Game of Thrones: El pasado que condena

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[Espero que todos sepan de qué hablo, no voy a explicar nada. Repleto de spoilers, amigos]

Una de las características que diferencian la serie “Game Of Thrones” (GoT) de la saga de libros en la que se basa, “A Song of Ice and Fire” (ASOIAF), es la dificultad en el medio audiovisual de mostrar uno de los grandes temas que Martin expone en su escritura.

El tema principal de ASOIAF, sin ninguna duda, es cómo la historia se repite a sí misma. Las líneas invisibles que se trazan entre pasado y presente son la clave para entender hacia donde lleva el relato a sus personajes.

El relato, tanto en los libros como en la serie, comienza unos 20 años después de una revolución: la caída de la dinastía Targaryen.  Es una modalidad que da resultado narrativamente. Alejarse del mito de la creación y empezar in media res. Aunque no es del todo exacto decir in media res cuando uno se refiere a una saga, no obstante eso, sirve para ejemplificar.

Los protagonistas tienen un pasado inmediato: la rebelión de Robert Baratheon contra Aerys Targaryen, que dividió al continente y transformó el equilibrio de poderes. Las grandes familias, a su vez, tienen un pasado extenso, con héroes, victorias, derrotas, castillos, alzas y bajas en el juego de tronos. En la narrativa de George R. R. Martin se entrecruzan el pasado remoto, sobre todo en lugares como el Muro e Invernalia, con el pasado reciente, marcado por el alzamiento de Robert.

ASOIAF y GoT coinciden en sus inicios. El prólogo del Libro 1 y la primera escena del primer capítulo de la serie son una declaración de principios, y una aseveración sobre el tema.

Recordemos, Ser Waymar Royce comanda una patrulla de la Guardia de la Noche en un bosque al Norte del Muro, donde son atacados por caminantes blancos. Sólo uno escapa con vida. Presumo que Martín nos plantea desde aquí el tema de la obra. Es el pasado, el caminante blanco, que viene a acabar con Poniente, representada por los nobles, Ser Waymar, y los plebeyos, que son los demás miembros de la patrulla. A su vez, en esta escena y capítulo se subraya uno de los temas subyacentes: la relación entre plebeyos y nobles.

El pasado acecha a los protagonistas maduros de la saga: la tragedia Stark empezó hace tiempo, con el asesinato del padre y el hermano mayor de Ned. Esa tragedia, a su vez, ocasionó otras. Catheryn forma una familia con Ned, a pesar de estar prometida a su hermano mayor. Robert Baratheon, a su vez, se casa con Cersei porque su prometida Lyanna Stark murió misteriosamente luego de ser ¿raptada? por el príncipe Rhaegar.

Este pasado acechante continúa hasta el infinito, Tyrion no solo nació enano, sino que en el parto murió su madre. Esta tragedia afecta a Cersei y Jamie, quienes fueron criados por el terrible Tywin desde muy chicos.

Cada personaje, entonces, arrastra su historia. Algunos de manera evidente, como el Caballero de la Cebolla que carga sus falanges colgadas al cuello, para recordarle su vida como Contrabandista. Otros como una vergüenza oculta, como Jorah Mormont, desterrado de Poniente por esclavista.

Lo notable es que hay una capa más, un doble juego. Los personajes no solo cargan con el pasado de sus vidas, sino que en un angustiante juego de resonancias, también replican a personajes y situaciones de la historia de Poniente.

 

 

Las líneas invisibles

En los libros, nos enteramos del pasado por múltiples vías. La narración de Martin, que como es sabido, adopta el punto de vista de un personaje por vez para hacer avanzar la trama, se permite en cada uno de estas miradas remembranzas al pasado. Estas remembranzas se nos cuentan a través del relato oral de personajes que interactúan con el protagonista de ese capítulo, por la historia de los lugares, por libros que leen y hasta por comentarios que solo descifraremos capítulos, o libros después, y tal vez a través de la focalización de otro personaje. El juego de líneas narrativas, pasados entrecruzados y hasta contradicciones es fascinante.

La serie, por su parte, trae este pasado a la pantalla, hasta ahora, por el mismo mecanismo. El relato audiovisual tiene varias formas de revelarnos información. GoT lo hace de manera directa, por relato de algunos personajes. Esto ocasiona que el tema de la obra no sea tan evidente, percibiendo el público las peripecias por sobre la profundidad temática.

Las simetrías entre el pasado y el presente son permanentes.

 

Historia y Héroes

Cersei reitera la historia de Aerys II, el Rey Loco que ocasionó la caída de la dinastía Targaryen. Ambos con pulsiones sexuales reprobables, ambos tomados rehenes por sus propios errores de juicio, ambos tomando decisiones estratégicas pésimas.

Robert Baratheon replica la historia de Aegon IV, el indigno, quien procreó múltiples bastardos lo que llevo a la rebelíon de los Blackfyre. A su vez, la rebelión de los Blackfyre tiene una historia trágica, que se replica con los intentos de Stannis de retomar el Trono de Hierro. La principal derrota de Stannis, se da casualmente en la Batalla de Blackwater.

Brienne de Tarth es una suerte de Ser Duncan revivido, e incluso tiene su escudo. Su presentación como caballero misterioso, en las justas que organiza Renly Baratheon, son una suerte de guiño a su predecesor.

Conocida es la historia de Aegon el Conquistador, quien llego a Poniente con 3 dragones, para someterlos a todos a su voluntad. Los parelelos entre Aegon y Daenerys son verbalizados en múltiples ocasiones. Tantas como para sospechar que la Madre de Dragones no va a cumplir el mismo destino. Por eso es que hay otro Aegon llegando a Poniente, quien, como su predecesor. paso años estudiando los usos, costumbres e historia del continente que viene a conquistar.

Ante la llegada de los Targaryen, los Lannisters y Tyrrels pelearon para mantener su poder, en la Batalla del Campo de Fuego. Se replica esto con la relación que hoy mantienen por el matrimonio entre Tommen y Margaery.

El Valle de Arryn, en la misma situación estaba gobernado por un niño. Tal como pasa en el presente.

Bran Stark replica a su antepasado Brandon el Constructor, quien levantó el muro y tal vez sea el único con capacidad para detener a los Caminantes Blancos. Cuando llegamos al Norte del muro, es donde las cosas se ponen raras. Veamos.

Así como en Poniente la constante parece ser este eco del pasado sobre el presente, al Norte, el punto común es que el pasado jamás ha abandonado el terreno. El Rey de la Noche fue el decimotercer Lord Comandante de la Guardia. Al parecer se mantiene bastante activo, para tener miles de años. Los niños del bosque siguen susurrando entre los árboles, aunque se los considera extintos, y otro Lord Comandante, Cuervo de Sangre, un bastardo de Aegon VI, sigue, presumiblemente, dando vueltas, después de 100 años.

 

 

Religión

Hay líneas incluso más explicitas. Un ejemplo de esto es Azor Ahai, un héroe que venció a los Otros 8000 años atrás. Las especulaciones entre quien sería su reencarnación son múltiples. Azor Ahai portaba una espada Legendaria “Dueña de Luz”. La profecía rezaba lo siguiente:

“Está escrito en los antiguos libros de Asshai que llegará un día tras un largo verano, un día en que las estrellas sangrarán y el aliento gélido de la oscuridad descenderá sobre el mundo. En esa hora espantosa, un guerrero sacará del fuego una espada llameante. Y esa espada será Dueña de Luz, la Espada Roja de los Héroes, y el que la esgrima será Azor Ahai renacido, y la oscuridad huirá a su paso”

El juego de predicciones, en ASOIAF, es llevado por todos los integrantes del culto a Azor Ahai, los sacerdotes rojos. En GoT este papel recae en la figura exclusiva de Melissandre, quien no parece muy afilada a la hora de acertar con las predicciones. Al menos por ahora.

Esta línea directa entre pasado y presente se da con las tres religiones presentes en Juego de Tronos. Los niños del Bosque, que susurran al oído de Bran, y tal vez de todo quien quiera escuchar, y los omnipresentes Siete, de los cuales surgen interpretaciones incalculables.

Recordemos que los Siete son: La Madre, el Padre, el Guerrero, el Herrero, la Dama, el Extraño y  la Bruja. Cada uno tiene su historia, y por ende cada uno representa uno o varias de las historias de los personajes. Y los Siete, retornan.
Es así entonces que se puede leer que Arya Stark es el Extraño, escondiéndose bajo múltiples caras.  El Padre, del cual se dice que es el primero en caer, pueden ser Bran (el primero en caer literalmente) o su padre Ned, el primer personaje principal que muere. El rol del padre es dispensar justicia, en esta religión.  La madre es sin dudas Catelyn, quien perdió la cabeza con la muerte de sus hijos.  El Guerrero es Jamie. La Dama,  quien se apega al Guerrero, es Brienne. El Herrero, Gendry. La Bruja, como es obvio, es Melissandre.

E incluso, pueden ser muchos otros.

 

 

Las ruedas del tiempo

Tolkien estaba obsesionado con los arboles familiares y la genealogía. La exactitud de la historia pasada de sus personajes, pueblos y lugares.

Bueno, todo esto empalidece ante la historia de Poniente. La ambición con la que George R. R. Martin creó su mundo es inaudita e inconmensurable. Hay múltiples sistemas de magia y religiones. Innumerables familias, historias y versiones de la historia. Los brazos del pasado se estiran el presente de manera constante. Nos resta saber si podrá terminar la obra a la altura de su ambición.

GoT, la serie, aunque excelente, no puede retratar esta pulsión eminentemente literaria. Y no debe intentarlo. Aquí esta tal vez la contradicción: Si el pasado es tan importante temáticamente en ASOIAF ¿Por qué se elige un revelador de información tan poco audiovisual como el relato oral para ponerlo en pantalla?

Inteligentemente, los responsables de la serie eligen hacer del pasado un elemento más en una trama política compleja, relegándolo del papel central que tiene en los libros. No les falta razón, ni les falta material. Las 7000 páginas que lleva escritas Martin son una de las ficciones más grandes jamás contadas.

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