In the Blink of an Eye: La bellota y el tiempo

Hay películas que están destinadas a ser clásicos instantáneos, que revolucionan la historia del cine, tanto por su narración como por sus innovaciones tecnológicas; hay películas que son mediocres o malas a secas y no merecen un segundo visionado. Hay una tercera categoría que engloba a los filmes que son simplemente hermosos, que tal vez no se conviertan en clásicos y su estreno no repercuta en lo más mínimo en la atención del público; pero que cuando accedemos a ellos nos mueven todas las fibras del cuerpo y dejan en nosotros una sensación de plenitud. Este es el caso de In the Blink of an Eye, del director Andrew Stanton y estrenada, sin mucha promoción, directamente en streaming en febrero del 2026.
Me fue ofrecida por el famoso algoritmo que tiene registrado mi gusto por la ciencia ficción y, ni bien me conecté para ver si encontraba alguna cosa interesante, me mostró una imagen promocional que atrajo de inmediato mi atención: la espalda de una persona enfundada en una especie de traje de astronauta contemplando un prado florido con una montaña nevada de fondo. Sin saber nada de su argumento, la curiosidad que me produjo esa fotografía, sumada al impacto del título, pudieron más y decidí darle una oportunidad.

La película, escrita por Colby Day, responsable del guión de Spaceman (Johan Renck, 2024) y de algunos episodios de la serie For All Mankind (2019 – actualidad), lleva al espectador a realizar un viaje a lo largo de milenios, entrelazando tres narraciones que ocurren en diferentes épocas de la historia de la humanidad, la prehistoria, la actualidad y un futuro posible, y lo obliga a pensar y reflexionar sobre el ciclo de la vida.
En cada momento histórico, la humanidad se enfrenta a un evento crítico que debe superar para no perecer, resaltando la capacidad de adaptación y supervivencia de los seres humanos. La prehistoria, protagonizada por Jorge Vargas y Skywalker Hughes, padre e hija neandertales, viven los últimos días de su especie y deben intentar hasta lo imposible para sobrevivir al avance de los Homo sapiens; en la actualidad, Rashida Jones y Daveed Diggs, son científicos que estudian los huesos de seres prehistóricos mientras transitan su vida en medio del peligro del cambio climático, ignorado por gran parte de la sociedad; y en el futuro posible Kate McKinnon encarna a una cosmonauta que lidera, junto con una Inteligencia Artificial, una misión espacial hacia el sistema Kepler, a bordo de una nave que adopta la función de nueva arca de Noé. Las tres historias se narran de manera alternada, y los hechos de una se reflejan en las otras dos, con una naturalidad y fluidez que indican el eterno retorno nietzscheano que atravesamos los seres humanos durante nuestra existencia. En el filme la vida y la muerte se presentan como algo natural e inevitable que forma parte del ciclo biológico y se las muestra sin golpes bajos, consiguiendo emocionar en todo instante; y uniendo cada historia de vida aparece la bellota, símbolo del potencial oculto que se encuentra dentro de cada uno de nosotros y del renacimiento del ser humano.

La recepción de la película fue dispar, mientras que en el Festival Sundance de enero del 2026 se llevó el premio Alfred P. Sloan que se otorga a aquellos filmes que fomentan la ciencia en el cine, la “crítica especializada” la catalogó de manera tibia, como un producto intrascendente. La realidad es que vivimos en una época de narrativa chata, en la que si un producto audiovisual no explica todo de forma clara más de una vez, porque el espectador promedio alterna su atención entre la pantalla de la TV y la de su celular; no tiene un montaje frenético, casi clipero que mantenga en vilo al público y no ejecuta grandes secuencias de acción, no se lo considera bueno; por esos motivos cuando aparecen narraciones que patean el tablero y proponen algo diferente resultan incomprendidas. In the Blink of an Eye se trata de una historia cuyas escenas se toman el tiempo necesario para que el auditorio descubra el mensaje de sus realizadores y reconstruya intelectualmente cada paso de sus protagonistas, sin necesidad de explicar los hechos mil veces y tirar por la borda cualquier intento de llevarnos a una reflexión profunda. Es un filme que pide a gritos que dejemos de lado las distracciones constantes que nos rodean y que emociona cuando nos compenetramos en lo que nos está contando.



