Two/One: la doble vida de Verónica 2.0

Hace algunas semanas, más de las que nos gustaría, cuando grabamos el último podcast de la Revista 24 Cuadros, con el director de esta humilde publicación conversamos un poco sobre Kiéslowski y su cine, en una suerte de continuidad de lo que fue la columna que le dediqué hace ya un tiempo.

En esa conversación, una de las cosas que surgieron fue la idea de que intuíamos que era un momento propicio para que el nombre de Kieślowski volviera a ser una referencia en cineastas y películas. Si me preguntan, creo que hay muchas formas y temáticas de su ser auteur que tienen bastante que ver con la forma de pensar cierto cine hoy por hoy, me refiero al trabajo sobre la alegoría y cuestiones más vinculadas a un tratamiento laxo de los géneros clásicos, donde lo importante es la construcción narrativa/sensorial y no tanto sus explicaciones más lógicas. Esa forma de Kieślowski, muy presente en el cine de Léos Carax y Olivier Assayas también, fue el último y más popular estadío de su carrera, fundamentalmente con dos obras, quizá las más célebres de su filmografía: La trilogía de los colores (Azul, Blanco y Rojo) y La doble vida de Verónica.

Un poco en diálogo con esta última obra, es que aparece la opera prima de Juan Cabral, célebre director de publicidad argentino y responsable de varios de los videoclips más renombrados de bandas como Babasónicos.

Two/One, la película en cuestión, de reciente estreno mundial en MUBI, narra la vida de dos personas en dos polos opuestos del mundo, que mantienen una extraña conexión entre sí. Al parecer, mientras uno está despierto, el otro duerme, y la vida de ambos está marcada en una suerte de continuación de la vigilia del otro. Por un lado, tenemos a Kaden (Boyd Holbrook), un esquiador profesional canadiense que va llegando al final de su carrera; y por el otro, a Khai (Yang Song), un empresario chino solitario con bastante éxito.

Durante la mayor parte de la película, Cabral explora esta dinámica de sueño y vigilia mediante recursos sencillos: un montaje paralelo a través del cual vamos siguiendo la vida cotidiana de los personajes y los diferentes conflictos personales que cada uno de ellos atraviesa. Kaden está preocupado por el fin de su carrera profesional, cuando una relación del pasado reaparece, y Khai comienza a relacionarse con una chica que empieza a trabajar en su empresa y que tiene un pasado peculiar.

La dinámica planteada por la narrativa de la película en algún punto se verá alterada, y ahí, más sobre el último acto de la película, empezarán algunos problemas y revelaciones.

Es muy interesante lo que hace Cabral. No tengo ninguna duda que hay en su película alguna idea o basamento en el film de Kieślowski (que por supuesto tampoco inventó la pólvora), pero logra con mucha maestría tomar distancia de esa referencia y plantear un universo propio donde transcurre un drama de personajes que podría ser bastante tradicional y que aquí tiene una vuelta de tuerca más que interesante.

Mientras que en La doble vida de Verónica el destino trágico de la Werónika polaca era la que terminaba de unir los mundos y las realidades de ambos personajes, que eran interpretados por la misma actriz, Irène Jacob; en Two/One los personajes no están relacionados desde lo físico ni desde sus personalidades, más bien lo contrario. Además, si bien los une también un destino final común, Cabral llega a esa conclusión por un camino muy diferente que el polaco.

No me parece necesario sobreabundar en la representación de los mundos y las culturas orientales y occidentales, creo que esto no es un elemento demasiado importante en lo que plantea Cabral y que aparece más que nada para ofrecerles un contexto a los personajes y a sus problemas cotidianos. Tampoco creo que sea una película para buscarle el pelo al huevo al funcionamiento del mecanismo y su verosimilitud, la idea solo se sostiene desde el montaje, la puesta en escena y cierta fe cinematográfica que nos exige el verosímil, no es que el artefacto narrativo presentado se explique o necesite ser abordado desde un plano científico o religioso y tampoco veo alguna cuestión más en el plano new age que requiera un profundo abordaje.

Para ser su primera película, Cabral consigue un film muy inteligente desde lo productivo, es un largometraje caro para los estándares nacionales, pero estimo que bastante barato para el cine de autor europeo y norteamericano, con un elenco muy bien elegido. Además de los protagonistas, se destacan las participaciones de Beau Bridges (el hemano de Jeff) y Dominique McElligott (Queen Maeve en la popular The Boys). La película a su vez presenta imágenes muy bellas y cuidadas de los hermosos lugares en los que está ambientada. Se trata a todas luces de una película hecha con el cuidado estético de un publicista, pero con una profunda sensibilidad y mucho conocimiento de la puesta en escena cinematográfica. Dan ganas de conocer y esperar los próximos pasos del realizador.

De las mejores y más bonitas cosas para ver en plataformas por estos días.