Reseña: The Report

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Hace unos meses se estrenó en el país The Report, película que a priori parecía destinada a entrar en el batallón de las que iban a pasear bastante en la temporada de premios. Sin embargo, el drama protagonizado por Adam Driver no apareció prácticamente en ningún lado. Y es de veras curioso. Retomaremos esto en la conclusión.

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Adam Driver, que es el Benedict Cumberbatch de este lustro, interpreta a Daniel Jones, un investigador del FBI y de la comisión de inteligencia del senado de EE. UU. encargado de preparar un informe sobre los métodos utilizados por la CIA para extraer información post 11 de septiembre. Jones es apadrinado por la veterana senadora Dianne Feinstein (Annette Bening) que lo incentiva a encontrar la verdad sobre esos “métodos de extracción” sin dejar de señalar que es un tema en extremo delicado por muchísimas razones. Para esto, y con cierta colaboración a regañadientes de la CIA, lo destinan a un galpón con una comisión de personas de varias agencias a estudiar millones de páginas de informes y cables clasificados.

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Jones, a lo largo de los años en los que va preparando el reporte, comienza a caer en una suerte de paranoia con asidero en la realidad. La CIA le retacea la información, le hackea las computadoras y le hace el vacío. De a poco, se va quedando sólo hasta que la agencia lo termina demandando por filtrar información, anticipando una confrontación que en principio no era del todo clara.

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Scott Z. Burns, guionista de varias películas y entre ellas The Bourne Ultimatum (curiosamente, toda la saga Bourne nos muestra los desvaríos de una agencia de inteligencia desatada), dirige su segunda película, The Report, una cinta complicada por los tópicos que maneja. Torturar o no hacerlo no debería ser tema de debate jamás y aún así un buen porcentaje de la humanidad lo avala si considera que es necesario. Nunca entra en discusión qué tan necesario es aquello para que una buena cantidad de personas decidan perder su decencia. Esto no es planteado en la película que desde el principio se maneja con flashbacks –atención a la fotografía utilizada para las sesiones de tortura– que nos muestran al grupo de la CIA encargado de los interrogatorios siendo entrenado por dos psicólogos/torturadores, todos ellos sin el menor atisbo de reconocer que lo que piensan hacer es indigno. Hablan de torturar seres humanos como si discutieran la merienda. Por supuesto que hay oficiales que no están a favor (incluso hay un informe de la CIA, el “Informe Panetta” que coincide bastante con el reporte que terminó saliendo a la luz).

Me voy a detener un momento para explicar algo clave de la cuestión.

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El reporte no tenía como fin detallar las torturas que habían llevado a cabo los agentes de la CIA y los psicólogos tercerizados. Su meta era determinar si esas torturas habían servido para algo. Es importante notar esto porque detalla la mentalidad del pueblo yanqui (y la de cualquier sociedad por añadidura) tras el ataque terrorista. La venganza era necesaria. Los medios para llevarla a cabo también. Ahora bien, ¿qué frutos rindió?

La tarea de la CIA era dejar en claro que todo lo logrado, incluso el asesinato de Osama Bin Laden, no se habría conseguido sin los métodos “mejorados” de extracción de información aprobados por el gobierno de Dick Cheney (no, no era el gobierno de Bush).

El fin del reporte era señalar que eso no era cierto en absoluto. Que agentes del FBI habían conseguido la misma información mediante interrogatorios normales o informantes.

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Es evidente entonces que lo que quería la CIA era lo mismo que quiso acá la última dictadura militar utilizando los mismos métodos. Disciplinar mediante el terror.

No era ni siquiera algo novedoso, sino una ventilación de masoquismo, perversidad y morbo.

Lo que no resulta tan claro es a quiénes en concreto.

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Como decía al principio de la reseña, The Report, previo a su estreno, recibió bastante ‘Oscar buzz’, que desapareció luego de su estreno (aún teniendo críticas muy positivas), y terminó pasando sin pena ni gloria incluso después de ser adquirida por Amazon.

A sabiendas de que la CIA ha financiado películas que realzan su nombre, no suena tan descabellado pensar que actúen al revés en alguna ocasión.

De manera sobria y sin grandes elocuencias, The Report revela algo más importante que el alcance de un país poderoso en búsqueda de venganza, a sus actores dispuestos a llevarla a cabo.