Reseña: Deadpool 2

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No pretendo hacer una exposición tan brillante como hiciera Lucho “Messi” Ávila con motivo de la primera Deadpool hace dos años. Pero quiero que sepan que lo voy a intentar porque ustedes, lectores, son un público noble que se merece lo mejor de nosotros, los humildes redactores. Y sí, a veces estamos hasta las manos y no hacemos con los tiempos. O, dado que no podemos asistir a funciones de prensa por cuestiones horarias, terminamos viendo algunas películas por fuera de su estreno. Pero créannos, lo intentamos. Le ponemos la mejor. Lo damos todo y luego algo más. Esta reseña es ese algo más.

En primera persona

Mi nombre no es Hernán Castaño. No por las próximas 600 palabras al menos. Mi nombre es Ryan Rodney Reynolds y soy canadiense. Como Michael Cera y Jim Carrey. Como Rush. Como Arcade Fire. Como Pamela Anderson. Como Justin Bieber. Ese soy yo, y mi pasado fílmico incluye una sitcom de esas que ve tan poca gente que hasta le cambian el nombre y nadie se entera. Y también varios personajes surgidos de cómics: Hannibal King, Hal Jordan, Wade Wilson. Mis detractores quieren hacerles creer que recién con Deadpool conocí el éxito como si The Proposal con Sandra Bullock (esa deliciosa comedia donde soy abusado por mi jefa) no hubiera cortado tickets a lo loco. Idiotas.

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No niego que Deadpool fue por fin el éxito total, el The Mask de mi querido Jim Carrey (también basado en un cómic) y que cientos de papeles serios me llueven desde ese momento, como la voz de Pikachu y un rol peligrosamente gordofóbico en Padre de Familia, pero sí voy a negar que no haya trabajado para alcanzar esto. Deadpool es la realización de mis sueños. Un papel que interpreté en la ya lejana y vituperada X-Men Origins: Wolverine y que pude volver a hacer gracias a la infinita decencia y confianza de 20th Century Fox, que me dejó hacer no solo Deadpool, sino su mejorada secuela.

¿Cómo es mejor? Bueno, en definitiva, todos los puentes que quemamos medianamente en la primera película, los rociamos con gasolina en esta iteración mientras nos reímos en la orilla del río. Ya no nos interesa la suspensión de incredulidad. Sabemos que los espectadores, por más que me vean a mí rompiendo una y otra vez la cuarta pared, van a emocionarse igual con lo que sucede, que a pesar de que nuestros trailers venden bastante la trama, no es todo lo que parece, ¿eh?

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La trama

Empieza con algo que, es cierto, debimos habernos dado cuenta. Hay un trope muy conocido que se llama “fridging”, déjenme explicarles esto unos segundos. El término lo explica una guionista famosa llamada Gail Simone y tiene que ver con algo que sucede en las páginas de Green Lantern (héroe que representé, y que por ende, convierte a nuestro error en algo más acentuado). Spoilers adelante: en el cómic, Kyle Rayner –otro representante del Lantern Corps– encuentra a su novia muerta y embutida dentro de su heladera. Esto hace explotar de furia a Rayner. Saben lo que sigue. “Fridging” es entonces, en cualquier clase de ficción, cuando el autor hace que maten, hieran (o violen) a una mujer cercana al protagonista (hombre), en orden de generarle una reacción. Hecho que sucede en Deadpool 2 y con ambos protagonistas. Se nos pasó por alto, quizá porque a la hora de la ficción, este trope es sumamente fácil de desarrollar y evita plots enrevesados. A la distancia, el chiste que hago DOS VECES en la película se hace real: “lazy writing”.

La trama entonces tiene que ver conmigo, que sufro una tragedia personal que involucra a una mujer y tras un breve paso por los X-Men, termino en una cárcel para mutantes intentando proteger al joven Russell que echa fuego por las manos (feo poder para la adolescencia) de que sea asesinado por Cable, interpretado por mi amigo Josh Brolin, quien también ha representado a varios personajes de cómics, como en la gran película Jonah Hex. ¿Por qué Cable quiere asesinar a Russell? Pues porque en el futuro, el muchacho se convertirá en un asesino imparable. Risas aseguradas.

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No hay fallas

Aparte del “fridging” no nos equivocamos en nada. Lo aseguro yo. Ryan Rodney Reynolds. Palabra de confianza. De canadiense.

Bueno, sí, hay una falla más pero tiene que ver con algunos chistes que hubieran funcionado mejor hace algunos años y que, según me dijeron, en el subtitulado en español son una basura. Problema de ustedes por hablar en esa lengua involucionada.

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Conclusión

Les puedo asegurar varias cosas al respecto de la película:

  • Se van a reír bastante. En serio.
  • Las escenas de acción son tan brillantes como las de John Wick I y II y Atomica. Porque el director es el mismo.
  • La escena de créditos principal que hicimos, homenajeando a James Bond, es increíble.
  • Yo la rompo.
  • Josh Brolin la rompe.
  • El pibito que hace de Russell la rompe también.
  • Logramos traer a un montón de gente genial para hacer cameos.
  • Si logramos conseguir un guionista que se siente a leer TvTropes tres días seguidos, Deadpool 3 va a ser una maravilla y no vamos a tener que (spoilers adelante) matar mujeres para tener un argumento.

Con amor, Ryan.

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