Castlevania: la sombra del vampiro

En marzo de este año por fin vio la luz la tercera temporada de Castlevania. Con algunos cabos sueltos en el final de la temporada anterior pero con mucho terreno nuevo que recorrer, veamos cómo fueron las cosas en esta edición.

Habiendo terminado con la amenaza de Drácula, nuestros héroes se encuentran dispersos. El caza vampiros Trevor Belmont y la hechicera Sypha Belnades viajan por el país acabando con las criaturas remanentes del ejército del rey vampiro. Alucard, por otro lado, ha decido quedarse en el castillo, protegiendo los secretos que en él habitan.

Otros dos personajes que iremos siguiendo a lo largo de la temporada son Hector e Issac, los dos antiguos forjadores de Drácula. Hector es prisionero de la vampiresa Carmilla en Styria. Y finalmente Issac lo busca para llevar a cabo su venganza.

Con estas cuatro líneas narrativas se van a ir desenvolviendo los capítulos. Por un lado, está bueno que Issac y Hector se sigan desarrollando como personajes, de hecho, sus arcos me parecieron los mejores de la temporada. Pero por otro, hay demasiadas cosas que cubrir, muchas piezas moviéndose en simultáneo y poco tiempo para extenderse. Todos los arcos narrativos tienen su “cierre”, pero ciertamente hay algunos que o se quedan cortos o se toman demasiado tiempo en contar.

Con Alucard pasamos muy poco tiempo a lo largo de la temporada, y siendo que ahora Drácula, su padre, está muerto habría bastante lugar para desarrollar al personaje. Lo que se nos da no está mal, pero en comparación a otras de las historias que se cuentan esta se siente muy breve.

Por otro lado, con la historia de Trevor y Sypha pasa todo lo contrario, y entiendo que sean los protagonistas de la serie y que además dentro de su historia se introduzca a un personaje nuevo, pero para lo que se está contando es largo al pedo. La problemática es interesante y las situaciones en las que se encuentran son a menudo entretenidas, pero toda la situación en sí se siente estirada. Llegando a la mitad de la historia, el conflicto queda en una especie de limbo en el cual no pasa nada. De todas maneras rescato mucho la inclusión del nuevo personaje: el conde Saint Germain, un alquimista, aparentemente inmortal, que se encuentra en busca de un poder que podría estar oculto en Lindenfeld (la ciudad en la cual se desarrolla este arco).

Respecto a Issac y Hector, nada más que elogios. De ser dos personajes secundarios pasaron a ser lo que más disfruté de la temporada. Es muy interesante verlos desenvolverse y encontrar sus propias motivaciones ahora que Dracula no está más. Issac arrasa con todo lo que se interpone en su camino y Hector queda a la merced de las vampiresas de Styria.

A lo largo de los cuatro arcos narrativos, la temática principal es la confianza y como esta se presenta de distintas maneras. Este es un aspecto que, a mi parecer, se trabajó muy bien a lo largo de toda la temporada. Todo personaje medianamente importante toca esta temática de alguna manera, ya sea por su ausencia o por cómo la usa a su favor.

Con una animación, por momentos, rudimentaria, y por otros muy buena, esta tercera temporada sabe (la mayoría de las veces) a qué prestarle atención. Las actuaciones de voz están más que bien y, en general, me parece una digna sucesora de las que la anteceden. Ya veremos qué le depara el futuro a esta serie.