La muerte les sienta bien – El triunfal regreso de Ash Y Raimi a su saga de culto

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Por Marcelo Acevedo

Fui un chico paciente. Esperé con calma a que finalice la primera temporada de Ash Vs Evil dead para escribir su correspondiente reseña, porque como dice la canción de Fugazi “I am a patient boy, i wait, i wait, i wait, my time is like water down a drain”. En realidad, y para ser sincero, bien la podría haber escrito sin haber visto el último capitulo. Con ver hasta el nueve me alcanzaba y sobraba para escribir este mismo texto. Y no me apuren porque sigo bajando en el conteo y voy a quedar como un exagerado. ¿Por qué? Porque con los muchachos y muchachas de la redacción de la 24 Cuadros, llegamos a la conclusión de que no es necesario ver el último capítulo para afirmar que Ash Vs. Evil Dead es una gran serie, un excelente producto cinematográfico y una obra que tarde o temprano se volverá de culto.

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Treinta años pasaron desde la última vez que Ash Williams se enfrentó a las fuerzas del mal desatadas por el eternamente maldito Necronomicon Ex Mortis. Hoy este antihéroe con mano de sierra y sonrisa cautivadora está viejo, sí, pero gracias a Satán no ha perdido el carisma ni las mañas. El paso del tiempo también habrá afectado a Sam Raimi, pero por la pericia en el uso de la cámara, la excepcional puesta en escena y la frescura de su cine, se intuye que solo le habrá añadido algunas canas, porque la magia está intacta. Entonces, podemos concluir que la vejez les sienta bien a ambos.

A Vs ED es una continuación de la afamada trilogía dirigida por Sam Raimi y protagonizada por Bruce Campbell, el inmortal Ash Williams, ampliando el universo de la franquicia hasta los confines de la televisión, el -no tan- nuevo refugio de las producciones cinematográficas que están renovando la manera de ver y disfrutar el cine. En el capítulo uno, magistralmente dirigido por Raimi, asistimos al resurgir del Necronomicon y su consecuencia más grave: el retorno del mal junto al renacimiento de los muertos resucitados, esos demonios no-vivos que suelen explotar o terminar en pedacitos. Y Ash, el viejo Ash, es el único que puede detenerlos, porque es el elegido, el antihéroe bufón y cascarrabias que porta una sierra en la mano derecha del destino y una escopeta recortada en la mano izquierda de la oscuridad.

Ash creía haber derrotado a los muertos treinta años atrás, pero tras varias batallas épicas, muertes de lo más variopintas, aventuras atemporales y mucha, pero mucha sangre, el mal está de regreso.  Después de tres películas (Evil Dead de 1981, Evil Dead 2 de 1987 y El ejército de las tinieblas de 1992), el Necronomicon Ex Mortis vuelve a mostrar su poder demoníaco, y como siempre todo es culpa de la impericia y la falta de responsabilidad de nuestro antihéroe, quien se erige como el origen de la destrucción para luego redimirse como el salvador de nuestro mundo. Ash es un antihéroe distinto de los que podemos ver actualmente en las diferentes series. Es un viejo verde, un boludo simpático, es egoísta, malhumorado, y se la pasa haciendo cagadas, pero tiene algo que hace que lo adoremos –casi- hasta la idolatría, un atributo que escasea entre los personajes del cine y la televisión: carisma. Ash Williams es un tipo que nos puede hacer reír mientras descuartiza un cadáver, un loco que se puede dar el lujo de decir un chiste o dice una frase desubicada incluso cuando la muerte le está respirando en la nuca o lo mira directamente a la cara, un antihéroe que le puede meter muchísima onda a una situación de lo más terrorífica y gore. Y además, en esta serie está rodeado de personajes bien bizarros que son el complemento ideal para su locura: Pablo (Ray Santiago), el sobrino de un chamán, un compañero de fierro que a pesar de su cobardía es capaz de seguirlo hasta el mismísimo infierno,  Kelly (Dana Lorenzo), una joven que luego de ver como el mal se llevó a sus padres se transformó en una cruzada en contra del Necronomicon con especial odio por los demonios revividos, la oficial de policía Amanda Fisher (Jill Marie Jones) quien primero los  persigue en nombre de la ley pero luego al descubrir la horrible verdad se une al trío, y Lucy Lawless -mejor conocida como Xena, La princesa guerrera- como antagonista sexy y poderosa que intenta darle caza al trío devenido en cuarteto.

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El primer capítulo de la serie fue dirigido por Sam Raimi. Y eso fue tanto un acierto como un problema. Con solo mirar cinco minutos de ese capítulo uno puede notar que detrás está la mano de Raimi, un verdadero autor, un director con todas las letras. El capítulo transpira frescura, emoción, amor por el cine. La puesta, los movimientos de cámara, el exquisito montaje y el juego lúdico del director hacen del inicio de la serie algo inolvidable. Claro que luego de un arranque así, iba a ser difícil superarse, ningún capítulo de los restantes está al nivel del primero, pero eso no quiere decir que el nivel baje a medida que avanza la serie. Al contrario, se mantiene y por momentos eleva la vara a niveles épicos. Y aunque ninguno logre superar al de Raimi, cada capítulo es un goce para los sentidos, un placer estético y visual tremendamente divertido. ¿Qué más se le puede pedir a una serie? ¿Qué otra cosa se le puede reclamar al cine?

Sí, se le puede reclamar algo más. Una banda sonora de puta madre. Y A vs ED la tiene. Cada capítulo está musicalizado con canciones clásicas que parecen haber sido realizadas cincuenta años atrás especialmente para las escenas de esta serie. Las letras de los temas elegidos para la secuencia de créditos tienen estrecha relación con lo ocurrido en ese capítulo en particular. Imaginate una secuencia de persecución automovilística con batalla gore incluida, mientras de fondo suena Highway Star de Deep Purple. Imaginate un final oscuro y poco alentador con Back in black de AC/DC como banda sonora. No lo imagines más, porque A vs ED te lo da.

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Como decía al principio de este texto, no hacía falta mirar el último capítulo para hablar de las bondades de esta serie. Pero lo miramos, y fue excelente. Treinta y cinco minutos de sangre, violencia y tripas. Un final abierto, oscuro, depresivo, donde Ash le pregunta apesadumbrado a sus compañeros “¿Han visto el mundo últimamente?”. Y Back in black. De vuelta a lo negro. Fin de temporada. A esperar con ansias la siguiente. Que viva el género hecho con amor y pasión.

 

*En la redacción de la Revista 24 Cuadro quedamos tan fascinados con la banda sonora de Ash Vs. Evil Dead, que decidimos recomendar en este apartado, algunas de las que consideramos las mejores, capítulo a capítulo.

 

 

-CAPÍTULO 1:

.Space Trucking, de Deep Purple

.End of the line, de Frijid Pink.

 

-CAPÍTULO 2:

.Highway star, de Deep Purple.

.Knife-edge, de Emerson, Lake & Palmer

 

-CAPÍTULO 3:

. Loose, de The Stooges

 

-CAPÍTULO 4:

.Midnight rider, de The Allman Brothers Band

.Free your mind and your ass wil follow, de Funkadelic

 

-CAPÍTULO 5:

.Down by the water, de P J Harvey

.Stranglehold, de Ted Nugent

 

-CAPÍTULO 6:

.Freakin out, de Death (no confundir con la banda de metal, esto es garage-protopunk de Detroit)

 

-CAPÍTULO 10:

.Back in back, de AC/DC

 

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