EL CINE QUE NO VIMOS #1

Una columna dedicada a redescubrir esas películas que con el paso del tiempo fueron quedando debajo del radar, y también aquellas menospreciadas al momento de su estreno, pero que hoy nos toca revalorizar por diferentes motivos.

Night Moves

Año: 1975 Dirección: Arthur Penn Producción: Robert M. Sherman Guion: Alan Sharp País: Estados Unidos Duración: 99 minutos

Harry Moseby (Gene Hackman en su pico actoral) es un detective privado de Los Ángeles que es contratado por una actriz en decadencia para encontrar a su hija rebelde que lleva varios días desaparecida. La búsqueda involucra a un grupo de dobles de riesgo de la industria del cine, y a una pareja que vive en un rancho remoto de Florida, pero todo el misterio pasa a un segundo plano cuando la identidad fracturada de Moseby expone a un investigador desorientado y vulnerable a punto de desmoronarse. La dirección de Arthur Penn coquetea con ciertos manierismos europeos que convierten a este exponente del neo noir americano en una pieza atípica. Incluye el desnudo de una muy adolescente Melanie Griffith en modo Lolita que hizo retrasar el estreno dos años hasta cumplir la mayoría de edad, y así evitar cualquier tipo de demanda contra la producción.

River’s Edge

Año: 1986 Dirección: Tim Hunter Producción: Sarah Pillsbury, Midge Sanford Guion: Neal Jimenez País: Estados Unidos Duración: 99 minutos

Un adolescente estrangula a su pareja y lo siguiente que hace es invitar a un grupo de amigos para que visiten el cadáver expuesto a orillas de un río. Este drama inspirado en un caso real bastante mediático de 1981 que tuvo lugar en California pone en perspectiva los síntomas del desencanto adolescente que predominaban en la cultura americana de los ochenta. Sus personajes no paran de tomar malas decisiones mientras deambulan alrededor de un pequeño pueblo del norte donde resuena el desamparo de los padres y la indiferencia de las instituciones. Todo el tiempo se respira un clima tan angustiante que la atmósfera se hace cada vez más pesimista. Uno de los pocos casos donde la presencia excéntrica de Crispin Glover logra ajustarse a la propuesta sin alterarla.

Hang ‘Em High

Año: 1968 Dirección: Ted Post Producción: Leonard Freeman Guion: Leonard Freeman, Mel Goldberg País: Estados Unidos Duración: 114 minutos

Después de su célebre paso por la industria italiana para trabajar bajo las órdenes de Sergio Leone, un inspirado Clint Eastwood regresa a Hollywood para fundar Malpaso, su propia compañía en la que se propuso producir películas con total control creativo. El puntapié inicial fue con este western híbrido donde un hombre que es injustamente llevado a la horca, y luego sobrevive, se dispone a atrapar a los responsables mediante el uso legítimo de la justicia. El entramado busca debatir sobre el abuso de poder en los tiempos cuando aquellos condenados al linchamiento estaban privados de acceder a un juicio justo. Se notan los detalles que buscan emular el estilismo de los spaghetti westerns, desde la secuencia de créditos iniciales, hasta la música que intenta reproducir los ecos de Ennio Morricone.

The Servant

Año: 1963 Dirección: Joseph Losey Producción: Joseph Losey, Norman Priggen Guion: Harold Pinter País: Reino Unido Duración: 115 minutos

A partir de la relación que forman un aristócrata refinado y su perverso mayordomo, empieza a tejerse un drama psicológico de jerarquías que se va retorciendo a fuego lento. El desempeño de Dirk Bogarde como ese misterioso manipulador que logra instalarse en la intimidad de su empleador para derrumbarlo es hipnótico de principio a fin. Propone un lenguaje simbólico mediante determinados planos que expresan conceptos a medida que se condensa un espacio de pura claustrofobia. Integra una de las tantas producciones realizadas por Joseph Losey durante su exilio en Inglaterra, luego de ser expulsado de Hollywood por la censura macartista, y que inaugura sus colaboraciones con el dramaturgo Harold Pinter.

Year of the Dragon

Año: 1985 Dirección: Michael Cimino Producción: Dino De Laurentiis Guion: Oliver Stone, Michael Cimino País: Estados Unidos Duración: 134 minutos

Aunque a estas alturas ya era un marginado de la industria hollywoodense, Michael Cimino supo aprovechar la libertad artística otorgada por el productor Dino De Laurentiis para seguir siendo un meticuloso del rodaje. Acompañado por Oliver Stone como guionista, la dupla se puso a cranear un policial situado en el barrio chino de Manhattan, poblado por contrabandistas asiáticos, mafiosos italianos, policías corruptos, y hasta una banda de monjas espías. A diferencia de otras entradas dedicadas al género que salieron por aquel entonces, sobresale el tono políticamente incorrecto que distingue al detective interpretado por Mickey Rourke, y que puso en alerta a un sector de la comunidad china. La última gran apuesta de Cimino antes del descenso.