Manuscritos de Tython XVII: Lo viejo funciona

Luego de ver los últimos episodios de Maul: Shadow Lord, debo decir que me saco el sombrero ante el producto que nos han entregado a todos los aficionados a Star Wars.Esta serie ha sabido reproducir de manera satisfactoria el espíritu de la saga que no tenían las últimas producciones; como si al trabajar dentro del período clásico los realizadores tuviesen un arnés de contención, tanto dramática como estética y cuidasen la calidad del producto final. Algo que se extrañaba en las anteriores entregas, en las que la innovación, sumada a guiones mediocres, dejaban una sensación de no encontrarnos en esa galaxia muy, muy lejana.
El personaje colectivo[1]
Se ha regresado a la conformación del personaje colectivo propuesto por George Lucas en sus dos trilogías. La acción dramática es llevada adelante por los conflictos que se producen entre los tres grupos principales, siendo dos de ellos protagonistas y el tercero el antagonista. En los dos primeros, cada uno de sus integrantes se presentan por separado, con sus diferentes características para ir juntándose hacia el final y conformar una unidad en la que todos cumplen su debida función.
La agrupación más definida es la conducida por Maul, cuyos miembros más importantes son: la mandaloriana Rook Kast, cuya voz la da la actriz Vanessa Marshall, quien oficia de la conciencia grupal ante su líder, siendo la única que le dice qué es lo que debería hacerse, pero sin dejar de demostrarle una lealtad absoluta; los hermanos Icarus y Scron, dos zabraks (misma especie que Maul) interpretados por Steve Blum y Dave Fennoy respectivamente, cuyo rol dentro de este variopinto conjunto es la de proteger a su cabecilla aún a costa de su propia vida; el droide Spybot, representado por David W. Collins, encargado de solucionar aquellos pequeños problemas que se vayan presentando en el derrotero del equipo; y el pequeño alienígena de especie aleena, Looti Vario, el actor Chris Diamantopoulos, se trata de un ser egoísta, antiguo líder criminal que sólo vela por su propia seguridad y se ve obligado a unirse a Maul y sus secuaces para continuar con vida; funciona como nexo entre los planes del zabrak y sus competidores y como personaje cómico realizando comentarios picantes en los momentos menos apropiados; completan esta comunidad varios guerreros mandalorianos que proporcionan contexto como todos los personajes terciarios. A la cabeza de la banda se encuentra Maul, a cargo de Sam Witwer, que se presenta mucho más maduro y reflexivo que el impulsivo e imprudente visto durante las Clone Wars (2008 – 2020, varios directores) y el desquiciado y demente de Rebels (2014 – 2018, varios directores), al contrario que en las series precedentes, aquí tiene muy focalizados sus deseos, todos ellos originados por diferentes traiciones: el más importante, vengarse de Darth Sidious quien lo utilizase como objeto descartable en The Phantom Menace (1999, George Lucas); y en las Guerras Clon eliminando a su hermano, Savage Opress y destruyendo su poder como líder criminal; para lograr este objetivo sabe que debe conseguir un aprendiz y moldearlo en los caminos del Lado Oscuro de la Fuerza; su siguiente ambición es vengarse de sus antiguos subordinados que lo abandonaron a su suerte cuando Sidous lo atacó, cosa que consigue a lo largo de los primeros episodios de la serie. Para conseguir llevar a cabo todos sus fines, demuestra una paciencia y una adaptación a las circunstancias que no sabíamos que tenía, dando a veces una imagen ambigua de su persona; sabiendo aprovechar las cualidades de sus oponentes y aliados temporales, para golpear en el momento justo.

El segundo grupo, un poco más ecléctico, se encuentra dividido en dos subgrupos y tarda algunos episodios en transformarse en unidad, pero es fácil seguirle la pista. En primer lugar aparece la dupla integrada por el maestro Jedi Eeko-Dio Daki, de raza mozyk, interpretado por el actor Dennis Haysbert, cuyo fin es proteger a su padawan (aprendiz) y evitar la persecución imperial decretada al final de la guerra, por este motivo no dudará en aceptar la alianza con Maul y su equipo. Con la voz de la actriz Gideon Adlon, aparece la twilek Devon Izara, padawan de Dio Daki, quien se debate entre el deber ser y la necesidad de hacer; como futura Jedi tiene que seguir las enseñanzas de su maestro, pero como fugitiva del Imperio necesita realizar acciones ilegales, como robar comida, para asegurar su sobrevivencia y la de su guía; esta dicotomía será aprovechada por Maul para llevarla, de manera muy calculada, hacia el Lado Oscuro de la Fuerza. El siguiente subgrupo está compuesto por el capitán de policía Brander Lawson, el actor Wagner Moura, quien en un principio intenta capturar a Maul tratando de preservar a su planeta, Janix, de la intervención imperial; pero luego se verá proscripto cuando el Imperio ordene su ejecución y deberá unirse a Dio Daki e Izara para intentar escapar del planeta. Bajo su mando se encuentra el droide de defensa táctica 2BOT o como suelen llamarlo, Two Boots, otorgándole mayor identidad que al resto de sus congéneres; y a ellos se les une el hijo de Brander, Rylee Lawson, quien lleva en su interior el problema del divorcio de sus padres, teniendo a su madre ausente, puesto que es una oficial Imperial que trabaja para aquellos que se encuentran oprimiendo la Galaxia.
El rol antagónico está formado por el Imperio, al que se lo presenta como una eficiente máquina militarizada dentro de la cual no se perciben individualidades y en la que cada integrante funciona como un perfecto engranaje que la hace avanzar. Incluso sus figuras sobresalientes, son mostradas como personajes carentes de identificación durante el desarrollo de la serie, destacándose los inquisidores Marrok y el Undécimo Hermano, de quienes sabemos sus nombres gracias a otros materiales de la Saga y, por supuesto, Darth Vader, a quien todavía no conoce nadie por fuera del Imperio y que tampoco se lo presenta por su nombre e incluso no posee líneas de diálogo, lo que profundiza el efecto de mantener al Imperio como un ente masificado que prevalece por sobre las identidades de sus integrantes. El objetivo principal de este grupo es el de atrapar a Maul, los Jedis y a todos aquellos quienes se encuentren a su lado, mientras que el secundario es propio de toda dictadura, gobernar con mano de hierro imponiendo la Ley Marcial, estableciendo el toque de queda y la desaparición de personas que puedan presentar alguna oposición como es el caso de la Jefa Clyce, responsable de la Defensa Civil de Janix y superior de Brander Lawson.
La naturaleza escorpiana
Otro aspecto interesante narrado en esta serie es el de la naturaleza escorpiana de algunos personajes, que no tiene nada que ver con los signos zodiacales, sino que se desprende de la fábula anónima del Escorpión y la Rana. “En ella se cuenta que un Escorpión debía cruzar un río y, dado que no puede nadar, pide ayuda a una rana para que lo traslade sobre su lomo. Ésta se opone alegando que el artrópodo la picará y la envenenará, a lo que el primero le promete no hacerlo. A la mitad del río el escorpión la pica y, mientras ambos están muriendo, la rana le pregunta por qué, obteniendo como respuesta que no se puede ir contra la propia naturaleza”.

Maul – Shadow Lord presenta varios casos de este tipo que desencadenan diferentes eventos de importancia a lo largo de sus capítulos.
El droide Two Boots está programado para seguir un protocolo que se activa cuando descubren la identidad de Maul, sobre quien pesa una orden de captura imperial; según su codificación debe avisar al Imperio para que éste se encargue del problema, pero Lawson trata de convencerlo de que no lo haga, dado que una vez que el Imperio llega a un lugar, asume el gobierno total y no se retira nunca de él. El droide hace caso por un par de episodios, pero luego no puede ir en contra de quién es y “traiciona” a los habitantes de Janix cumpliendo la orden que tenía registrada. Hacia el final de serie, toma conciencia de lo que ha hecho, reforzándose de esta manera la sensación de ser pensante y emulando su figura con la del clásico C3-PO, y decide ayudar a sus amigos a abandonar el planeta.
Brander Lawson, siente en todo momento la necesidad de hacer lo correcto, es algo que va más allá de su investidura, por lo que decide ayudar al Jedi y su padawan a escapar de Janix, desobedeciendo las órdenes imperiales y poniendo en riesgo su vida y la de su hijo. Al final de la serie, y siendo lo único lógico que debe hacer dada su personalidad, se sacrifica para conseguir su objetivo pero, como en ningún momento vemos su cadáver, es probable que lo tengamos nuevamente en la segunda temporada, ya sea como prisionero del Imperio o como fugitivo intentando reencontrarse con su hijo.
Los hermanos Icarus y Scorn, son los guardaespaldas de Maul, y no dudan en ningún momento en dar su vida para preservar la de su jefe, mostrando gran valentía y arrojo, ambos mueren para que Maul continúe con sus objetivos.
El droide Spybot siempre se encarga de eliminar los obstáculos que entorpecen el avance grupal hacia sus diferentes objetivos, por lo que al final es destruido intentando ayudar a sortear un lago de ácido empujando una pequeña barca cuyo motor se encuentra inuntilizado.

El maestro Jedi Eeko-Dio Daki, como buen seguidor de lado Luminoso de la Fuerza, no puede evitar hacer lo dictado por sus preceptos; intentando ver la bondad en los demás, termina confiando en Maul, quien le propone una vía de escape de Janix para él y su padawan. Esta condición de entereza y confianza propia de los Jedi le impide ver que la traición está a su lado y sólo se dará cuenta cuando sea demasiado tarde.
Por último el personaje más complejo y ambiguo de todos es el propio Maul, sus objetivos principales se hacen a un lado cuando descubre a Devon Izara, percibiendo su potencial para seguir el camino de la Oscuridad. Esto lo lleva a intentar convencerla por todos los medios de unirse a él y aceptarlo como maestro, pero tiene como inconveniente la presencia de Dio Daki que retiene y contiene a la twilek. No obstante demostrará mucha determinación al protegerlos de las fuerzas Imperiales, poniendo en riesgo su propia vida para obtener la confianza de ambos. Maul no duda en ponerse por delante cuando, los Inquisidores primero y más tarde Darth Vader, los ataquen sin descanso. Esto lleva a Dio Daki a confiar en él y a unirse en la lucha con la vana esperanza de, peleando como compañeros de armas, derrotar al nuevo Lord Sith. Es en ese momento cuando Maul aprovecha la oportunidad y lo abandona dejándolo a merced del poderoso Señor Oscuro ante quien sucumbe de forma inevitable. Más tarde, cuando están a bordo de la nave que los ha rescatado, el zabrak convence a Izara de unirse a él para vengar a su maestro caído, demostrando una vez más que no puede apartarse del Lado Oscuro.
Conclusión
La narración de Maul – Shadow Lord está elaborada en extremo, tanto los directores como los guionistas se preocuparon por cuidar que la serie se inserte de manera orgánica en el período clásico y no contradiga lo propuesto por George Lucas. Cada personaje representa una función particular dentro del rol que le tocó cumplir para que el grupo avance hacia el final de la trama, constituyendo de manera precisa al personaje colectivo. Luego de varios traspiés, la saga de Star Wars ha encontrado una vez más el rumbo que los aficionados le pedían, recuperando el espíritu de los materiales originales. Parafraseando a Favalli de la serie El Eternauta (2025, Bruno Stagnaro) “Lo viejo funciona, Juan. Lo viejo funciona”.
[1] La presentación de los personajes fue analizada en los Manuscritos de Tython XVI publicados el 14-04-26 en nuestra página: https://revista24cuadros.com/2026/04/14/manuscritos-de-tython-xvi-el-eterno-retorno/



