Extra Ordinary: total normalidad

En 2019 se estrenó la comedia sobrenatural irlandesa dirigida por Mike Ahern y Enda Loughman que no pasó (y asumo que no pasará) por nuestros cines. Con el tono un poco a modo de la genial Derry Girls, esta historia de fantasmas nos trae una galería simpatiquísima de personajes. Maeve Higgins es Rose, una maestra de manejo que además tiene poderes paranormales, que ha decidido obviar su vida tras la trágica muerte de su padre, otro experto en fantasmas. Barry Ward es Martin Martin, un padre viudo que debe lidiar con su hija adolescente y el fantasma de su fallecida esposa, quien entre otras cosas le sigue eligiendo las camisas y revolea platos cuando van a comer algo poco saludable. Will Forte es Christian Winter, un cantante muy exitoso (típico de un único hit muy pegadizo), que tras caer en el olvido está preparando un sacrificio humano para recuperar su fama, demonio mediante. En este estado de cosas, en un mundo cuya lógica propone que los fantasmas no son seres extravagantes sino a veces simples objetos como tachos de basura, Rose y Martin unirán fuerzas para salvar a la hija del viudo de ser el cordero para el sacrificio de Winter.

La película tiene muchas cosas por demás simpáticas, entre ellas, los clips del programa del padre de Rose sobre eventos paranormales, que al modo de los comerciales de TV compras va explicando cómo lidiar con los fantasmas en la vida cotidiana. El humor se arma desde lo básico: poner una cosa en un lugar que no corresponde. La combinación de lo ordinario con lo extraordinario, la presencia de lo sobrenatural en la vida cotidiana resta fuerza a lo segundo y causa un efecto novedoso y divertido. Pero también hay de lo otro, el absurdo se hace presente a medida que avanza el film, para llegar a un clímax bien bizarro, en el que los personajes se enfrentan con el demonio invocado por Winter. Ahí tenemos parto, inauguración sexual, asesinato y, por supuesto, monstruo. Pero más allá de esto, la película parece hablarnos de los vínculos más humanos, que pueden estar atravesados por lo fantasmal si nos ponemos metafóricos. Rose reprime sus dones por el fantasma del padre muerto, Martin no puede rehacer su vida amorosa por el de su mujer fallecida.

Extra Ordinary es una película pequeña, en el sentido de que no tiene grandes pretensiones, pero tiene momentos muy hilarantes que sacan abierta carcajada. No llega a ser parodia pero juega pícaramente con muchos elementos del género de terror, como cuando los personajes deben beber ectoplasma, o el castillo de Winter, o el conjuro de quietud para el virginal cuerpo de la hija de Martin. Es de esas películas que no fallan, que entran en diálogo sincero con sus maestras, en este caso con la inevitable Ghostbustersy, según mi humilde visionado, con la genial trilogía Cornetto, integrada por las también británicas Shaun of the Dead (2004), Hot Fuzz (2007) y The World’s End (2013). No siempre funciona la combinación terror-comedia, y ni qué decir si le agregamos parodia, pero Extra Ordinary es el perfecto ejemplo de que se puede hacer, y muy bien.