Baki: piñas, sudor y piñas

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Grappler Baki es un manga de peleas de los 90, relativamente desconocido en Occidente. Es por eso que me sorprende que a los muchachos Netflix se les haya siquiera cruzado por la cabeza distribuir un anime de esta franquicia. Me llama la atención aún más que esta serie decida continuar donde se quedó la no muy exitosa adaptación del 2001.

Algo que distingue a esta franquicia de muchas otras dentro de este mundo del manga y el anime es que las peleas son “realistas”. Con esto me refiero a que no hay poderes, nadie vuela, no disparan energía de las manos y dentro de todo es bastante recatado con mambos como el ki, chakra y esas cosas. Pero de realista propiamente dicho tiene pocas cosas, los personajes siguen peleando hasta que se caen a pedazos. No importa si tienen cuatro costillas rotas, el brazo dislocado y se están quedando ciegos, ellos siguen peleando.

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Contando con veintiséis episodios Baki adapta el primer arco argumental del segundo manga de esta franquicia. En este, luego de los acontecimientos vistos en el anime del 2001 o en su primer manga, varios convictos de cárceles de alta seguridad escapan dirigiéndose a Japón después de oír que un joven de diecisiete años fue el campeón del Maximum Tournament, un torneo clandestino que se lleva a cabo debajo del Tokyo Arena. Fue vencedor de este torneo en el cual se enfrentó a numerosos y formidables oponentes. Baki Hanma (nuestro protagonista, por supuesto) disfruta de la tranquilidad de la vida escolar y su nueva relación con Kozue, una compañera de colegio y vecina. Esta paz no le va a durar mucho, dado que pronto los prisioneros llegan a Japón. Es así como Baki y varios luchadores más (los cuales fueron introducidos previamente en la franquicia) se deciden a pelear contra estos criminales. El desafío está en que estos luchadores, en su mayoría, son artistas marciales, y por lo tanto tienen códigos de honor. Los convictos por otro lado usan armas de fuego, no les interesa si terceros salen heridos en medio de sus peleas, hacen trampa y atacan sin previo aviso. Es acá donde el protagonista y sus amigos deberán probar que nada está por encima de su devoción a las artes marciales.

La serie va al meollo bastante rápido, no da muchas vueltas. Es un anime de peleas y peleas es casi todo lo que tiene. A algunos les podrá parecer poco, pero en realidad estas peleas están muy bien ejecutadas. Sobre todo para ser una serie muy de nicho, ya que ni de cerca maneja un presupuesto como el de Shingeki no Kyojin, Mob Psycho 100 o la primera temporada de One Punch Man. Esta es mucho más rudimentaria, los muchachos laburan con lo que tienen y lo hacen bastante bien.

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Algo que no está tan bueno de la serie son las secciones animadas con modelos 3D. Entiendo que esto se debe a las limitaciones de presupuesto pero choca mucho con la estética de las secciones de animación tradicional. La intención de hacerlo lo mejor posible se ve, pero no puedo evitar sentir que hubiera quedado mejor de otra forma. Otro problema que veo, y que también está en el material original, son los villanos. No hablo de su caracterización, ya que es muy buena. Me refiero más a cómo son utilizados a lo largo de la temporada. Los convictos son derrotados una y otra vez, pero milagrosamente se levantan de una herida o golpe que debería haber terminado con la pelea. Esto no sería un problema si pasara una vez o dos, pero acá hay un abuso del recurso.

Un inconveniente con el que tiene que lidiar esta serie es la continuidad con respecto a su cronología, porque si bien se puede ver sin haber visto o saber lo que sucede antes, esto puede terminar confundiendo al espectador. Hay varios personajes que la serie reintroduce, al menos para entender un poco su trasfondo y su relación con Baki. Pero hay muchos otros que no, dejando al espectador con muchas preguntas tal vez. Entiendo que en pos de tener una narrativa más dinámica y eficiente no puede pasársela contando cosas que ya sucedieron. Por eso llama la atención que Netflix no haya subido las dos temporadas anteriores, si bien no son una maravilla ciertamente, son bastante entretenidas y hubieran servido bastante para respaldar esta nueva temporada.

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Baki es un gran anime de peleas, pero solo eso es: un anime de peleas. No vas a encontrar mucho más, y está perfecto, tiene un público determinado y solo a ese trata de complacer, nada de giladas. Con un diseño de personajes de lo más particular y casi grotesco de a momentos, aporta una muy necesitada dosis de variedad al mundo del anime. Baki sin lugar a dudas se gana un lugar en el corazón de todo aquel que se anime a darle una chance.

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