Los invisibles #8: ¿Qué es ser guionista?

Luego de un parate por vacaciones y con la vuelta a la columna, me preguntaba sobre qué escribir, ¿el McGuffin? Podía ser, sin embargo, una duda surgió en mí a partir de una publicación en una red social: ¿Qué es ser guionista? ¿Cuándo alguien es guionista?

Desde que me recibí en el ISER, siempre rehúse llamarme guionista o me daba pudor que profesorxs me dijeran colega. Mi lógica era que si no cobraba por escribir no podía llamarme guionista. Claramente, un laburante de fábricas por muchos años y del conurbano sur era imposible que tuviera contactos en los medios, así que la posibilidad de acercar un CV o un guion eran nulas. Sin embargo, la escritura se mantuvo, ya sin la esperanza de llegar a nombrarme guionista, pero bueno, había que escribir para cubrir el vicio. ¿Me puedo llamar guionista? Aún no. Hay que escribir, escribir y escribir.

Estudiar cine y salir de la comodidad del ISER abre más puertas, se conoce más profesorxs, varixs grosos, con otras formas, pero grandes consejos. Otrxs profes olvidables, pero de lxs que se aprende qué no hacer. La escritura sigue siendo intrascendente, para uno mismo o para prácticos que serán vapuleados o cortos que no llegarán a filmarse. ¿Me puedo llamar guionista? Aún no. Hay que escribir, escribir y escribir.

El tiempo pasa, los conceptos quedan más claros, ya no tengo que leer apuntes para saber explicar algún tema, las consultas de compañerxs para que lea sus guiones se suceden, los cambios de opiniones con un gran profesor del IDAC enriquecen, poco a poco ya lo señalan a uno en el Instituto como guionista. ¿Me puedo llamar guionista? Aún no. Hay que escribir, escribir y escribir.

Escribo un guion con cierta trascendencia en festivales nacionales e internacionales y entre guiones el gran profesor me propone ser ayudante de cátedra de guion. Del ISER una profesora me solicita dar una charla a lxs alumnxs de primer año. ¿Con qué cara voy a hablar? Después de insistir en que no logré nada, me convencen y voy. Aconsejo escribir, escribir y escribir. No centrarse en las grandes preguntas que ninguna master class de guion de algún chantún con menos guion que Polémica en el bar: “¿cómo se empieza a trabajar en el medio?”. Lo primero que atino a decir con sinceridad es “qué se yo, pibe. Soy un empleado que escribe cuando tiene tiempo”. Sigo respondiendo y aconsejando a meterse en concursos, que sigan estudiando en talleres o en un lugar como el IDAC, que se produzcan sus historias sin esperar una productora. ¿Me puedo llamar guionista? Aún no. Hay que escribir, escribir y escribir.

Sigo ayudando a compañerxs con sus guiones, ya en el curso me consideran guionista. En La 24 me dan la oportunidad de escribir sobre un tema que me apasiona: guion. Me llega la primera oportunidad de escribir un guion por encargo. Las dudas por cuánto cobrar, otro tema que no enseñan en ninguna materia ni en ningún taller. Los elogios que antes me abrumaban y avergonzaban de compañerxs y profesorxs ahora me los hacen quienes me pagan. Sigue dando careta. Llegan los primeros pesos. Los deadlines. Crecen los proyectos (¿La 24 amuleto de buena suerte?). Se complican los tiempos, pero bueno, están pagando. ¿Me puedo llamar guionista? Aún no. Hay que escribir, escribir y escribir.

En los tiempos de relajo, leo boludeces, desde alguna publicación en una red social hasta perder horas en algún tema random como puede ser, por ejemplo, las guerras berberiscas. Leo en un grupo de guion, un pibe que la juega de saberla lunga con solo haber visto tutoriales en YouTube y que da talleres y cobra por enseñar lo que aprendió de guion. ¡Mierda, qué prodigio! Lo ponen a prueba. ¡Pobre, pibe! No. Pobres quienes pagaron por sus clases. Cuánto chantún. Una compañera se lamenta por no vivir de guion aún, un profesor incentiva a sus alumnxs diciendo que recién a los 10 años de recibirse pudo vivir de escribir. Qué camino duro, la pucha. ¿Me puedo llamar guionista? Aún no. Hay que escribir, escribir y escribir.

Pero después pienso que al tener los primeros trabajos por encargo ya estoy en camino. Sin embargo, lo más importante ocurrió antes y fue cuando pude compartir los conocimientos con otrxs compañerxs o con lxs de primer año del ISER. Marcar los errores que cometió uno, el camino que está tomando uno, no como ejemplo, sino como una opción, ya que puede haber otros caminos con verdadero éxito. Entonces, ¿me puedo llamar guionista? Creo que sí. Pero por las dudas diré que no. Hay que escribir, escribir y escribir.