Master of None, Moments in Love: TV de qualité

Allá lejos y hace un tiempo, en 2017, escribí una breve reseña sobre las dos primeras temporadas de Master of None, la serie de Aziz Ansari para Netflix. En mi comentario de aquel entonces, lo que aparecía como llamativo era la disparidad de tratamientos entre la primera tanda de episodios y la segunda. Por lo general, esto no es muy bien visto. El cambio en los lineamientos estéticos y artísticos de una serie desconcierta y rara vez es superador. En Master of None, no solo no era así, sino que, además, a la luz de su tercera temporada, este aspecto se revela como un elemento clave del programa. Ya saben lo que dicen: una vez es error, dos veces es error, la tercera ya es un código.

Muchas cosas pasaron de 2017 a esta parte, quizás algunas hayan tenido que ver con el rumbo que tomó la serie, o a lo mejor no. Quizás son solo pavadas que se quieren instalar de manera forzada para justificar una decisión artística. Lo cierto es que sí, Ansari fue mencionado en el auge del Me Too por haber tenido un encuentro fallido con una mujer, que se sintió incomodada por su comportamiento en una cita. La situación no escaló, porque el actor reconoció el episodio y algo que hemos aprendido durante todos estos años también es que cualquier mal comportamiento no es un abuso sexual y que las situaciones tienen matices. La cancelación no parece ser una solución que dé muchas respuestas.

La explicación y las disculpas de Ansari llegaron con Right Now, un especial para Netflix en el año 2019, dirigido por Spike Jonze. Si no lo vieron, háganlo. Para mí, que no soy un fanático del género, es de lo mejor que se ha hecho en la materia.

Además de las peripecias que se sucedieron en la vida personal de Ansari, también ocurrieron cambios fundamentales en la carrera de su coguionista y compañera de cast, Lena Waithe, cuya carrera como actriz, guionista y productora despegó por completo, convirtiéndose en uno de los talentos más distinguidos de la industria norteamericana.

Muchos de los artículos sobre la tercera temporada de Master of None posan su análisis para interpretar los cambios de la serie en estos elementos. Entienden que el alejamiento de Ansari del rol protagónico y la cesión a Waithe se trata de una estrategia para explotar al máximo las posibilidades en el mercado del programa.

No sé si esto es así o no. Tiendo a pensar que solo es una reducción de lo que realmente ocurrió. Lo único que puedo decir es que, si esos artículos tienen razón, lo que pasó fue algo calculado con tal nivel de detalle y análisis que el resultado es perfecto.

Moments in Love está compuesta de 5 capítulos en los cuales se desarrolla la relación de Denise (Waithe) con su pareja Alicia (Naomi Ackie). La historia se presenta un poco delante de los sucesos de la segunda temporada y nos ubica a Denise ya como una escritora en ascenso y relevante. Junto con Alicia habitan una casa en un bosque alejado de las grandes urbes en el que comienzan a fantasear con llevar adelante toda una vida juntas y tener hijos.

Sobre la base de esa premisa, los capítulos van mostrando diferentes momentos en el desarrollo de esa relación y su/sus desenlace/desenlaces. El abandono al tono socarrón y a la reacción dramedy es total. La verborragia de Dev, el personaje hasta aquí protagónico de Ansari, cede ante las pausas y los silencios de Denise. Se invierten los roles y también los tonos y los tratamientos. El drama, en sentido amplio, pasa a ser el eje de la narración y el show se enfoca en los personajes. Hay una renuncia, desde la puesta en escena, salvo por pequeños momentos, a narrar por fuera las interpretaciones. En Ackie y Waithe se apoya todo lo demás.

Al igual que en las temporadas anteriores, Ansari, que esta vez dirige todos los episodios, toma algunas decisiones estéticas que referencian un estilo “cinematográfico” para la serie. En el caso de esta tercera temporada, la referencia más lineal que se puede encontrar es Escenas de la vida conyugal y la construcción de un drama “bergmaniano”. Con poca fragmentación, casi un plano por escena o secuencia, y a lo sumo algún que otro primer plano, el director establece las puestas de cámara, registradas además en 16mm y en formato 4:3. El griego Thimios Bakatakis, asiduo colaborador de Yorgos Lanthimos, hace un trabajo estupendo, iluminando los sets de un modo precioso, como si fueran decorados reales.

Como decía antes, no tengo idea de si el cambio para esta tanda de episodios fue una estrategia de mercado o una verdadera decisión artística. Poco importa la verdad, porque el resultado está a la vista. Sin ningún lugar a dudas, Moments in Love es un drama como los que ya no se filman y una de las mejores y más criteriosas cosas que saldrán este año.