Un universo en expansión. Casi 4 décadas de COSMOS

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Somos parte de una inmensa historia de la cual somos directores, actores y escritores al mismo tiempo. La escribimos a cada segundo, capítulo a capítulo. Pero la actuamos de una manera tan acelerada, que no podemos tomarnos el tiempo necesario para detenernos unos segundos y ver qué fue lo que escribimos. Sabemos cómo esa historia comenzó (al menos en parte) pero no sabemos cómo va a terminar. Solo podemos predecirla. Y si no dejamos de actuarla de la manera que lo venimos haciendo, el guion solo nos muestra un único final: La propia aniquilación. Pero si sabemos el futuro de la historia y tenemos las herramientas, el conocimiento y el tiempo necesario para cambiarlo, ¿por qué no lo hacemos?

A pesar de que somos ínfimos comparados al planeta o al universo, cada decisión tomada, contribuye en el panorama general. Como cada grano de arena contribuye para formar el desierto. La evolución como especie y el cambio de paradigma parte de nosotros. Y todavía estamos a tiempo de comenzarlo.

Somos parte de un universo infinito, y a la vez somos un universo en nosotros mismos.

 

Prologo

Es casi un sinsentido invitar a una persona a que vea Cosmos. Cada persona llega en algún momento de su vida a esta serie, en el momento justo, tanto como para verla, como para evitarla. Está en cada uno darle la posibilidad o no. Se trata de solo 26 capítulos, divididos en 2 temporadas, por unos 35 años. Para cuando terminamos de verla, Cosmos cumplió con su objetivo primordial: inundarnos de preguntas, la mayoría al parecer sin respuesta, y si nos agarra en un momento sensible, tiene hasta momentos que nos pueden emocionar. Queda en nosotros buscar las respuestas a dichas preguntas. O al menos intentarlo.

Los invito a comenzar un viaje por el universo, a subirse a la nave donde todo es posible y viajar a los confines de lo desconocido, a cada extremo del espacio (y del tiempo), y a que intentemos juntos llegar a las soluciones a aquellos cuestionamientos que el ser humano se hace desde sus inicios: ¿Estamos solos en el universo? ¿Es este mismo infinito, o solo muy grande? ¿Realmente dentro de los miles de millones de años de historia que tiene el universo, y lo infinitamente basto que es, éste es el único planeta donde fue factible el desarrollo de la vida? Entre otras tantas, éstas son solo algunas de las preguntas que nos surgirán a lo largo de ambas series, preguntas que incluso al día de hoy siguen inconclusas, o solo parcialmente resueltas a través de algunas teorías, las cuales ni siquiera sabemos que tan ciertas son.

Cuando uno dice “COSMOS” lo primero que se viene a la mente, es Carl Sagan. Esto no está para nada mal, pero en parte es un poco egoísta, ya veremos el porqué.

 35 años pasaron desde la emisión del primer episodio de Cosmos (o con su nombre completo “Cosmos: A Personal Voyage”), 35 AÑOS. Pero a pesar de esto, Cosmos forma parte de esa especie particular de cosas, que NUNCA dejan de ser vigente (o al menos no hasta el momento en que estos párrafos fueron escritos). Es casi un milagro que, obviando un par de detalles, casi la totalidad de la primera serie habiendo sido emitida durante el año 1980 sea al día de hoy, con la ciencia infinitamente más avanzada, completamente disfrutable, y siga presentando un conjunto de verdades y conceptos básicos que no parece que fueran a cambiar. ¿A qué podemos atribuir éste fenómeno? Sinceramente, aparte de un inmenso factor de suerte, podemos ver que mucho del contenido planteado se centra en ciertos conceptos básicos sobre astronomía, evolución, genética, astrología, física, dentro de las decenas de ramas de la ciencia abracada por la serie, conceptos que no dejaron de ser vigentes, y que lo serán durante mucho tiempo más. Por el otro lado, cuenta con la fortuna que dentro de los campos de estudio analizados, los avances científicos a pesar de haber sido inmensos, no refutaron esos conceptos (o al menos no completamente).

Este viaje, que estará dividido cronológicamente en dos partes, comenzó allá por 1980, cuando un tal Carl Sagan decide hacer uso de una de las cualidades más importantes que posee: la de ser un Divulgador Científico. A pesar de que ya en la década de los ’80 era relativamente sencillo encontrarse con un buen científico, y la astronomía o astrofísica en particular eran ciencias en pleno auge en ese entonces, se suscitaba un problema que hasta el día de hoy incluso es complejo de resolver: encontrar un buen divulgador. ¿De qué sirve la ciencia o el conocimiento, si no podemos hacerlos llegar a todo el mundo? Es bajo esta premisa que su trabajo como divulgador adquiere mucha fuerza.

Sagan en su naturaleza más básica, nos recuerda a los filósofos de la antigüedad. Poseía conocimientos en temas muy variados y distantes, y tenía la capacidad de entrelazarlos y formar una visión completa sobre los temas, sobre un todo, sobre un mundo y un universo. Hoy en día esa capacidad parece irse perdiendo dentro del mundo científico, causado principalmente por una tendencia a la especialización.

 

Formatos y Recepción

 

A Personal Voyage” (el primero de los dos documentales o “serie de divulgación científica”, para ser más precisos) fue emitido originalmente en la PBS (Public Bradcasting Service, servicio de televisión público de EEUU), captando rápidamente popularidad, lo que lo llevó a convertirse incluso en la serie más vista hasta 1990 (más de 500 millones de personas en 60 países del mundo la vieron desde su lanzamiento oficial). Esta inmensa popularidad se debe principalmente a la naturalidad con la cual Sagan aborda temáticas que a primera vista podrían parecer de difícil acceso al público en general. Desde vida en otras galaxias, pasando por Dios, las guerras, la naturaleza hasta los confines del universo, Cosmos aborda todos los extremos de la ciencia de una manera fácil de entender para el público espectador promedio. Sin dudas debe haber sido la serie elegida para compartir en la sobremesa de las cenas de millones de familias de todo el mundo. Éste pequeño detalle es infinitamente hermoso si logramos entenderlo en todo su contexto.

Dicha popularidad no solo le benefició al propio Sagan y a su programa, sino que tuvo un efecto positivo unos 35 años después, para que de la mano de Neil deGrasse Tyson como nuevo presentador, en 2014 llegara lo que sería la segunda parte de nuestra aventura: “Cosmos: A Spacetime Odyssey”.

A pesar de que el presentador a cargo del show cambió, si tomamos en cuenta que deGrasse Tyson  fue uno de los principales discípulos del propio Sagan y el mismo fue el creador de ambos programas, logramos hacer una extrapolación de lo que vemos y llegamos a sentir que es el mismo Sagan quien está contando ambas historias. Esto se nota claramente en la forma en la que están planteados, escritos y desarrollados.

Ambas temporadas constan de 13 episodios, de aproximadamente una hora. Los episodios de “Un viaje personal”, fueron acortados un poco en la edición que fue televisada, para dar lugar suficiente a las publicidades y que cubra las necesidades televisivas de un total de 1 hora por episodio. De ésta serie, existen tres versiones diferentes: la emitida en televisión, la que salió en DVDs con la duración completa de los episodios, y una tercera versión, extendida, que salió 10 años después, con algunos comentarios a modo de fe de erratas al final de algunos episodios, agregando algunos datos particulares o resultados nuevos, importantes para actualizar parte de lo que se presentó en dicho episodio.

Por su parte “A Spacetime Odyssey” fue emitida tanto en Fox como en National Geographic Channel, y tuvos sus respectivas versiones en DVD y Blu Ray, de las cuales la Blu ray cuenta con el incorporado del fabuloso detalle de un Calendario Cósmico 100% interactivo: PARA DELEITE DE TODOS NUESTROS PROFUNDOS NERDISMOS. Esta segunda temporada tuvo excelente recepción por parte del público, y acumuló casi 400 millones de espectadores en su lanzamiento oficial, visto en 181 países y 45 idiomas. Nada mal para la sucesora de la Cosmos de 1980.

Comencemos al viaje del conocimiento

La modalidad propuesta por Sagan a la hora de desarrollar Cosmos, es coincidente en ambas series y luego de un puñado de episodios, es fácil de entender: después de introducirnos brevemente al tema de interés del episodio en particular, el narrador, ya sea Sagan o deGrasse Tyson irán yendo al pasado o al futuro, mediante recreaciones con actores o animaciones, respectivamente, e irán agregando conocimiento, pensamientos, suposiciones, teorías e incluso proyecciones a futuro al respecto.

Sin duda, de cada episodio nos irán quedando frases tremendas, o nuevas preguntas que minutos antes no nos hacíamos. Las temáticas cubren todos los aspectos importantes de la vida. Desde evolución a religión. Desde el tamaño del universo, a la molécula más pequeña de la cual estamos hecho. Y allí encontramos uno de los detalles más hermosos de esta serie. No se detiene en un ámbito particular, ni habla estrictamente de un tema, intenta cubrir literalmente TODA LA HISTORIA DEL UNIVERSO, y dentro de ella, toda la historia de la humanidad, con sus más grandes y memorables momentos, así como también los más olvidables, a la vez haciendo hincapié en los pensadores más importantes de la historia y del presente.

Como comienzo a nuestro viaje, y de manera reiterada en determinados momentos del mismo, la historia de Cosmos irá posándose en lugares de lo que ambos narradores denominarán el “Calendario Cósmico” (que junto a la “Nave de la imaginación” corresponden los dos grandes elementos retomados en la serie del 2014, de su predecesora), el cual resume toda la historia del universo en un año calendario. El mensaje de fondo es mucho más profundo que lo que se ve en la superficie: en la historia del universo somos minúsculos, y representamos una parte infinitamente pequeña, tanto en medida de tiempo como de tamaño. Lo que para nosotros es algo extremadamente importante, para el universo es despreciable. En “A Spacetime Odyssey”, deGrasse Tyson se anima a dar un paso más, y suma otro año más al calendario cósmico, llenándolo con algunas predicciones sobre lo que sería la segunda mitad de la vida del universo: los próximos 14 BILLONES DE AÑOS, nada más….

El ciclo de vida de un ser humano se mide en décadas, la vida del Sol es mil millones de veces más largo. Comparado a una estrella, somos criaturas efímeras que viven sus días en el curso de un solo día. – Carl Sagan, Cosmos

Dentro de la historia del cosmos, otra parte importante es la evolución. Muchos de los capítulos en ambas temporadas harán foco en este fascinante proceso. Proceso que nos hizo lo que somos, como raza, como planeta y como universo. Si todos derivamos del mismo minúsculo punto (Big Bang), porque somos tan diferentes. A pesar que todos estamos formados por los mismos componentes, y todos somos, desde un concepto más primordial, polvo de estrellas (“Estamos hechos de ceniza estelar. Nuestro origen y evolución están enlazados a acontecimientos cósmicos distantes. La exploración del cosmos es un viaje de auto-descubrimiento” y “El nitrógeno en nuestro ADN, el calcio de los dientes, el hierro en nuestra sangre, el carbono en nuestras tartas de manzana se realizaron en el interior de las estrellas colapsan. Estamos hechos de materia estelar”- Carl Sagan, Cosmos); al universo le tomó millones de años (y unas cuantas catástrofes) moldearnos en lo que somos ahora. Básicamente, un puñado de casualidades que se fueron dando en el tiempo. Cuando logramos entender la evolución del universo y de la vida como un proceso constante y que no se puede frenar, en el que comprendemos solo uno de los caminos dentro de los infinitos que el mismo tomó, es cuando entendemos nuestra parte en el todo, nuestra función como individuos presentes en este lugar del universo y en este momento, como si solo fuéramos uno de los engranajes de esta maquinaria infinita.

Nuevamente, ambas series coinciden en otro detalle. En la serie de 1980, Sagan resume toda la evolución de la vida en un video animado hermoso, el cual, años más tarde será retomado en “A Spacetime Odyssey” y recreado con el agregado de detalles y animaciones actuales. Es impresionante ver millones de años de evolución resumidos en un puñado de minutos.

A pesar de que – como era de esperarse, sobre todo por las especialidades tanto de Sagan como de deGrasse Tyson – ambas series se centraran en temáticas relacionadas a lo astronómico y/o astrofísico, las dos series irán girando en torno a todo tipo de temáticas. En ninguno de los episodios, coincidente en ambas series, se habla solamente de avances científicos o temas “chatos”, como si se tratara de un journal científico cualquiera, sino que lograron llegar a las cuestiones de fondo en cada una de las temáticas. No solo comentaron a cerca de Newton y de sus leyes o Faraday y sus descubrimientos (por citar algunos ejemplos al azar), sino también mostraron los lados oscuros de la ciencia: la “cacería de brujas” que vivía cualquiera que no pensara de manera religiosa las cosas hace unos siglos, las dificultades que atravesaron los científicos y/o pensadores de la antigüedad, los demonios internos (y por qué no externos) que tuvieron que combatir cada uno, etc. Incluso temas que parecen tan alejados o contrarios a la ciencia (como la religión o la cultura) han sido tratados en Cosmos.

Apartado Audiovisual

 

Otro de los detalles que no podemos obviar tiene que ver con la producción-edición. Más allá del conocimiento perfectamente plasmado y transmitido, y de la variada temática planteada, Cosmos no deja de sorprendernos de su elevado nivel de producción. Las animaciones y efectos especiales utilizados por la serie de los ‘80s no deja de parecernos “avanzada” y con un nivel de trabajo excelso para el momento histórico en que salió; y sin dudas en “A Spacetime Odyssey” vemos que nuevamente hacen uso de todas las herramientas gráficas hasta el momento, brindándonos una experiencia visual perfecta. Repleta de fotos y animaciones del espacio, y gracias a las calidades HD de la actualidad, ésta última es un manjar para nuestros sentidos. Podríamos detenernos en infinitos fotogramas y quedarnos impactados por la belleza de las imágenes.

Por otro lado, otro de los puntos fuertes de la serie, es la musicalización. La banda sonora de la primera serie es impresionante, compuesta principalmente por Vangelis, y completada por música de todo tipo (en especial, música clásica), complementa a la perfección el combo que conforma lo que vemos y lo que oímos (principalmente desde la voz del mismo Sagan), llenando todos nuestros sentidos de belleza. “A Spacetime Odyssey” no se queda para nada atrás en este sentido, también nos deleita con una increíble banda sonora.

Todo ciclo termina como comienza

 

Sin dudas Cosmos debería verse como una serie de dos temporadas. Como se dijo al principio de la nota, se suele asociar a Cosmos SOLO con aquella serie de documentales de 1980, pero es bastante injusto. deGrasse Tyson no se achica ante el gigante que lo precedió y nos entrega una excelente continuación a la serie original. Aunque por muchos está visto como un reboot de la temporada original, a mí me gustaría verla como una simple continuación. Y es recién para cuando vemos esta segunda serie, que podemos cerrar finalmente el ciclo.

Cosmos formó parte de un ciclo, y como sucede con todos, termina de la manera en que comienza. El último capítulo de Cosmos 2014 nos deja las impresiones de ser una reminiscencia de lo que fuera el primero de la Cosmos de 1980. Trata los mismos temas e incluso cierra el episodio con una de las frases de mayor profundidad que nos dejase Sagan unos 35 años atrás (además de un hermoso y emotivo, aunque simple tributo al ya fallecido Sagan), y con la que me gustaría cerrar esta nota, la cual resume una de las conclusiones más importantes que debemos rescatar de Cosmos; somos pequeños, somos insignificantes comparados con el universo y los tiempos del mismo. Una frase que más profundamente nos habla de la humildad que debemos recobrar como raza, como cultura. Una humildad que nos hará de nuevo grandes y nos hará por primera vez en la historia, la raza superior que nos creemos.

Desde este punto de vista lejano, la Tierra podría no mostrarnos ningún interés en particular. Pero para nosotros, es diferente. Consideremos de nuevo ese punto. Eso es aquí, eso es el hogar, eso es nosotros. En ella todos los que amas, todos los que conoces, todo el mundo del que has oído hablar, cada ser humano que existió, ha vivido su vida aquí. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de ética, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en la mota de polvo suspendida en un rayo de sol – Carl Sagan. Cosmos.

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