El método Bendesky: Sobre El método Tangalanga (2022) de Mateo Bendesky

El método Tangalanga, tercera película del realizador Mateo Bendesky, cuenta el origen del Doctor Tangalanga, mítico comediante argentino que se destacó tanto en radio como en televisión desde fines de la década de los ochenta hasta entrados los años dos mil. Sin dejar de ser una película biográfica sobre una figura famosa, el film de Bendesky se explica más cómodamente como una versión ficcionada de los inicios de un personaje a partir de ciertos hechos verídicos que acontecieron en la vida de Tangalanga.

Jorge Rizzi (Martín Piroyansky) es un oficinista que trabaja en una empresa de productos higiénicos y que tiene una gran dificultad para expresarse en público. Cuando Sixto (Alan Sabbagh), el mejor amigo y colega de oficina de Rizzi, cae hospitalizado, el protagonista debe hacerse cargo del trabajo de su compañero, que conlleva discursos a posibles compradores de la empresa. En este contexto, Rizzi se ve totalmente desfavorecido debido a su timidez, pero encuentra en la figura de Taruffa (Silvio Soldán) una posible solución.

El hallazgo particular de El método Tangalanga reside en la forma en la que Bendesky pone en escena la comedia, y cómo esta forma se diferencia de su película anterior. Mientras que en Los miembros de la familia la comicidad llega desde un tono seco, unos personajes apáticos y una ambientación fría, en la tercera película del realizador todo es calidez; la fotografía de Daniel Ortega colma la película de colores amarillos y marrones en los interiores, los adorables Jorge Rizzi, Clara (Julieta Zylberberg) o Sixto irradian una bondad que nunca desborda el verosímil que el film construye, y la comicidad se logra gracias a situaciones que involucran la típica puteada argentina, que tanto caracterizó a Tangalanga.

El tono con el que se aborda la película recuerda a comedias screwball de los años treinta producidas en Hollywood, como La adorable revoltosa (1938) o Lo que sucedió aquella noche (1934), sobre todo cuando se pone el foco en la relación amorosa que se desarrolla entre Clara y Jorge Rizzi. La secuencia de la hipnosis (con un estelar Silvio Soldán) nace de una idea plenamente screwball como es la de la concatenación de eventos desafortunados; en primera instancia, Rizzi tiene que pagarle al veterinario en el que su amigo dejó a su mascota, pero esta se escapa e inicia una persecución con el protagonista, que finaliza en el teatro en el que el personaje de Soldán está dando un seminario. Gracias a esta situación, Rizzi encuentra sus dotes para el insulto y, lentamente, va dejando atrás su timidez. Es decir, desde el germen screwball de aquella secuencia, se desencadena el viaje del protagonista del film.

De esta forma, El método Tangalanga se destaca por su uso original de un tono casi extinto en el cine actual, y mucho más en el panorama nacional. Además, Bendesky se perfila como uno de los grandes directores de comedia que este país tiene para ofrecer, y lo hace sin encasillarse en un solo registro cómico o un tipo de cine específico.