Una adaptación de lo inadaptable – Reseña: Preacher – Temporada 1

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Reseña libre de spoilers hasta el final del articulo, donde serán avisados de antemano.

Los estándares de lo tolerable se van ampliando cada vez más, tanto el cine como las series van siendo más permisivos en cuanto a la crudeza y explicitud del contenido que muestran, pero si hay cómics subidos de tono y políticamente incorrectos sin dudas Preacher es uno de ellos. Esta esencia que tiene el cómic lo volvía complicado de adaptar, sus virtudes le jugaban en contra, la violencia, blasfemia y el humor negro eran características muy marcadas en el cómic, tanto que desde mucho antes de que se anunciara la serie, muchos soñábamos con que Tarantino fuera el encargado de dirigir una adaptación cinematográfica. Sin embargo, siendo que el cómic es un poco largo, se hubiera requerido una saga de películas para cubrirlo medianamente bien, por lo que la opción de una serie se veía como lo más lógico. Aunque por otro lado, las series, si bien están expandiendo sus límites cada vez más, no dejan de estar todavía un poco detrás en relación al cine, el cual es (principalmente gracias al cine de autor) en algunos casos un poco más permisivo en cuanto a su censura, temática y bajada de línea, mientras que las series necesitan el rating, necesitan ampliar la audiencia y que los padres no le hagan problema a su hija/o porque quiera (por ejemplo) ver a unas personas bañándose en tripas de cadáveres podridos.

Luego de que AMC se saliera con la suya en este aspecto, todo parecía apuntar a que era el momento para intentar llevar finalmente a Jesse Custer al medio audiovisual y, personalmente, siempre pensé que el cómic tenía todos los elementos necesarios para ser la nueva sensación en series (al menos en cuanto a popularidad). Pero a pesar de lo mencionado, representar fielmente algunas de las cosas que su guionista (Garth Ennis) plasmó al escribir este cómic, aun hoy, es algo impensable, ilógico, no quiero spoilear a nadie esta joya comiquera, pero quienes lo hayan leído saben que hay muchas secuencias que difícilmente una cadena de televisión se atreva a transmitir sin dejar nada fuera (aunque el nivel de blasfemia que introdujo AMC en el season finale de esta primera temporada es cuando menos valiente). Todo este largo prólogo es para ponernos de acuerdo en algo: no, la serie no es (al menos en esta primera temporada) realmente fiel al cómic, pero (y perdón si hiero alguna susceptibilidad) pretender que lo sea es un error del espectador. Tras todo lo dicho previamente, pretender una adaptación fiel de una novela gráfica de las características de Preacher por parte una cadena de televisión masiva es pedir lo imposible, es como criticar que en el ‘62 la adaptación de Lolita no fue tan explícita como lo es el libro, ojalá se diera, pero simplemente no hay producto de una cadena grande que no busque cierta masividad, y ciertamente ir contra lo que muchos pueden encontrar ofensivo o de mal gusto no es el camino a eso que las compañías buscan. No digo que esto sea bueno, sino que como espectadores tenemos que saber qué nos vamos a sentar a ver y qué podemos esperar, sobre todo para ser lo más razonables posibles en nuestro juicio del producto, por esto es que a los puristas del cómic ya mismo les digo, no se gasten en seguir leyendo, no vean la serie, difícilmente les vaya a gustar en esos términos, así como también difícilmente en esta vida vayan a poder ver una adaptación realmente fiel de muchas cosas. Pero para ser justos, sí hay muchos cambios respecto al cómic, algunos inentendibles, como un cambio en la caracterización de varios personajes, así como también la decisión de poner uno de los últimos arcos argumentales del cómic, como lo es el de Quincannon, en la primera temporada, entre otros.

W. Earl Brown as Sheriff Hugo Root, Ian Colletti as Eugene Root, Lucy Griffiths as Emily, Ruth Negga as Tulip O'Hare, Dominic Cooper as Jesse Custer, Joseph Gilgun as Cassidy, Derek Wilson as Donnie Schenck, Anatol Yusef as DeBlanc, Tom Brooke as Fiore; group - Preacher _ Season 1, Gallery - Photo Credit: Matthias Clamer/AMC

En esta adaptación, Jesse es un sacerdote que parece querer volver a ser “uno de los buenos”, sirviendo a su comunidad y enterrando su pasado turbio,  la interpretación del protagonista de la serie corre por cuenta de Dominic Cooper, quien irónicamente da probablemente la performance más floja dentro del trío estelar. Por momentos tiene aires a un Rick Grimes pero con menos actitud, de hecho pareciera que los roles entre Tulip y Jesse se hubieran invertido respecto al cómic, con él más calmado y ella con una energía y violencia casi permanentes, pero cabe la posibilidad de que conforme avance la serie el personaje vaya evolucionando y moldeándose más hacia otro lado. Pero volviendo a Tulip, muchos criticaron a Ruth Negga, no sólo por la decisión de volver al personaje morocho, sino porque la actriz lleva el carácter fuerte de la versión del cómic hasta nivel un tanto extremo, al de una chica tan ruda que le roba protagonismo a Jesse. A pesar de que esto le quite peso a Jesse y lo haga ver más pequeño en comparación, Tulip logra ser un personaje más dual, más complejo que al menos la mayoría de los otros personajes que nos muestran en la serie, da gusto verla en pantalla y siempre que aparece suma energía y dinamismo a la situación. Aunque si hablamos de personajes que se roban escenas, es fácil coincidir en que la interpretación de Joseph Gilgun como Cassidy es la que destaca en este departamento, no sólo logró caracterizarlo de manera realmente fiel al cómic, sino que su humor ácido e irreverencia son las que le dan el toque salvaje a la historia, un personaje que, al poder regenerarse, provoca y atrae constantemente la violencia del entorno hacia él. Su relación con Jesse se construye progresivamente, que no sean amigos desde el primer momento que se ven es un plus, probablemente esa (extrañísima) escena donde Cassidy tiene sexo con Tulip ya les traerá problemas a la relación, aunque eso realmente suena raro cuando uno piensa en Preacher, el trío protagonista es un grupo de amigos viajeros, Cassidy es casi como un intruso, un alivio cómico dentro de la relación entre Jesse y Tulip, en la historia original muy lejos está todo de un triangulo amoroso, por lo que resulta raro que decidan ir para ese lado.

Un personaje secundario pero que tuvo bastante peso fue Eugene, apodado despectivamente como Arseface, quien probablemente sea quien sufrió un mayor cambio en el rol que juega dentro de la historia. Mientras que en el cómic es un verdadero estúpido que no capta indirectas ni comprende demasiado el mundo que lo rodea, en la serie parece más bien simplemente un joven bueno que resulta inocentemente ingenuo. Se aprecia el detalle de los subtítulos exclusivos para el personaje. Tras haber sufrido un incidente con Jesse al final del episodio 6 (cosa que jamás sucede en el cómic pero es por lejos una de las secuencias más memorables de esta primera temporada), Eugene pasa a cumplir más bien un rol de remordimiento de conciencia y por momentos hasta de consejero para Jesse, tal vez para suplantar (o no) este rol que en el cómic es ocupado por John Wayne (si, el actor racista que siempre hacía de cowboy), el ídolo que tiene el protagonista y que en la serie solo tuvo una mención muy leve (por ahora al menos).

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Los ángeles destacaron, hicieron un buen dúo y daban un respiro del las otras líneas más costumbristas, pero resulta raro que jamás supimos qué sucedió con el petiso, simplemente desapareció. Pero más rara resulta la presencia de esa persona disfrazada de castor(?) que da el presente en varias escenas a lo largo de la primera temporada, pero para nada más que figurar. Sería interesante haberlo visto aparecer anónimamente si luego nos hubieran revelado su identidad como otro personaje que conociéramos o conoceremos, pero ya que en el último episodio aparece ahorcado esto está difícil, tan difícil como encontrarle sentido al poner a llamar la atención en cuadro a un hombre que a toda hora está vestido de animal, ¿habrá sido un intento de darle a la serie el toque bizarro característico de la versión original?

Por último sobre los personajes, cabe destacar al Santo de los Asesinos, este vaquero interpretado por Graham McTavish del cual no se sabe demasiado pero sin embargo lo que vemos alcanza y sobra, sus secuencias son de las cosas más intrigantes y atrapantes de la serie, sin exponer en demasía logra darle una historia al personaje y caracterizarlo de manera lo suficientemente clara, con una gran fidelidad al cómic tanto física como psicológicamente.

La serie no tiene demasiados puntos negativos a considerar, la caracterización de los personajes no es mala, aunque en algunos casos podría estar más trabajada y, si bien no llega a aburrir, algunas secuencias puede ser que se estiren de más o presenten subtramas que acaban sin tener peso (como la del alcalde de Annville o la de Emily Woodrow, la chica que mantiene la capilla junto a Jesse). Por este tipo de cosas el guion podría haber sido mejor, uno de los descolocamientos más bruscos para el espectador es en el episodio 10 (SPOILERS), donde parece que directamente nos salteamos una parte de la historia, casi sin darnos motivos Cassidy aparece encarcelado y Jesse amigado con Donnie, ¿cuando pasó todo esto?, unas líneas de dialogo intentan acomodar un poco las cosas pero es difícil hacer la conexión entre algunos elementos y sacarnos la sensación de que nos perdimos de algo.

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Donde la serie no suele fallar es en los finales de episodio, sabe dónde dejar cliffhangers o dar un giro en los últimos minutos de cada emisión, pero sin embargo tiene algunas mesetas en medio del trayecto. Por esto es que la primera temporada de Preacher probablemente hubiera funcionado mejor siendo más corta, de unos 6 capítulos y con un mejor ritmo, más aun teniendo en cuenta que con lo que sucede al final de la temporada poco importa todo lo que vimos referido al pueblo donde estuvieron concentrados los 10 episodios, los antihéroes parten y el resto parece que es un “hasta nunca”. Pero algo que sumaría mucho es darle más presencia al humor negro, no solo porque es una base fundamental de la esencia del cómic sino porque cuando la serie se anima a abordarlo levanta mucho la calidad general y efectivamente parece que estamos viendo una buena adaptación de Preacher. SPOILERS: Así como también en el último capítulo finalmente la serie se encamina hacia uno de sus ejes temáticos: la blasfemia y palazos a la religión dan el presente a mano alzada cuando Jesse invoca a un Dios impostor que confiesa que el verdadero Alfa y Omega se dio a la fuga con el rabo entre las patas. Esperemos que este aspecto también se expanda a futuro, potenciando esto y el humor no hay chances de que la serie falle.

En definitiva toda esta primera temporada es un gran prólogo, una larga introducción de la cual el cómic careció, mientras que éste presentó a los personajes y les dio un objetivo claro en los primeros 4 números, la serie toma esto y lo ahonda extendiéndolo durante 10 episodios. Ya que los creadores de la novela gráfica (Garth Ennis y Steve Dillon) fueron los productores ejecutivos, esperemos que, tras el fallecimiento de Dillon, Ennis pueda orientar a Seth Rogen y lo ayude a terminar de redondear la serie. El cómic tiene el desarrollo de una road movie y en el final de esta primera temporada es sólo el punto de partida donde arranca el gran viaje, hay mucha tela para cortar y un largo camino que recorrer, habrá que darle oportunidad a lucirse más. Eso sí, con el Santo de los Asesinos pisando los talones y el mundo abierto a disposición, en la segunda temporada (ya confirmada) no van a tener excusa, pueden disparar para cualquier lado con la historia y la necesidad de presentar a los personajes ya no existe, no más ahondar demasiado en el drama o trasfondo innecesariamente. Por suerte, ya pasada esta etapa, el futuro luce bien, e incluso con sus fallos, AMC nos deja nuevamente pidiendo más, un poco en calidad, pero sobretodo en cantidad.

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