Reseña: Malamadre

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“No me gusta decir que soy madre… prefiero decir que tengo un hijo”, sentencia alguna de las entrevistadas. La idea se va a repetir entre otras que, dentro de la diversidad de voces que se presentan en el documental, van llegando a ciertos puntos en común sobre ese rol.

Justamente, estas voces van acordando en que eso que ejercen es un rol y no una identidad. Por eso es por lo que quizás incluso yo, no teniendo hijxs, pueda hablar sobre una película que trata de la maternidad.

Amparo González Aguilar, la directora, tiene un hijo y una hija. Comienza este relato mostrando una foto familiar en la que ella misma se define como “malamadre” y, a partir de allí, irá tirando de ese hilo para desentrañar, gracias a los testimonios de otras, aquello que nos viene enredando desde hace siglos.

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“La idea rosa que yo tenía de la maternidad… no era…”, dice una de las jóvenes que habla frente a la cámara íntima de Amparo. Y no. Porque no tengo claro quiénes escribieron esas maternidades rosas pero seguro no fueron las protagonistas que sufrieron en los partos que no se respetaron, ni quienes no durmieron durante meses después de haber parido, ni quienes sangraron al amamantar, ni quienes tuvieron que volver a trabajar puérperas, ni quienes viven en un hogar donde las tareas de cuidado recaen ciento por ciento sobre ellas. No. La maternidad que se nos muestra en las propagandas, novelas y películas mainstream, revistas de moda son aquellas en las que se la representa como “una bendición”, “un milagro” que se disfruta en cada momento, “una entrega total”. No nos cuentan la otra parte o, peor aún, si alguna hasta hace unos años osaba quejarse de ese rol, era rotulada como malamadre.

“La maternidad según Roxi”, fue una de las primeras creaciones que vi en la que se hacía humor de la maternidad de manera genuina y con cariño. En aquel momento, los videos de YouTube, en los que se quejaba de no tener intimidad, de los cambios en su cuerpo, de sentirse juzgada por sus pares, al menos para mí, fueron revolucionarios. Por suerte, hay un largo recorrido desde aquellos años. No obstante, las miradas ajenas (y propias) siguen juzgando a quienes, teniendo hijxs, no quieren que toda su identidad se defina por ese rol, a quienes no disfrutan cada uno de los momentos de la maternidad (y no… no son todos placenteros), a quienes aun habiéndolo elegido quizás no lo volverían a elegir y a quienes no lo elegimos. Porque, siendo mujer, corrés el riesgo de ser malamadre, aun si no tenés hijxs.

A pesar del largo camino hecho, aún hoy escucho a mujeres que sienten que no cumplen bien su rol por no tenerles paciencia a sus hijxs, por retarlxs, por no cocinarles siempre en casa y sano, por tener ganas de estar un rato solas o con otrxs pero sin ellxs. La carátula quizás haya cambiado de nombre, pero el juicio sobre las madres continúa.

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La construcción de la imagen materna como aquello perfecto, puro y sin pecado, es demasiado fuerte como para que se pueda romper y volver a construir así como así, Por eso, quizás, haga falta deconstruir mientras se van transitando las “nuevas” maternidades.

Testimonios como el de este documental resultan claves a la hora de aportar a esta nueva forma de hablar del tema. Además de escuchar en voz de las protagonistas (de hoy y de antes) sus experiencias, miedos, desafíos y alegrías, Amparo logra mostrarlo con una cuota de humor y desde un lugar tan genuino que es imposible que no te toque de cerca. Al fin y al cabo, todxs somos hijxs de alguna madre.

El documental es una linda combinación entre relatos de mujeres y escenas graficadas con distintos recursos, que aportan a la idea de las representaciones que tenemos en nuestras mentes casi sin saberlo. Todo esto, armonizado por la música de una grande como es Lucy Patané. Una película sin caretas en la que incluso su directora se pone del otro lado de la cámara para responder a las preguntas junto a su hijo e hija. Una muestra más de la valentía que hay que tener para hacer eso que hacen tantas mujeres en el mundo.