Entrevista a Néstor Frenkel, director de “Los Ganadores”.

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El próximo especial de la Revista 24 Cuadros será sobre el Cine Documental “Actual” o “Moderno”. En el marco de dicho número, decidimos -además de los artículos, reseñas y análisis- realizar una serie de entrevistas a realizadores documentales para que den cuenta sobre como trabajan y piensan el proceso de la realización documental.

En este contexto conversamos con Néstor Frenkel a próposito del estreno de su última película “Los Ganadores”.

A modo de adelanto compartimos una parte de la entrevista realizada. Podrán encontrar la nota completa en la Edición Nro. 33 de la Revista que se editará en las próximas semanas.

También pueden leer nuestra reseña de “Los Ganadores” haciendo click aquí.

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  • En alguna oportunidad recuerdo haber leído en una entrevista una cosa así como que llegaste al documental medio de casualidad, no como una decisión consciente. Y que lo que sucedió después fue que a partir de diferentes personajes se te abrieron otras historias ¿Es esto así?

Sí, apareció medio naturalmente. Yo no tengo una formación clásica, a mí me interesaba el cine. Venía trabajando como sonidista y así me fui metiendo en el lenguaje del cine y en la práctica del cine. Las publicidades no me atraían, me fui acercando más a cierta cosa del cine independiente,  siempre como sonidista. Después de algunos años ya mi propia inquietud me daba ganas de hacer mis propias cosas. Lo primero que me apareció fue un documental  que no se hizo, en principio iba a ser el sonidista y después apareció la idea de producción. Después hice algunas cosas amateur de ficción con muñequitos en mi casa, con un amigo y una cámara súper 8. Animaciones. Luego, en un momento en que daba clases de sonido en una escuela de cine, armamos algo entre unos docentes y  alumnos. Yo tenía un guión y lo dirigí. Hicimos como una especie de película mini dv de un verano.
Estaba como intentando, no con una idea, pero con inquietudes. 
Un poco me atraía salir del sonido, no sabía bien cuáles eran las intenciones. Y en algún momento apareció lo de Reynolds, medio de casualidad. No lo asocié yo con la idea de que con eso podía hacer una película, sino que me llamaron la atención. Al tiempo, tampoco sabiendo si iba a hacer un documental, me acerqué a ellos porque quería filmar, como una excusa. No estaba muy claro qué quería hacer, no sabía. Quería mirarlos, acercarme y registrarlo con una cámara. En un momento se me hizo patente cómo era eso que quería. Era un largometraje documental, con un estilo definido y lo hice. Ahí me sentí muy cómodo de muchas maneras, con el lenguaje, con el sistema de trabajo y con los resultados también. A partir de ahí tampoco sabía si iba hacer documentales. Estaba con ganas de hacer algo, por ahí otra ficción, y ahí aparecí en Federación, de casualidad. Me enteré la historia y dije “hay que hacer una película con esto” y también entendí que estaba bueno que fuera un documental. Y bueno creo que  desde eso ya me di cuenta que iba a seguir haciendo documentales. Ya no me engancha más nada que tenga que ver con trabajar con 40 personas a la vez. Con planillas largas, decenas y decenas de números de teléfonos, todo eso la verdad que no me seduce para nada.

  • En relación a eso me interesaba preguntarte cómo aparece esto de Jorge Mario casi como un actor fetiche en tus películas…

Eso se dice después que sucedió, no antes. Lo que pasó es que fui a buscar material súper 8 para “Construcción de una ciudad”  y me apareció un personaje increíble. Y me dije “ bueno ¿Qué hago?” encima él no era de Federación, su único link era que tenía ese material súper 8. La película se trataba de las personas que pasaron ese suceso de la inundación y él no tenía nada que ver con lo ocurrido. Igual lo filmé, me fui varios días a verlo. Lo filmé hablando de la película y de la vida, algo de ese material -muy poco- quedó en “Amateur” después. Me di cuenta que en esa película él no entraba para nada, era un absurdo total ponerlo. Quedó entonces ahí en el prólogo, bastante sobrio. Enseguida después empezó una relación, no es que dije “quiero que sea mi actor fetiche”, había que hacer una película de él con él y en esos años con todo lo que fue “Construcción de una ciudad” tuve que ir a Federación varias veces. Por proyecciones, devolver cosas, etc. Aprovechaba entonces y me quedaba en Concordia unas horas. Iba abonando la relación y conociéndolo, porque todo el tiempo eran cosas nuevas, y cada vez más y más. Y después bueno un poco la seguimos por mail, había que hacer esa película y la hice. Después en el medio hice dos películas, cada tanto dejo de robar por dos años con Jorge Mario…

  • Pero él aparece como un nexo en “En los Ganadores”…

En esta sí. Fue medio un punto de partida. Dentro del universo cine queda “con la actuación estelar de…” Fue un poco por él que apareció la película.
En esta especie de amistad que tengo con él, una vez que vino a Buenos Aires, al mismo premio que se ve en la película, me citó y estuve toda la tarde ahí en los “Estampas de Buenos Aires”. Y bueno fui a saludarlo, me quedé un rato y me hice esta película.
Ahora él me está proponiendo cosas, siempre me propone cosas. Me pide que re-filme las películas que él hizo en súper 8. A tanto no me atrevo, pero ahora me vino con una historia que puede estar buena. Alguno se le acercó con un proyecto, pero él dijo que no, que ya estaba retirado y me lo acercó a mí. Soy como su heredero de alguna manera.

  • ¿Desde qué lugar posicionás tu mirada como director? En este sentido la película -“Los Ganadores”- genera una fuerte contradicción, porque interpela. No sabés si es cruel el retrato que a veces se hace y genera gracia, o la crueldad es la nuestra, como espectadores, que eso nos resulte gracioso…

Y bueno ahí está todo. Yo no te quiero hacer mirar a vos de alguna manera en particular. Yo miro algo, encuentro algo. Voy ese día a esa Fiesta. Eso me interpela a mí también. Voy ese día y registro eso que pasó en esos momentos. Me da risa, pero también otras cosas. Con la risa sola no hago una película. Es una reacción a una cantidad de cosas que no podés  soportarlas de otra manera y te terminás riendo. No solamente eso. Eso mismo yo lo trato de compartir y de ser honesto con lo que pienso, con lo que siento y con lo que sucede, finalmente hago algo con eso. Después te toca ver a vos qué te pasa ahí. Hay gente que se enoja mucho, o es prejuiciosa, muy reprimida, o muy temerosa de ser políticamente incorrecta, eso queda en cada uno. No me hago mucho cargo. Un poco sí, porque tampoco soy inocente. Sé lo que puede provocar, y un poco me gusta. De lo que me río quizá es de la gente que ve así,  por ahí no me estoy burlando de los que aparecen en la película sino de aquellos a los que les parece que me estoy burlando. El que no puede ver eso, es porque no se puede ver parecido a lo que se muestra, con la alegría que el ser humano llegue a esos extremos. Porque son iguales pero distintos. O sea, yo me veo ahí. Yo no hago la película para ver qué tan distinto soy de eso, sino que tan parecido soy. Cuánto pertenezco a eso. El que puede jugar a eso lo disfruta, el que no -porque tiene ciertos prejuicios- le desagrada. Muchos se enojan conmigo y lo ven como que es inmoral o anti-ético.

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  • Hay en este sentido una cierta analogía que plantea la película con el mundo del cine y los festivales…

Sí, claro. Cien por ciento. Lo pensé todo el tiempo, desde que escribí el proyecto para el INCAA y para quienes lo iban a leer, que son realizadores de cine, dije “esto habla de nosotros”, por supuesto. Los Oscars se equivocan con el papelito. Más allá de la categoría o no, se trata de la necesidad humana de sentirse querido, valioso. Hay gente que se desespera por contarte que a su película fueron cien espectadores más que a otra; o en los festivales, para decirte dónde estuvo seleccionada “estoy en tal  sección o en tal sala, conseguí que tal programador me la venga a presentar”. Es exactamente lo mismo lo que sucede, lo que se negocia. El juego de construcción de prestigio es el mismo, con otros condimentos, con otros elementos. Se trata de cuánto uno se pueda ver ahí.

  • O sea que lo que más te interesaba retratar de ese universo era eso…

Sí, y otras cosas. Porque me pasa que es algo que no termino de entender, me pasan otras cosas. Me hace ruido, me provoca hacerme preguntas. Un documental sobre los pasillos del BAFICI no sé si me entretiene. Esto es como hacer un documental sobre el BAFICI -o Mar del Plata, llámalo como quieras no por nada puntual-. Es exactamente lo mismo en esos festivales, están los ganadores ahí y el resto. La hoguera de las vanidades sucediendo….

  • ¿Tuviste alguna devolución de los actores sociales que aparecen en el documental?

Todavía no se han terminado de contactar los mundos. Yo mantengo una relación por mail con Héctor y Nela, que son los protagonistas de alguna manera. Con ellos dos la verdad que se estiró todo un poco en el tiempo. Duró un par de años en hacerse esta película y ellos se fueron desconectando un poco del proyecto. Pero mantenemos una relación en la que les voy contando en qué estado estoy y cómo viene la película. Para ellos es mucho más interesante por sus eventos cuando la película se pase por televisión, para que la gente que se inscribe y juega este juego de los premios pueda verla. Fue una relación un poco más distante, pero eso para mí estuvo bueno, poder hacer una película donde no hubiera necesariamente un vínculo sino un poco más de distancia y tensión. Eso se ve en la película, momentos donde aparece cierta tensión en el material -y que se dejó en el montaje luego- que es real. No está ni forzada, ni buscada, sino que apareció y le da cierto tono.

  • Sobre eso quería seguir, con relación al tono de tus películas. En general se podría decir que son una suerte de “comedias documentales” ¿Vas decididamente a buscar eso o creés que es algo que aparece más naturalmente?

No, yo lo busco. Trabajo el material en esa dirección. Con el ritmo de la comedia, ciertos efectos y humor, que sí, es consciente. No me parece que esté mal. Es así, está buscado. No es lo único en mis películas, se trata de contar una historia que según como vos conectes con ese tono te puede sacar una sonrisa. Hay gente que le gusta mucho, gente que no, gente que se angustia, y que se enoja mucho con las películas porque ve algo del ser humano que lo increpa.
No siento que la película fracase igual si no causa gracia, es sólo una lectura posible. En general trato de hacer un documental sobre situaciones o personas interesantes y la risa es una capa que según el entorno y el contexto se lee de muchas maneras. Eso también está buscado, que haya diferentes capas con las que puedas conectar. Dejar la película un poco libre para que uno pueda circular por ahí.

  • El género te permite un poco eso. Suele ser como una herramienta para canalizar ciertas cosas por ahí y luego trabajar desde otro lugar

Sí, totalmente. Me gusta mucho el juego ese. Ver algo del mundo y que me interpele a mí y yo a eso, para después relacionarme con eso. A veces con más amistad, a veces con cierta tensión. Con o más o menos alegría. Me resulta mucho más creativo el trabajo. No forzar todo por una idea que vos tenías antes, sino ir con ideas y adaptarte al mundo. Eso me resulta más propio, no sé si es mejor. Yo me encuentro ahí.

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  • ¿Cuáles son las perspectivas a partir del estreno de la película?

La verdad es que el lanzamiento de películas documentales es un evento muy pequeño. Cuesta pelear un lugar. Lo hago, le pongo ganas, pero estoy un poco pesimista en eso la verdad. En el sentido más inmediato. No soy nada pesimista respecto a que las películas duran en el tiempo y hacen su recorrido con los años. Se siguen dando, aparecen en un lugar, después en otro. Eso las mantiene vivas y les da un sentido mucho más amplio que un estreno.
Lo que no hicimos mucho con “Los Ganadores” fue entrar al circuito de los festivales. Era un poco paradójico estar ahí llenando formularios, te piden “Entry Fee”. Ya hice la película, no voy a estar pagando para que la vean. Para eso me anoto en el “Estampas de Buenos Aires”. Eso había escrito en la carpeta del proyecto “¿Qué diferencia hay entre esto y pagar en un festival para que vean tu película?”  Es inaudito.

  • ¿Tenés algún otro proyecto en mente en el que estés trabajando?

Tengo este proyecto en mente que me contó Mario, es para más adelante y puede estar interesante. No es sobre él igual, sino a través de él. Después, estoy bastante avanzado con otro proyecto que ya tengo muy encaminado. Se trata sobre gente durante once meses vive su vida y por un mes vive otra. Son las personas que trabajan de ser “Papá Noel”. No sólo viven otra vida, sino una vida mítica, con hechos reales y de actuación. Son muchos Papá Noel…

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