera.

Cuando llegamos a la categoría de Mejor película, para este año, tenemos GIGANTES como MadMax, The Revenant y The Martian, pero entre medio de estas enormes películas también aparecen un par, que para el espectador promedio pueden haber sido desconocidas y aparecen bastante desde abajo: Room (de la cual La24 ya habló hace poquito) y Brooklyn.

El que aparezca como nominada a mejor película, hace que nos “pique el bichito de la curiosidad” e inevitablemente tengamos ganas de verla, y conocer las razones por las que se hace presente en la lista. La vimos. No comprendemos la razón de la nominación. Lee los próximos párrafos, mirala y llegá a tus propias conclusiones.

 

Dirigida por John Crowley (un director sin grandes éxitos en su haber) y producida por Nick Hornby (About a boy, 2002), Brooklyn nos cuenta la historia de Eilis (Saoirse Ronan), una inmigrante irlandesa que en el apogeo de su juventud decide in en busca de – literalmente – su propio sueño americano. Con nada que perder, dejando de lado una vida bastante chata y sin emociones y apoyada por su madre y su hermana (su única familia) decide – llevando solo su ilusión y una maleta cargada de ropa – en plena década de 1950, cruzar el charco y comenzar una nueva vida en Brooklyn, Estados Unidos.

Mediante sus contactos irlandeses, consigue rápidamente establecerse y conseguir un trabajo. Al poco tiempo de haber llegado a Brooklyn, logra conocer al que desde el primer momento se convertirá en el amor de su vida, Tony (Emory Cohen), un italiano, de familia italiana ya establecida en los Estados Unidos. Todo irá bien con su nueva vida en américa, hasta que se entera que su hermana mayor, Rose (Fiona Glascott) fallece de manera inesperada para todos, y a Eilis se le presenta la necesidad de volver por primera vez a su lugar natal, luego de haberse establecido en los Estados Unidos el tiempo suficiente como para considerarlo su hogar. A partir de este momento se le planteara el verdadero desafío a Eilis: resistir todas las tentaciones que se le presentarán en el corto período de estancia en Irlanda y regresar a su vida en américa, su verdadera vida, aquella por la que tanto sufrió y luchó.

La película se plantea como un drama que presenta una historia extremadamente plana y previsible, llena de los Clichés típicos de un drama hollywoodense, haciendo pasar a nuestra protagonista por todos los “males” que podemos esperar de una película de este estilo.  Con sus LARGAS dos horas de duración, se nos hace inevitable llegar al final esperando que pase ese momento que nos haga sentir algún tipo de emoción diferente al de indiferencia que vivimos durante el transcurso toda la película, pero el mismo nunca llega. Ningún sobresalto, ninguna escena memorable, absolutamente nada. Todo chato.

 

Aunque no podemos ser completamente odiosos en nuestra opinión. Si hay algo extremadamente positivo y valorable que tiene la película, lo cual nos sentimos obligados de marcar, es lo fabuloso de la recreación de los años ’50. Los lugares, las escenografías, las vestimentas, los vehículos, todo lo que respecta al apartado visual por parte de la producción, definitivamente es un éxito, dentro de los pocos que presenta el film. Desde el momento cero, nos hace sentir que realmente estamos en 1950. Al trabajo de escenografía y vestuario debemos sumar el de iluminación y edición posterior que nos dan esas tonalidades opacas, casi tirando a los grises, que nos terminan de sumergir en este Broklyn de los ‘50s, durante el transcurso de toda la película. La banda sonora suma su granito de arena  y está compuesta especialmente para amoldarse a cada escena.

Siguiendo la línea de los puntos altos, podemos detenernos un momento en las actuaciones. Todos los actores, en líneas generales,  se amoldaron de manera correcta a sus papeles, y no hay detalles negativos a marcar al respecto, aunque particularmente Saoirse/Eilis se merece la ovación más grande. Vemos un proceso de mutación increíble, desde una Eilis inocente, tímida, incluso insulsa de las primeras escenas, a una mujer fuerte, atractiva y carismática en la segunda mitad de la película. Esta mutación a nivel actoral se asocia con un efecto sinérgico con el trabajo visual por parte de los maquilladores y encargados del vestuario. Sin duda, parecen dos personajes totalmente diferentes, metidos en uno solo.El próximo en el podio, en orden de calidad, se lo queda Emory/Tony que también cumple un buen papel en la película y se amolda correctamente a las necesidades de su personaje.

Pero, teniendo en cuenta los puntos altos planteados anteriormente, si volvemos a la cuestión principal, nos surge una pregunta de vital importancia: Si las actuaciones son correctas y el apartado visual/musical es perfecto, entonces ¿Qué falló? Simple, la historia. El guion es un tanto mediocre, sin sorpresas ni grandes momentos y nos hace concluir que de haberse esforzado un poco más con la historia, podría haber sido una película increíble, o aunque sea buena. O quizás haber utilizado todo el potencial que tenían en sus manos para contar una historia diferente. A fin de cuentas es mucho lo que se desperdició en el camino, para el resultado final que llegó a la pantalla.

Deambulando un poco por internet leemos excelentes críticas sobre la película, pero principalmente por el gran trabajo visual que posee. Sin embargo, en este sitio no nos quedamos solo con eso. Si te gustan las películas sobre la época o aquellas que te generan cierta nostalgia, y te interesa particularmente lo visual y estético de la misma, mirala. Si venís en busca de una historia que te sorprenda, que te marque en algún aspecto o que vayas a recordar por siempre, seguí de largo nomas, tenes muchas otras películas para ver.

Sin lugar a dudas, no tiene chances de competir con los otros gigantes que tiene al frente, como mejor película, y no se termina de entender cómo llegó siquiera a estar nominada.

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