Community: ahora en forma de Netflix

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En 2009 se estrenó una serie que, con altibajos de público y una propuesta particular, se ganó el corazón de muchos y logró meterse en ese extraño panteón que algunos llaman “de culto”. Las aventuras de un grupo de estudiantes de la Universidad Comunitaria de Greendale quedarán en la memoria por su interminable festival de referencias cinéfilas y un ritmo tan light como una cuarentena a lo Bolsonaro.

Durante esta pandemia, el gigante del streaming puso a disposición las seis temporadas de Community, logrando que el aislamiento sea, al menos, un poco más tolerable. Es por eso que enumeramos cinco razones para verla y nos quedamos bien panchos esperando a que nos agradezcan la recomendación.

1- Las constantes referencias al cine y las series: Quien tendrá más injerencia en este punto será Abed, un personaje que puede encontrar una rápida comparación con Sheldon Cooper de The Big Bang Theory. Sin embargo, a diferencia del científico, Abed no es un imbécil.[1] En Community veremos capítulos enteros dedicados a películas o programas de televisión en el cual cada personaje tomará un rol según lo requiera la trama. Esto la vuelve dinámica y divertida a pesar de que no hayamos visto la obra a la que se hace referencia.

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2- Las ráfagas de ternura en medio de la comedia: Es sabido que la empatía por un grupo de personajes lleva al cariño y, capítulo a capítulo, ese cariño puede ser explotado en favor de generar momentos de ternura. Algunos dicen que de la risa al llanto no hay mucha distancia, y en Community esos momentos son pequeños pero refuerzan el vínculo entre el espectador y la serie.

3- Los capítulos de paintball: Atentos a “Modern Warfare”, dirigido por Justin Lin y puntuado con un 9,8 en IMDb; o a “A Fistful of Paintballs”, capítulo 23 de la segunda temporada dirigido por Joe Russo, con un 9,7 en IMDb. Con innumerables referencias a los westerns y al cine de acción de los 80 y los 90, estos capítulos se convierten en los Guernica de la serie, metiendo a los personajes en un juego de paintball que los pone a prueba y llena de dramatismo absurdo la pantalla. El hecho de que un juego en apariencia simple y tonto tenga tanta relevancia pone de manifiesto el código que se genera con el espectador para darle grandes dosis de diversión.

4- El Universo de Greendale: Todo en esta universidad comunitaria es dramático pero absurdo, importante pero banal, extraordinario pero irracional. Un ejemplo está en esa especie de secta que son los reparadores de aires acondicionados, que harán lo imposible para llevar a Troy a sus filas a riesgo de enfrentarse a los plomeros. O la necesidad de Greendale de ganarle a City College (la institución rival) en una carrera espacial, lo que dará como resultado una hermosa parodia de Apollo 13. El nivel de importancia que se le da a cuestiones elementales es uno de los puntos fuertes, y el buen trabajo paródico y disparatado de estas situaciones no puede menos que sacarnos una sonrisa.

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5- Los personajes: Es difícil querer a todos los protagonistas de una serie coral (por ejemplo, borraría a Phoebe de Friends sin pestañear). Sin embargo, en Community hay un equilibrio muy bien logrado en el que cada uno de los personajes logra tener un nivel de interés adecuado a su participación. Tal vez el punto más flaco sea el de Britta, quien temporada a temporada se va haciendo cada vez más tonta e inútil. Sin embargo, esa familia disfuncional en la que se convierte el grupo de estudio termina necesitando de todos sus miembros para marchar de la mejor manera.

Es cierto que con la partida del creador de la serie, Dan Harmon, el nivel de la cuarta temporada se resintió mucho en comparación a las tres primeras y, paulatinamente, el nivel irá fluctuando y será irregular. Sin embargo, no será razón suficiente para cortar la maratón que Community se merece, ya que la diversión y el amor por los personajes seguirán ahí. Lo garantizo.

[1] Tal vez el análisis comparativo Abed-Sheldon requiera un estudio más profundo y menos peyorativo, pero no es el objetivo principal de esta nota.