Reseña: Preacher – 2º temporada

En el mundo de las series, algunas encuentran en su vida útil un gran comienzo para luego perder su toque, otras mantienen el mismo nivel a lo largo de las temporadas (sea para bien o para mal) y otras arrancan con una calidad regular o no muy definida, para encontrar su rumbo con el paso del tiempo. Y entre sus dos primeras temporadas, Preacher parece haber hecho esta última transición.

Los que hayan leído nuestra primera reseña sobre Preacher tal vez recuerden algunas de los puntos para mejorar la serie a futuro, como terminar con los prólogos y presentaciones para pasar a la acción, menos drama entre los personajes y más Santo de los Asesinos. Por suerte (pero sin ser perfecta), la serie parece haber respondido a (casi) todas las quejas en su segunda temporada. Para empezar, le pierde el miedo al humor aumentando la cantidad de gags, incluyendo algunos diálogos delirantes a lo Tarantino (de parte de Cassidy, por supuesto) e incrementando la dosis de referencias culturales, como Malcolm in the Middle y Game of Thrones, entre otros. Así como también la cantidad de momentos de blasfemia se ven amplificados por secuencias como la de Jesús teniendo sexo y el plantear a Dios y al Mesías como seres desechables o reemplazables a voluntad de una organización secreta y malvada.

En esta segunda temporada, buscando alejarse totalmente de un tono o retrato del mundo mínimamente realista, se comienza a construir sólidamente la particularidad del universo en el que se desarrolla Preacher. Un infierno carcelario y organizado, plegarias grabadas en cintas, armas sobrenaturalmente indestructibles, las almas como un producto mercantil son algunas de las características que conforman el peculiar mundo de Preacher.

Asimismo, como el repertorio de personajes se volvió amplio y diverso, es que deben recurrir a una narración menos unificada que en la primera temporada y más parecida al cómic, donde tenemos varias líneas paralelas que se desarrollan y no dudan en indagar en el pasado de los personajes reiteradas veces e introducir otros nuevos.

En esta temporada hizo su aparición Herr Starr, el principal y más regular antagonista a lo largo de toda la novela gráfica, quien es el líder de El Grial, una organización religiosa que quiere dominar el mundo y en este universo también es la principal fuerza que maneja los hilos del cristianismo y se encarga de los falsos profetas y los nuevos mesías.

A pesar de que este Herr Starr es más serio, a diferencia de los cómics en los cuales era retratado como un personaje más bien malhumorado y gruñón, termina siendo una excelente incorporación a la serie que por suerte no se demoró demasiado. Parte de la gracia de Herr Starr es ver cómo un personaje tan particular interactúa con el mundo, es así que acaba siendo uno de los que más lugar le da al humor en la serie. Como cuando, recreando un memorable gag del cómic, Hoover malinterpreta el “no significa sí”, o cuando vemos cómo fue que Herr Starr llegó a liderar El Grial, en una secuencia que resulta en el que hasta el momento es uno de los gags de la serie más divertidos y que mejor capta la esencia del personaje y del cómic en general, describe perfecto a Herr Starr, mostrándolo como una persona sin escrúpulos, inteligente y con una forma de pensar y carácter muy particulares.

También cabe destacar el buen trabajo de sus manos derecha, con Featherstone como la creyente incondicional y dispuesta a todo y Hoover como el subordinado torpe. Ambos forman un dúo simpático que se complementa bien entre sí y que logra aun mejor química cuando hacen trío con Herr Starr.

Respecto a Eugene, se rompió lo que se había planteado en la primera temporada, donde, tras haber sido enviado al infierno, solo aparecía como un cargo de conciencia para Jesse. Si bien la culpa del predicador por enviar al joven al infierno sigue levemente presente en la segunda temporada, ya no vemos a Eugene como parte del imaginario de Jesse, sino que ahora observamos su estadía en el infierno. Allí se amiga de un Hitler que, contrapuesto a lo que se suele ver en la típica producción yanqui, se muestra débil y hasta casi bondadoso, que incluso es acosado por sus compañeros. Conocemos el sistema carcelario del infierno, que obliga a los condenados a revivir el peor momento de sus vidas, y a través de esto nos enteramos cómo Eugene se desfiguró el rostro, con una motivación mucho más melodramática de lo que se veía en el cómic, pero que en definitiva responde mejor a la caracterización más inocente que se hizo de la adaptación del personaje.

Retomando lo planteado al final de la primera temporada, Jesse y compañía siguen su camino en busca de Dios. En su viaje Cassidy se encuentra con su hijo, Denis, y vemos cómo afianzan su relación, en una línea que tal vez se estira un poco demasiado para el interés que genera. Pero a pesar de esto, resulta interesante cómo se muestran algunos dilemas que se le presentan a Cassidy, al ser un vampiro inmortal, así como también nos introducen a Seamus, un personaje del que por ahora no sabemos prácticamente nada y que en el cómic no existe como tal.

Pero Cassidy no es el único con dificultades personales, cada uno de los tres protagonistas lidia con sus propios problemas en esta temporada: Jesse con encontrar a Dios, Cassidy con su hijo y Tulip con su sensación de vacío. Y si vamos a lo personal, los dramas entre Jesse y Tulip son una parte floja de la serie que aún se arrastra de la temporada anterior, sobre todo cuando se dedican a escarbar el pasado mostrándonos lo difícil que les resultó concebir a su bebé, que de hecho, termina siendo un capítulo un poco largo y prescindible para lo que cuenta. Exactamente lo mismo sucede con la atracción que Cassidy siente por Tulip, lo cual ya fue motivo de queja en la reseña pasada y parece que se va a extender aún más. Un rumbo que evitaría los dramas a veces un poco pesados que tiene la serie y que volvería el relato más llevadera, sería involucrar a los tres protagonistas en un mismo conflicto, unirlos como equipo y ver cómo juegan las personalidades y relaciones de cada uno y en conjunto en una misma situación.

Yendo por último a quien por ahora es el antagonista principal, el Santo de los Asesinos, que había sido contratado por Los Ángeles para matar a Jesse, encuentra al predicador cuando este usa a Génesis. Esto da lugar a situaciones donde Jesse deba contenerse en usar “la palabra”. No solo para que el Santo no lo encuentre, sino porque, contrario a lo que sucedía en los cómics, el vaquero no se ve afectado por el poder de Génesis. Este fue un cambio bien empleado que le dio al Santo una imagen de máquina de matar imparable que realmente se siente en la pantalla. Por otro lado, nuevamente la serie ahonda aun más en el pasado del personaje y vemos que, si bien el Santo siempre fue un hombre duro, también supo tener un lado humano y hasta fue un hombre de familia, dándole profundidad al personaje y recordándonos que no es simplemente un asesino funcional a la trama.

SPOILERS de la segunda temporada a partir de este punto.

La serie ciertamente tiene algunos puntos por mejorar, desde detalles pequeños y perdonables como cuando Jesse pasa por un detector de metales y este no suena a pesar de que tiene cosas de metal en su ropa, pasando por momentos de inverosimilitud como cuando Jesse y Cassidy se concentran más en pelearse entre sí que en salvar a la agonizante Tulip. Incluye secuencias sin mucho sentido, como la cita de Herr Starr y subtramas como la de Viktor, que si bien pueden tener algún momento entretenido, solo desvía a los personajes de la historia y de lo que nos interesa ver. Hasta las varias ocasiones en las que el Santo podría haber matado a Jesse pero cae en la típica rutina de estirar la situación innecesariamente para dar lugar a que otro personaje lo salve.

Por otro lado, esta temporada también tomó buenas decisiones, con secuencias como la del misil, lo cual prueba que puede manejar bien la tensión. Así como también permitió darle más carácter a Jesse, mostrándonos que no solo es un tipo que sabe golpear gente, sino que puede ser astuto, cuando realiza un trato con el Santo y le tiende una trampa. Le da un pedazo de alma para poder controlarlo y lo encierra, esto muestra al vaquero como un ser menos intocable de lo que parecía hasta el momento, cosa que equilibra los bandos y se refuerza al sacarle las armas. Pero principalmente, justifica muy bien y lleva a un terreno más personal la rivalidad que a partir de allí se crea entre ambos, Jesse ya no es simplemente un encargo para el Santo, pasa de representar el deseo de recuperar a su familia a ser el objeto de su venganza.

En esta segunda temporada, la serie se deshace definitivamente de Los Ángeles, que si bien eran un dúo simpático, es entendible que desaparecieran siendo que la naturaleza de Preacher lleva a una enorme caterva de personajes que entran y salen de la historia constantemente. Así también es que se anticipa la llegada de uno de los arcos argumentales más recordados del cómic, el de la familia L’Angelle, pero sus flashbacks no se muestran por mero fanservice, sino que van preparando lo que se viene. Por otro lado, las escenas no se presentan como un lenguaje medio críptico entendible solo para quienes hayan leído el material original, sino que nos transmiten sensaciones y empiezan a hablarnos de los personajes.

Y podríamos seguir con especulaciones sobre si la atrofia del poder de Génesis tendrá que ver con el pedazo de alma que Herr Starr le extrajo a Jesse, o si el escape de Hitler derivará en lo que podemos ver en la portada del número 46 de Preacher (que no menciono para evitar un spoiler del cómic y lo que podría venir en la serie). Pero si en vez de hacer futurología nos centramos en lo que nos dejó esta temporada, podemos afirmar que la serie está empezando a sentirse como Preacher, se nota mucho más cariño por el cómic, pero no por una cuestión de innecesaria fidelidad, sino por su esencia. Si bien la segunda temporada es un firme paso hacia adelante, esperemos que no se detengan allí. Por sus mejoras, vale la pena darle una oportunidad, porque con sus fallos y todo, se nota que la serie aprendió de los errores cometidos en la temporada anterior y muestra una mejoría notable, que logra acercarse bastante al espíritu del material original y provee una buena dosis de acción y humor.

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