Dolor y gloria: verdadero cine de autor

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Llegó a los cines la última de Almodóvar. Y como suele pasar, no defrauda. Quiero advertir que va a haber algún spoiler leve, más que nada con respecto a cómo está estructurado el film.

Esta es una película casi autobiográfica, llena de alusiones a las varias vivencias del director.

Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un reconocido director que lleva unos años inactivos. Con motivo de celebrar el veinte aniversario del estreno de una de sus películas insignia, “Sabor”, Salvador deberá reconciliarse con Alberto Crespo (Asier Etxeandia) el protagonista de la cinta, con quien no habla desde su estreno. A raíz de este encuentro el director comenzará a reconectar su pasado, tanto con su infancia como su juventud y días tempranos como director. Este ida y vuelta entre el presente y el pasado de la vida de Salvador va ser lo que estructure la película. Alternando entre estas líneas narrativas vamos a ir descubriendo cómo el director llegó a ser como es.

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Sinceramente es difícil hablar de este film sin entrar en detalles. El foco de la película está sobre el personaje como persona y no sobre las cosas que le ocurren. Es un estudio de personaje.

Como siempre la fotografía y el arte son deslumbrantes, José Luis Alcaine y María Clara Notari, respectivamente, hicieron un trabajo notable. El contraste entre estas dos líneas temporales se ve reforzado por estos dos elementos. En la infancia casi todas las escenas son o al menos parecen ser iluminadas por luz natural. Los decorados y los vestuarios también son bastante minimalistas, usando en su mayoría paletas compuestas por blanco, beige, marrón y algún que otro color primario. Por otro lado en el presente la mayoría de las escenas transcurren en espacios cerrados, casi siempre con fuentes de luz artificial, y contrastando fuertemente los colores, primarios en su mayoría.

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La dirección también varía entre estas dos épocas retratadas en el film. En la niñez el arco argumental es mucho más clásico, plantando elementos que van a jugar más adelante en el relato y contar una historia en particular. En cambio en el presente pareciera haber varios arcos, cada uno traído por un personaje relacionado con Salvador. Y si bien juntos van formando una historia, es evidente su entrada y salida del relato. Estos personajes tienen un objetivo por cumplir en la historia y una vez que lo concretan salen del relato.

Dolor y gloria es una de las mejores películas que vi en los últimos años, y fácilmente de lo mejor del año. No se la pierdan, difícilmente vayan a ver algo mejor en el cine.

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