La casa del dragón – El príncipe renegado

No sé si voy a poder hacer el “recap” La casa del dragón por un par de razones. Voy a contarles las que les competen a ustedes, los lectores.

Primero que nada, al no tener las múltiples líneas de Juego de Tronos, los artículos tendrían que ser siempre muy cortos. Casi un hilo (breve) de twitter. Y en cuanto a cine y series se refiere, es sabido que los hilos de twitter son vendehumo mandafruta al nivel “cada vez que aparece una naranja en El Padrino alguien va a morir”.

La segunda es que gran parte del reseñado capítulo a capítulo de series, requiere contar la trama de lo que se ha visto. Es un ejercicio lindo para aprender a escribir artículos, pero es agotador.

Cuando no vaya más, ni nos vimos.

Lo más importante que nos deja “El príncipe renegado” es la idea que en la primera temporada veremos un prólogo a la Danza de Dragones y difícilmente los acontecimientos de la danza en sí misma. El “pacing” es el de una serie de, al menos, 4 temporadas.  No tengo pruebas, pero tampoco dudas.

“El príncipe renegado” es intriga palaciega y reuniones del Consejo privado. Es un capítulo que nos cuenta sobre tradiciones, más que estar centrado en la acción. Tenemos aquí una visión sobre los huevos de dragón que resignifica a los que más adelante en el tiempo tendrá Daenerys Targaryen: son ojivas nucleares. Quien los tiene, domina el mundo. Por ende, hay ritos y mecanismos que no conocíamos y ahora se nos cuentan. Las ceremonias son buenas para la puesta en escena. Piensen en los huevitos que se ponen en la mesa cada vez que alguien entra a las reuniones del Consejo Privado. ¿Qué son? Nada. Solo bonitos. 

En cuanto a la trama, bueno, lo que temíamos. El príncipe Daemon roba un huevo de dragón con la excusa de ponerlo en la cuna de un hijo que, no solo no ha nacido, sino que no ha sido engendrado. Luego lo devuelve sin escaramuzas. El prodigio, el truco de magia, es que la escena central del capítulo, el encuentro en la escalinata de Rocadragón, es verdaderamente buena: funciona aun cuando no debe funcionar.  ¿A qué me refiero con esto? Es bastante fácil. ¿Para qué se roba el huevo Daemon? Es evidente que tenía toda la intención de devolverlo. Lo lleva con él a las escalinatas. Estaba esperando a su hermano. Viserys no viene, y entonces está preparado para cocinar a Otto Hightower y a sus soldados sin miramientos. Aparece Rhaenyra con su dragón y su encanto juvenil y desescala la situación. Daemon devuelve el huevo. La nada misma. Pero al menos es un anticipo de lo que viene para quienes no leyeron Fuego y sangre.  

La escena funciona porque funciona la puesta, la actuación, el montaje y el uso de los dragones como arma de amedrentamiento es perfecto, aun cuando el guion tenga ese agujero. Otra cosa destacable es la apertura del canon, en cuanto a espacios se refiere. Esta Rocadragón es imponente, tremenda. La escalinata es prácticamente la muralla china. Está muy lejos del castillo en ruinas que habitaba Stannis Baratheon al inicio de la segunda temporada de Juego de Tronos.

En cuanto al gran tema del capítulo, y tal vez de la temporada, tenemos aquí una muestra cabal. Viserys tiene que tomar varias decisiones. Corlys Velaryon le pide entrar en guerra con las ciudades libres, debido a sus actos de piratería. El rey elige no hacerlo y seguir la vía diplomática. Se le presenta la opción nuclear: concurrir al lugar con dragones para infundir temor. También se niega.

Daemon se roba un huevo de dragón. En vez de ir a buscarlo en persona y castigar a su hermano, escucha a Otto Hightower, y le permite concurrir para hacerse cargo de la situación.

Está obligado a tomar una nueva esposa y tener más hijos para asegurar el trono. Las opciones que se presentan son la obvia y la oculta. La hija de 12 de años de Corlys Velaryon es la opción que asegura la lealtad de la Reina que no fue (Rhaenys) y de la casa Velaryon, la más rica del reino en ese momento. El rey elige tomar por esposa a la hija de su Mano, Alicent Hightower, más crecidita que la niña Velaryon. Está opción, puesto que está obligado, es la más decente. 

Todo lo que no hizo en esta parte de la historia, será problemático para el futuro. El tema de esta temporada, estimo, es que buenas personas no hacen buenos monarcas. La guerra con las ciudades libres vendrá igual, la lucha con Daemon no se apaciguará y el matrimonio con Alicent propiciará una serie de acontecimientos que desencadenará la Danza de dragones.

No se puede gobernar con miedo a todo, Visverso