“The Night Of” o la serie que hay que ver

la noche

The Night Of es esa serie de HBO a la que no le prestaste atención. Probablemente sea porque no ha tenido una rimbombante campaña de promoción. Presumiblemente, luego de ese exasperante final de Game Of Thrones o la posterior sacudida de Stranger Things, resulte complicado hablar de una serie de TV. Pero ahí está, sentada en un rinconcito, esa genialidad que se construida capítulo a capítulo y que, rápidamente, logró posicionarse como uno de los mejores estrenos televisivos del año que ha pasado.

Resulta difícil definir al programa. En un primer momento podríamos decir que se trata de un policial negro (oscurísimo), eso no sería faltar a la verdad en absoluto. El problema es que lo vertiginoso y crudo de la narración lo terminan luego acercando más a un trhiller virulento, que a una crónica de intrigas.

Esta miniserie de 8 capítulos tiene a su vez el aditivo de presentar una historia un poco controversial para los tiempos agitados que atraviesa la política internacional –Trump, cof, cof …-.

Si bien la conexión con los atentados de los últimos tiempos es prácticamente nula, sí puede evidenciarse una cuestión muy próxima con estos acontecimientos que tiene sustento en retratar la mirada, o al menos una mirada posible, que posee la sociedad de Estados Unidos con relación al Islam.

andrea

Basada en el argumento de la primera temporada de la serie “Criminal Justice” de la BBC, The Night Of, cuenta la historia de Nazir “Naz” Kahn, un joven de origen Pakistaní que se ve envuelto en un confuso episodio que lo deja posicionado como el principal sospechoso de un homicidio.

Naz, un nerd de aquellos con poca vida social, es invitado medio de sorpresa a una fiesta universitaria. El amigo que estaba dispuesto a “segundearlo” tiene un inconveniente de último momento por lo que el pobre muchacho terminará deambulando solo por la ciudad utilizando de forma clandestina el taxi de su padre.

En un semáforo, luego de haber tenido varios problemas para explicar que el taxi se encontraba fuera de funcionamiento, se sube una exótica chica, quien desvía definitivamente a Naz de su intento por llegar a la fiesta.

Ojo, al parecer todo no va tan mal para nuestro amigo porque la chica termina proponiendo otro evento, igual de festivo, que los incluye únicamente a ellos dos, más algunos aditivos claro. Nota: Por aditivos hablamos de muchas drogas y alcohol –“muchas” será aquí la palabra clave-.

Luego de que ambos pasaran la noche juntos, un confuso Naz despierta en la cocina. Aturdido sube las escaleras para saludar a la joven, pero para su sorpresa termina encontrando el cuerpo muerto de la joven. Confundido, asustado, y aún bajo el efecto de estupefacientes, Naz intenta huir aunque todo sale mal y termina preso, en posesión del arma homicida.

Aquí es donde comenzarán las peripecias del joven por todo un sistema institucional y social que demuestra cuanto detesta a la gente como él y donde el hecho aberrante del homicidio casi tiene la misma preponderancia que su nacionalidad o filiación religiosa.

serie the night of 2

Junto a Naz estará su abogado John Stone, interpretado por un John Turturro que hace gala de todos sus recursos para componer uno de los personajes más entrañables y logrados que le hayamos visto (¿desde Burton Fink?, probablemente).

El pulso narrativo que trae aparejado la serie es abrumador, observamos como a cada minuto el personaje es llevado puesto por un sistema que no entiende y que quiere a toda costa culparlo por un hecho que aún no sabemos cómo ocurrió. Es, tal como lo han dicho sus creadores, el otro lado de la infame “law and order”. Esa segunda cara de la misma moneda que rara vez se pone al interior  de un eje central.

Lo interesante, más allá de una descripción más o menos fidedigna del funcionamiento del sistema judicial (puedo asegurar, lamentablemente, que es aún más cruel y muchísimo menos espectacular), radica en la mirada social que hacen los creadores del show con relación a la comunidad islámica. Muchos de los pasajes de la historia nos evidencian el profundo odio y desconocimiento que tiene la sociedad occidental con estas personas y la poca capacidad práctica para entender la complejidad existente en separar nacionalidad, religión e ideología política al momento de reflexionar sobre ellos.

Por esto, más allá de la separación y la distancia aprehensible con la realidad, la serie pone en el tapete una problemática importantísima -sobre todo en un Estados Unidos en la era Donald Trump- acerca de cómo se piensa a las sociedades desconocidas, más aún en los casos en las que estas son sindicadas como peligrosas.

Todo ese merito, resulta aún más valeroso si el combo viene acompañado de unos personajes construidos con mucha delicadeza y una historia que interpela y nos produce un cosquilleo extremadamente doloroso.

   

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