The Good Fight: abogadas en la época de Trump

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En 2016 terminó The Good Wife tras 7 temporadas. Una serie sobre abogados que a pesar de obtener buenas críticas y algún que otro Emmy y Globo de Oro, nunca fue un éxito entre el público. Aun así, siempre ha tenido una buena base de fans que no quería que acabara y que se tomó con alegría la noticia de que iban a hacer un spin-off: The Good Fight.

En la época de los remakes, secuelas y precuelas ya no nos sorprende que haya menos contenido original pero por suerte en ocasiones nos encontramos con que estas continuaciones están a la altura de las expectativas. Nos pasó con Better Call Saul y nos vuelve a suceder aquí.

¿Pero de qué va? The Good Fight, que ya cuenta con dos temporadas, empieza con Diane Lockhart (uno de los personajes de la serie madre) que explica al bufete de abogados en el que trabaja que quiere jubilarse. Empieza a hacer sus planes cuando, de repente, un escándalo financiero hace que pierda todos sus ahorros y deba volver a la abogacía. Pero sus antiguos compañeros no aceptan su regreso, así que finalmente termina en un bufete de mayoría afroamericana.

Y con esta pequeña introducción, pasemos ya a analizar los puntos más importantes de la serie:

El impacto de Donald Trump

THE GOOD FIGHT

La mayoría de gente creía que Hillary Clinton iba a ganar las elecciones en 2016, incluido los creadores de la serie. Eso hizo que los guionistas tuvieran que reescribir buena parte de los episodios. Se tuvo que cambiar por ejemplo la primera escena del piloto en la que vemos a la protagonista sentada frente al televisor viendo como Trump jura su cargo como presidente.

Pero esta no es ni mucho menos la única referencia al POTUS. En el opening, por ejemplo, vemos imágenes de Trump, Putin o la famosa manifestación de supremacistas nazis con antorchas. E incluso en ocasiones tienen que llevar casos que están directamente relacionados con el neoyorkino. Está presente también en conversaciones secundarias, como personajes que se preguntan uno a otro si votaron al candidato republicano.

Puede que para algunos uno de los puntos negativos sea en especial el hecho de que estamos suficientemente saturados en nuestro día a día con Trump y lo último que queremos es llegar a casa y seguir oyendo hablar de él. Es verdad. Pero eso no quita que los guionistas sepan explotar de forma brillante la locura en la que nos ha dejado el actual presidente de Estados Unidos. E incluso se bromea en la serie con que estamos todos obsesionados con el magnate americano y que es lo único de lo que se habla en la televisión del país.

El protagonismo de mujeres y afroamericanos

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Siguiendo la estela de su antecesora, aquí vemos como el protagonismo es en mayoría femenino. Pero además en esta ocasión se va un paso más allá y, como la acción se centra en el bufete de abogados Reddick, Boseman & Kolstad, gran parte de los secundarios son actores negros.

Es de agradecer que ya no veamos casts plagados de hombres blancos pero en verdad lo importante es que estamos ante una serie de gran calidad en la que resulta que hay muchas mujeres o afroamericanos. Porque la diversidad siempre debe ir acompañada de calidad y The Good Fight es una muestra de que eso es posible.

Y sobre todo vemos en pantalla gran variedad de personas porque no todas las mujeres son iguales. Las mujeres pueden ser valientes, ambiciosas, inteligentes, divertidas, sensibles, preocupadas por su trabajo, preocupadas por su familia… No hay un perfil predefinido, no es que aquí haya “muchas mujeres fuertes” (un adjetivo que hemos usado hasta la saciedad), sino que hay simplemente mujeres reales.

Asimismo, debo destacar el trabajo de las tres protagonistas, Diane Lockhart (con una maravillosa Christine Baranski), Lucca Quinn (Cush Jumbo, que también estuvo en The Good Wife) y Maia Rindell (Rose Leslie o Ygritte para los fans de Game of Thrones). Pero la verdad es que incluso las menos habituales brillan con fuerza.

Siguiendo de cerca la actualidad

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Los casos autoconclusivos son uno de los puntos a favor de la serie, sobre todo cuando se mete de lleno en temáticas que están a la orden del día. Porque no solo se habla de lo que sucede en la política americana sino que también se tratan muchos temas que han sido de gran relevancia en el último año y medio. Para empezar, el bufete Reddick, Boseman & Kolstad está especializado en tratar casos de brutalidad policial. Y otro tema que adquiere cierta relevancia es el tema de las famosas “fake news” y el concepto de que hoy en día no puedes fiarte de nada de lo que sale en Facebook o de lo que escuchas porque cualquier persona puede falsificar información fácilmente.

Otro hecho del que se ha hablado bastante es del movimiento #MeToo, de si hay que fiarse de esta segunda ola de acusaciones por Twitter o incluso de la confrontación de las feministas más mayores y las más jóvenes. También salen debates muy importantes como el poder compaginar el embarazo con el trabajo.

Tampoco hay que olvidar la tecnología. Para empezar el bufete de abogados acepta algunos casos según lo que les diga el algoritmo. Pero además algunos de los clientes están relacionados con cuestiones como el peligro del discurso del odio en Internet o de la venganza a través de las plataformas online.

Las referencias y mejoras respecto a The Good Wife

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Es importante matizar que no hace falta haber visto The Good Wife para disfrutar de su continuación. Evidentemente, te perderás alguna referencia pero no te impedirá entender la trama.

Algunos puntos de conexión son las ya mencionadas Diane Lockhart y Lucca Quinn pero también adquiere mucho protagonismo Marissa Gold. También aparecen antiguos clientes como Neil Gross (quien controla una empresa tipo Google) o Dylan Stack (el creador del bitcoin). Y una de las mejores ideas de los creadores sin duda ha sido dar minutos en pantalla a Elsbeth Tascioni, una de las abogadas más locas pero a la vez inteligente que te puedes encontrar.

Siguiendo la estela de la serie original, aquí tenemos jueces que tienen una personalidad muy definida y que hace que la defensa y los fiscales deban diseñar una estrategia para agradarles. Porque cada personaje, aunque aparezca solo 10 minutos en pantalla, tiene un gran trabajo de guion detrás.

Los ascensores siguen siendo un espacio al que se le saca bastante partido, pero sobre todo se agradece que dentro de todo el drama y la locura, el matrimonio King sepa darnos varias escenas de humor desternillante.

First Week

Cabe mencionar también que, al igual que su predecesora, visualmente no destaca pero aun así he visto un esfuerzo por parte de los directores de algunos de los capítulos por intentar aportar un extra de creatividad y eso es siempre de agradecer. En especial es reseñable el episodio que copia el efecto de documental policíaco.

Igualmente para mí es suficiente con contar con esos brillantes guiones que, además, han sabido ir más allá en uno de los capítulos en los que se ha jugado con la narrativa: la primera mitad está contada por el punto de vista de los abogados a cargo del caso de una de las protagonistas y la otra parte, por los abogados de otro caso.

Además en esta ocasión no está en una cadena pública por lo que puede haber escenas de sexo más explícitas pero, sobre todo, se agradece que puedan maldecir sin problemas, lo que aporta mucha más naturalidad a las escenas y nos ha dejado con momentos memorables en ese sentido.

Conclusiones

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En resumen, podemos decir que The Good Fight es sin duda una de las mejores series que hay en la actualidad. No hace falta haber visto la serie original para poder disfrutar de un magnífico spin-off que sabe explotar las virtudes de su antecesora: unas estupendas protagonistas, un plantel de secundarios y estrellas invitadas que aprovechan al máximo cada momento en antena y unos guiones escritos con mimo que nos hablan de los temas de más actualidad.

Eso sí, espero que para la tercera temporada se busque una trama central más interesante que las que hubo en la primera y segunda, pues a pesar de que me han parecido entretenidas, al final quedan por debajo de las tramas individuales de cada capítulo. Además hay un par de líneas argumentales que afectaban la vida personal de Diane Lockhart en la segunda tanda de episodios que no me han gustado nada pero que por suerte han finalizado.

Asimismo, puede que haya gente que esté cansada de oír hablar de Trump todo el día o que piense que las series de abogados no son lo suyo, pero en realidad recomiendo a todos que le den una oportunidad a esta pequeña joya prácticamente desconocida.

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