Kidding: esto no es un juego de niños

imagen destacada (1)

1

En Kidding, el retorno de la dupla creativa Michel Gondry-Jim Carrey se manifiesta mediante una muy potente química. Aunque mejor que química, lo más acertado sería decir alquimia, puesto que lo que abunda en esta serie de 10 episodios —estrenada por Showtime en septiembre de 2018— es la magia mucho más que la prestidigitación, el surrealismo mucho más que el método, la artesanía mucho más que el CGI. En cierta medida, podríamos decir que Gondry traduce la propuesta estética de Be Kind, Rewind (2008) —es decir, la remake de clásicos del VHS con efectos especiales elaborados a base de inventiva y de materiales de descarte— a la historia de una familia que impera en el mercado de la TV infantil. Jim Carrey encarna a Jeff Piccirillo, la cara visible de Mr. Pickles’ Puppet Time, un programa de muñecos que lleva años captando la atención de televidentes de edad temprana gracias al carisma de su protagonista humano. Esta relación prolongada de Jeff con su personaje, Mr. Pickles, lo empuja a arrastrar su persona (en el sentido etimológico de máscara) a su mundo cotidiano. Del mismo modo, Jeff intenta trasladar al mundo de muñecos las tragedias menores y mayores de su vida corriente. Así, dentro y fuera de la televisión, Jeff acaba por convertirse en el señor Pickles hasta el punto de que su familia adopta también el apellido de fantasía.

1033027_1_0_trl02_1280x640

2

El eje temático de Kidding lo constituye el cortocircuito entre dos universos: lo real y la ficción. A su vez, este cortocircuito se articula como el patrón que modela las situaciones que la serie desarrolla. Así, el mundo adulto se mira con ojos infantiles, la muerte se transforma en un truco de magia, la comunicación se traduce a diálogos entre muñecos. De este modo, la relación entre ambos mundos ocurre mediante la lógica del espejo deformante: todo lo que sucede de un lado encuentra su parodia en el otro. Esta estructura le concede a Kidding una variedad de tonos disonantes en los que las bromas macabras se adornan con ribetes de humor naif: los monstruos son de peluche, los problemas se barren bajo la alfombra de las buenas intenciones y el corazón que le estalla en el pecho a Mr. Pickles —a la manera de un xenomorfo bebé— tiene ojitos y sonrisa de emoticón.

kidding-4

3

Kidding cuenta con un plantel de actores envidiable. Con el personaje de Jeff, Jim Carrey lleva la voz cantante y marca el tono perfecto para las bromas saladas que propone el relato. Su criatura mezcla la cándida elocuencia del príncipe Myshkin (el protagonista de El idiota de Dostoievski) con el empaque extravagante y algo siniestro de Willy Wonka. Catherine Keener interpreta a Deirdre, la hermana de Jeff, titiritera que se mueve tras los decorados del mundo de marionetas. Keener construye una figura que otorga consistencia a su papel de sombra de Jeff. La manera en que Deirdre lidia con sus problemas parece más realista que la de su hermano. El verbo parecer aquí no se destaca por capricho: como ya anticipamos más arriba, en Kidding todo aparece enmascarado, todo sigue el derrotero de la parodia. Otra presencia fuerte de la serie es Seb Piccirillo (no Pickles), padre de Jeff y Deirdre, productor ejecutivo de Mr. Pickles’ Puppet Time, dios creador y tirano del microcosmos familiar y del macrocosmos de muñecos. Este rol lo interpreta Frank Langella con sobria (y soberbia) maestría. Y ya que hablamos de creadores de mundos, no cabe mejor epíteto para calificar el trabajo de Michel Gondry en esta serie. El universo de Kidding se articula magistralmente gracias a ese estilo peculiar en el que la interioridad de los personajes se manifiesta en lo real a través de escenas surrealistas montadas con collages, con stop-motion, con marionetas, con sombras chinescas: la alquimia de la imagen que ejecuta Gondry es una declaración de amor por los efectos especiales pergeñados por Méliès y por Švankmajer.

00000031400

4

Una historia sencilla, dotada de un humor disonante, enriquecida por una estética que combina lo artesanal con lo exquisito y cuya trama admite una infinidad de lecturas no es algo que se halla con frecuencia en el medio televisivo. En este sentido, Kidding es una serie que parte de una premisa bastante común (una tragedia) en un entorno que también suele ser usual en la TV (una familia). Sin embargo, Kidding se despega muy pronto de ese modelo para volverse imprevisible. Nunca se sabe cómo van a reaccionar Jeff, Dreide o Seb ante sus dificultades. Son personajes que están en metamorfosis constante, que sin cesar fabrican personas (una vez más, en el sentido de máscara) y que, para colmo de males, se hallan sumergidos en un mundo que ha perdido más de un tornillo: el mundo de cartoons de Mr. Pickles es un cosmos en comparación con el caos constante en el que vive la familia Piccirillo. En inglés, Kidding significa bromear o tratar a alguien como a un chiquillo. El nombre de la serie, en consecuencia, entraña una ironía mayúscula: el mundo de Mr. Pickles no es ninguna broma ni se trata de un juego de niños.

Anuncios