Reseña: The Dirt

3

Hace algunos días, Netflix estrenó The Dirt, la biopic sobre Mötley Crüe, basada en el libro homónimo escrito por los cuatro integrantes hace más de quince años. La idea de adaptarla a la gran pantalla existía desde hacía una década y estuvo en “development hell” hasta que Netflix se decidió a poner la tarasca. ¿El resultado?

1

Cualquiera que quiera saber la génesis de la banda puede desasnarse más rápido y mejor con Wikipedia, no obstante (me ajusto el monóculo y sigo), hete aquí un breve resumen.

Como Bohemian Rhapsody y el 99% de las biopics del estilo, The Dirt arranca contándonos la historia de uno de los integrantes. El más importante dentro de la banda. En el caso de Mötley Crüe, su bajista Nikki Sixx. Nikki (Douglas Booth) nació con el nombre Frank Feranna hasta que, intentando alejarse por fin de una vida horrible llena de maltratos, se lo cambia legalmente por su nombre artístico y con el que pegaría sus primeros éxitos como bajista de London. Nikki conoce a Tommy Lee (el rapero Machine Gun Kelly), un baterista prodigioso, proveniente de una familia amorosa que apoya sus locuras. Hubiera sido interesante que la adaptación jugara con este contrapunto. Ambos quieren un proyecto serio y es así que incorporan al resto de la banda, el serio y mayor Mick Mars (Iwan Rheon) en guitarra y Vince Neil (Daniel Webber) en la voz.

dirt-1

Los cuatro consiguen fama instantánea por su química en vivo, su atractivo y por qué no decirlo, la época.

Aparentemente en los 80 el mundo tenía ganas de que la gente se rompiera toda. Las drogas de diseño algo tenían que ver.

2

The Dirt no es tanto un ejercicio del día a día de la banda, como del noche a noche. Mötley Crüe era una ecuación de música con fiesta en que lo segundo prevalecía por la personalidad de tres de los cuatro integrantes. La cultura del quilombo, la partuza, la merca descontrolada mezclada con hectolitros de alcohol, y por supuesto, el marketing de todo esto.

Nadie supondría que las discográficas aguantarían durante tantos años a semejantes imbéciles si estos no hubieran sido diseñados en un laboratorio. Una pizca de Kiss, una cucharada de Alice Cooper, medio kilo de cocaína cortada con los peores momentos de Pete Townshend y ahí está Mötley Crüe, aterrorizando mucamas de hoteles para divertimento de nadie más que de sus fanáticos. Curiosamente, los mismos y únicos que van a disfrutar esta película en todo su espectro.

dirt

No estoy estableciendo por esto que cual boy band Mötley Crüe es una mentira que se inventó la discográfica Elektra aunque se sepa que varios de los primeros quilombos armados por Sixx, Neil, Lee y Mars hayan sido revelados como movidas de marketing. Pues bien, se sabe: se llega más rápido a la primera plana de los diarios con un escándalo que con un disco.

3

Por supuesto, en algún momento, esos “PR Stunts”, como le dicen los yankees, se hicieron reales. La adicción múltiple de sus cuatro integrantes no podía terminar mal y como la historia es harto conocida, me limito a señalar lo mal filmada que está. El director de The Dirt es Jeff Tremaine, conocido por dirigir muchas pelis de “Jackass”. Esto solo me lleva a pensar que The Dirt podría haber sido filmada por Spike Jonze, lo cual tal vez no habría dado una película buena pero sí mejor ejecutada. Por largos pasajes se parece a una biopic pagada por Hallmark, cuando una cinta sobre uno de los grupos con mejores shows en vivo merecía otro despliegue. En varios momentos, Los Ángeles, omnipresente en la historia de Crüe y también por completo protagonista en el estilo de vida, parece una ciudad minúscula, soleada pero irrelevante y gris. Los primeros minutos de la película nos hablan de Sunset Strip y los bares donde la idea de la banda (y de otras decenas del género) se originó. No se puede hablar del glam metal y específicamente de Mötley Crüe sin la escenografía de LA y Hollywood de fondo, como la historia del grunge no se puede relatar sin Seattle. Es inentendible que Netflix no nos haya brindado sus ya clásicas e infumables escenas de drones para acompañar una historia que sin la ciudad de fondo no se puede explicar.

4

Por estas razones es que The Dirt es una película mediocre. Mötley Crüe es un producto que no puede subsistir ni comprenderse fuera de su época y su geografía. Nikki Sixx estuvo mal elegido para llevar el peso que en Bohemian Rhapsody lleva Freddie Mercury (no sorpresivamente, Queen es una gran influencia visual de Mötley y hasta compartieron productores), y quizá la relación con Tommy Lee, de familia afectuosa con un padre militar y una hermana música y baterista también (Athena Lee), hubiera sido un vehículo más coherente. De niño bueno amante del rock a reventado hijo de puta golpeador de mujeres. Quién sabe. Somos las decisiones que tomamos pensará Tremaine. Los Mötley tomaron las de ellos y vendieron 50 millones de discos. Qué carajo sé yo.

Anuncios