Reseña: Wine Country

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La colaboración de siete amigas que se conocieron entre los decorados de Saturday Night Live no termina de cuajar en una de esas comedias memorables que se vuelven a revisitar. Y hay una sola razón: no da mucha risa.

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Amy Poehler es Abby, una versión menos relajada si se quiere de Leslie Knope su gran rol en Parks and Recreation. Imagino que debe ser así en la vida real y por eso le sale tan natural. Abby está organizando el cumpleaños número 50 (“the big five, oh”) de una de sus mejores amigas, la centrada psicóloga Rebecca, interpretada por la gran Rachel Dratch que por fin hace de persona normal. Es una lástima porque tiene un rostro genéticamente creado para hacer personajes locos que te saquen carcajadas con un gesto, como su enorme Debbie Downer (el sketch de SNL donde van a Disneyland es de lo más gracioso que van a ver en su vida). El grupo de amigas se completa con Catherine, Naomi, Val y Jenny. A saber: Ana Gasteyer, Maya Rudolph, Paula Pell y Emily Spivey. Todas son parte de SNL, las dos últimas como guionistas. Como amigas en el mundo real, este detalle le vertió un grado de cercanía a las interacciones muy agradable (y supuestamente basado en hechos de la vida real) pero que extrañamente conjuró contra el humor.

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Abby decide -y es parte de un paso de comedia recurrente en la película– que el grupo se vaya a vacacionar unos días a una casa alquilada cuya dueña es una señora en apariencia algo agria. El rol cae en la amiga que falta del grupo real, la siempre genial Tina Fey, que intenta sacarle jugo a un personaje que tal vez le habría calzado mejor a Bill Murray. La casona se encuentra en medio del “País del Vino”, como le llaman los americanos a su zona más prolífica de viñedos. Su “Mendoza” es el Valle de Napa, un lugar idílico y muy tranquilo y relajado de California donde obviamente las cosas comienzan a torcerse cuando salen a la luz algunos secretos guardados que inquietarán la estadía entre las amigas. Todo entre copas de vino, charlas intrascendentes sobre la vida, risas, salidas y alguna situación romántica llevada sorpresivamente de forma muy adulta y amena, lo cual me lleva a pensar que si en vez de haberse jugado un pleno a hacer una comedia (donde seguramente se sienten más cómodas), hubieran buscado un tono medio de dramedy con los avatares de la crisis de llegar a cierta edad, los problemas personales (algunos serios) y las discusiones reales, podríamos encontrar no solo una película mejor, sino tal vez hasta una gran película.

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No lo es porque Wine Country es como una de Adam Sandler pero con menos chistes de pedos y masturbación (hay de ambos para apuntar a todos los sectores). Es la versión femenina, democrática y netflixera de esa chotada que hizo Adam Sandler con sus propios amigos de SNL llamada “Como niños” o algo así. Sin duda, es mejor en todo aspecto. Pero no es tanto mejor. Nosotros queremos que sea superior porque desde el vamos nos cae mucho más simpática Amy Poehler que Sandler, que pasó de filmar Punch Drunk Love a esa película impresentable donde hace de su hermana, que filmó por razones que solo podemos atribuirles a la crisis económica del 2008 y la reparación de algún castillo.

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A nivel estético, Wine Country hace una decente labor al mostrarnos el Valle de Napa en toda su gloria, aunque se nota que hubo alguna que otra pantalla verde bastante mal usada y casi todas las secuencias al aire libre están demasiado iluminadas. Otras críticas hablan de que quizás se hizo así para suavizar un poco los rostros de las actrices, lo cual sería un mensaje bastante contrario al que la película busca difundir. Sobre todo porque la dirección es de la propia Poehler que debuta detrás de las cámaras.

Wine Country dura alrededor de 100 minutos y tiene algunos momentos hilarantes, pero dado que no querían hacer un drama cómico sino una comedia hecha y derecha, el producto final termina fallando como fallan las películas de Adam Sandler. La diferencia va a terminar siendo que las de Sandler las ve mucha más gente y no pretenden ser algo que no son. Aunque se disfrace de su hermana.

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