Toy Story 4: Ahora sí! Al infinito y más allá

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Cuando nos anunciaron que Toy Story 4 se iba a estrenar este año (el año de los remakes noventeros sin duda) nos llenamos de temor y dudas; pero para nuestra grata sorpresa, la cuarta entrega es más que recomendable, es el cierre de una historia que empezó hace ya casi 25 años, una despedida a los juguetes de nuestra infancia.

Si hay algo de lo que no caben dudas es que Pixar es uno, quizá el mejor, estudio de animación de la industria. Visto el nivel de detalle y calidad visual que se aprecian en esta secuela, son de una clase superior. Con Toy Story 4 (dirigida por Josh Cooley) Pixar demuestra el avance tecnológico que ha evolucionado muchísimo desde la primera entrega en 1995.

Poniéndonos al corriente, la película inicia con un flashback, viendo lo sucedido con Bo Peep (Annie Potts) (recordemos que no aparece en Toy Story 3) y su romance trunco con Woody (Tom Hanks). Marcó una de las bases de la historia, las diferentes ideologías de ambos personajes, por un lado Woody completamente dependiente de su niño alegando una necesidad que este tiene hacia él, y Bo un poco más madura e independiente.

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Nueve años pasaron, nos encontramos con la pandilla juguetera en su nuevo hogar junto a su nueva niña Bonnie (Madeleine McGraw), notamos que la dinámica del grupo es bastante diferente a la antes vivida con Andy (antiguo dueño de Woody y compañía). Bonnie juega de manera diferente con ellos, relegando a Woody y tomando a Jessie (Joan Cusack) como protagonista de las historias. Este es el disparador central de lo que vemos más adelante en la dicotomía de Woody con respecto a lo que él cree que está destinado a ser.

El guion (Stephany Folsom y Andrew Stanton) en estructura y práctica es perfecto, no hay momentos vacíos dentro de la película, cada detalle está calculado para llevar a un momento de reflexión, risa o aventura. Vamos a destacar, entre tantos personajes nuevos que aparecen en esta entrega, la creación de Forky (Tony Hale), un juguete echo de basura que Bonnie realiza en su primer día escolar, con la ayuda de un Woody infiltrado en clase. Con la creación de este nuevo juguete, vemos cómo se plantean temas existenciales (¿ser o no ser?) que impactan en Woody a lo largo de la trama. De la mano a este pensamiento Buzz Lightyear (Tim Allen), escucha y pide consejos a su voz interior. Estos planteos confirman algo que ya sabíamos y es que Pixar nunca deja de lado los pensamientos profundos demostrando que sus cintas no son solo para los más chicos.

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Y si hablamos de protagonistas nuevos, no podemos dejar de lado el personaje de Keanu Reeves (Rey noventero y Dios de la Internet), Duke Caboom, aportando gracia y acción con un personaje hilarante. Este se nos presenta dentro de la tienda en la que aterrizan Forky y Woody en busca de Bo Peep, la amiga perdida del vaquero. Aquí nos detenemos en la pastora de porcelana que ahora forma parte de los muñecos perdidos y observamos un gran cambio en su personalidad; una fortaleza independiente y guiños estilo Mad Max hacen que la pastorcita antes delicada ahora sea lo más parecido a “Imperator Furiosa“.

Continuado con los nuevos personajes y con la trama de Buzz, este se cruza en su camino por encontrar a Woody y Forky, a Ducky y Bunny (Keegan-Michael Key y Jordan Peele) unos peluches unidos por sus manos, hallazgo fantástico dentro de la peli, digno de tener su propio spin-off, que la dotan de momentos cómicos y bizarros.

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Gabby (Christina Hendricks) es la que en un principio se nos plantea como la villana de TS4, pero con el avance de la trama, apreciamos que esto no es en absoluto, mostrando que la finalidad de sus actos no es otra más que buscar la aceptación y el amor, que tanto esfuerzo le demanda, y poder jugar con una niña. El trasfondo de la historia de Gabby es lo que termina tocando el corazón de Woody. Como su función y realización como juguete ya se cumplió y el vaquero ya vivió su vida plena con el amor de Andy, es hora de “soltar” e independizarse. Woody se despide así de sus viejos amigos, de su antigua vida, dando lugar a un nuevo comienzo junto con Bo Peep y los muñecos perdidos.

En conclusión, Toy Story 4 cierra un ciclo, podemos decir adiós a nuestros juguetes de la infancia; es la despedida que necesitábamos, el epílogo de una historia que empezó varios años atrás.

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