Affection: paranoia dickiana más cine de VHS

Suele ser común el tropo del protagonista que despierta en medio de una vida que no recuerda ni acepta como la suya. Con esta idea, el escritor Philip K. Dick concibe una de sus mejores novelas, que además se adjudica uno de los títulos más poéticos de la historia de la literatura: Flow My Tears, the Policeman Said (1974). En el cine, el caso de la esposa que pierde la memoria o que tiene recuerdos distorsionados dio pie a thrillers como The Forgotten (Joseph Ruben, 2004), en el que Julianne Moore interpreta a una madre que busca a un hijo que nadie recuerda, o Before I Go to Sleep (Rowan Joffe, 2014), en el que Nicole Kidman desempeña el rol de la esposa amnésica que desconfía de las buenas intenciones de su marido.

Affectionopera prima escrita y dirigida por BT Meza que recorrió festivales en 2025 y que a mediados de 2026 tuvo estreno limitado en algunos cines de EE. UU., mientras que en el resto del mundo fue directo a las plataformas de streaming— es una película que no solo retoma el tropo del personaje que padece amnesia, sino que además subvierte las convenciones del tópico para arrancarlo del terreno del thriller y situarlo en el ámbito del sci-fi horror.

Affection destaca no solo por su ritmo acertado y salpicado de giros refrescantes, sino que se luce también gracias a la fantástica labor de Jessica Rothe, quien ya ha demostrado su solvencia en el horror al protagonizar la saga Happy Dead Day (2017 y 2019), dos de las joyas más preciadas de la productora Blumhouse. Curiosamente, la actriz ha repetido el rol de madre atribulada en la reciente Imposters (2026).

Affection transcurre en un caserón cercano a un bosque. Buena parte del terreno está ocupado por un campo de maíz. Ellie (Jessica Rothe) despierta en medio de la noche en una habitación que no reconoce, compartiendo la cama con un hombre (Joseph Cross) que le resulta desconocido. Ellie intenta escapar, pero el hombre dice llamarse Bruce e insiste que es su marido. Cuando Ellie lo ataca, interviene Alice (Julianna Layne) y, entre llantos, le pide a su madre que por favor no lastime a su padre. Ellie se detiene, pero incluso la ratificación de la niña no le basta para confiar en lo que le ha dicho el hombre.

Este es el punto de partida. A medida que avanza, Affection parece perfilar hacia el suspenso más trillado. Sin embargo, a los pocos minutos pega un golpe de timón que empuja la historia hacia territorios en los que la temática dickiana se combina con el cine de VHS. De este modo, las dos terceras partes restantes de la película transitan entre dos mundos fronterizos: por una parte, un modesto retro sci-fi donde abundan pantallas de tubo y engendros elaborados con efectos especiales prácticos típicos de la cinta de videoclub; por otra, un terror más clásico que aborda la desnaturalización del círculo familiar en un circuito de gente extraña, la súbita aparición del doble y el regreso del muerto desde la tumba.

Los años de la pospandemia se han convertido en un período bisagra para el cine. Por un lado, venimos atestiguando una resurrección del terror que gana cada vez más cartel y se impone por encima de propuestas enmarcadas en el realismo. Por otro, vemos emerger un tsunami de películas de género con presupuesto acotado y perfil más autoral e independiente —como es el caso de Obsession o Backrooms— que en venta de entradas superan a los remanidos blockbusters manufacturados por las grandes productoras.

En medio de esta puja por la renovación, Affection se suma a la creciente lista de filmes que, en vez de apostar al malo conocido, proponen a la audiencia el hermoso desafío de narrar lo bueno por conocer. No todo se ha contado. Siempre hay algo nuevo por decir.