Custodia compartida: Género de terror o terror de género

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La angustia del espectador va in crescendo a medida que la película avanza, con una sensación que comienza con una leve incomodidad para luego traducirse en palpitaciones y sofocación. El espectador va sintiendo poco a poco que esto no es lo que vino a ver. Que no se trata de un conflicto cotidiano más, llevado a la pantalla del cine. No, esto es TERROR. Cuando se piensa en el cine de este género, inmediatamente aparecen las imágenes de monstruos, vampiros, sátiros o seres innombrables. Pero ninguno de estos elementos está presente en Custodia compartida (Jusqu’à la garde) y, sin embargo, un público desprevenido podría preguntarse si permanece en su butaca o sale a tomar aire.

En realidad el título en castellano es inexacto, el original es Jusqu’à la garde, que en francés es una locución que significa algo así como “hasta el fondo” o “hasta las últimas consecuencias”. Y de esto se trata, de llegar hasta el final, de traspasar todo límite. Es un camino sin retorno. En efecto, la acción comienza con una audiencia judicial en la que un padre separado de su familia demanda el derecho a compartir la tenencia de su hijo menor, situación que se resuelve inmediatamente y no constituye el tema o conflicto fundamental.

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Miriam y Antoine fueron pareja, tuvieron dos hijos, Julien, de unos diez años, y Joséphine, una adolescente. La madre se opone al contacto del niño con su padre porque argumenta que es violento. Ninguno de los hijos quiere ver al padre. El hombre sostiene que están influenciados y presionados por la madre. La jueza decide que no se han presentado pruebas en contra del padre y autoriza las visitas.

El comentario que surge en estos casos en que los padres no se ponen de acuerdo con respecto a la situación del hijo es que el niño es rehén de la disputa de los mayores, que está en el medio del conflicto de los adultos. ¿Pero será siempre así? Los modernos especialistas en materia de conflictos familiares indican que debe prestigiarse por sobre todo la relación del menor con sus padres. Pero, ¿será siempre así o habrá situaciones en las que deba optarse por soluciones que excluyan el contacto? A veces los niños quedan presos de posiciones que, pretendiendo defenderlos, los perjudican seriamente.

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No estamos frente a un moderno Kramer vs. Kramer, icónica película norteamericana acerca de la disputa judicial por la tenencia de un hijo, que arrasó con los Oscar en 1979. Custodia compartida es un film que aborda por sobre todo la temática de la violencia psicológica, de la manipulación, del temor frente a la inminencia de una agresión, de la situación de la mujer.

Custodia compartida es la ópera prima de Xavier Legrand, aunque su debut fue con Antes de perderlo todo (Avant que de tout perdre), un corto de 2013 que fue nominado para el Oscar. Su labor en la dirección es impecable en el trabajo con los actores y en el manejo intimista de la cámara, siempre en el centro del conflicto, como si fuera parte de este. Legrand mantuvo un cuidado especial por el niño-actor debutante Thomas Gioria. Muy buena actuación de Léa Drucker en el papel de la madre. Merece ser destacada la labor de Denis Ménochet en el rol del padre. Ambos actores contribuyen a la verosimilitud de la historia y al crecimiento del clima.

La película obtuvo el premio al mejor director y mejor ópera prima del Festival de Venecia y el Premio del Público al mejor film europeo, entre otros.

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