Reseña: Atypical

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En el amplio abanico de opciones que se pasean por la pantalla principal del monopolio de la N roja, tuve la suerte de toparme con Atypical (2017), escrita por Robia Rashid para Netflix. La primera temporada debutó en agosto de 2017 con un total de ocho episodios y la segunda en septiembre de este año con un total de diez episodios. El reparto principal lo componen Keir Gilchrist, Jennifer Jason Leigh, Brigette Lundy-Paine, Michael Rapaport y Amy Okuda.

Más que claro que sin nombres conocidos o una llamativa sinopsis, decidí ver si pasaba del primer episodio. Plot twist, no estaría tipeando si no hubiese pasado la prueba de fuego (en otras palabras, la terminé en dos días).

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Atypical coloca al espectador en el día a día de Sam Gardner (Keir Gilchrist), un joven de 18 años que sufre un Trastorno de Espectro Autista (TEA) desde que era pequeño. Visto que ya encontró la manera de controlar (a veces) sus crisis e interactuar con otras personas, Sam decide que es momento de tener una novia, por lo que buscará ayuda y consejos en su terapeuta Julia (Amy Okuda).

Por supuesto, esto trae un quiebre en el statu quo de la familia, que debe adaptarse a las nuevas decisiones que toma Sam. Quien peor lo asimila es Elsa (Jennifer Jason Leigh), su mamá, en su afán por (sobre) proteger a su hijo aunque también porque no está segura de que Sam pueda manejar una relación amorosa.

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Si bien el programa se centra en Sam, expresa muy bien las sub-tramas de los demás integrantes de su familia y cómo su trastorno los afectó directa o indirectamente. Casey (Brigette Lundy-Paine), a pesar de verse opacada por la atención constante que su hermano mayor necesita, a la vez es su protectora, por lo que en ciertos hasta se plantea su propio futuro por miedo a no estar cerca de él en caso de urgencia.

Así como su madre y su hermana menor tuvieron y supieron adaptarse a la rutina de Sam, Doug Gardner (Michael Rapaport) fue incapaz de comprender o soportar la condición de su hijo, tomando decisiones que incluyeron abandonar a su familia durante un tiempo. Por supuesto, regresa y logra establecer una conexión que nunca había experimentado.

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Otro de los puntos a favor es que refleja el alto nivel de bullying que sufren los pacientes con alguna clase de TEA, sin alejarse mucho de la comedia romántica, y hasta logra que en ciertos puntos nos olvidemos de que el protagonista es neuro atípico, que sin ir más lejos, el objetivo de la serie es informar mediante el entretenimiento, y lo logra de una manera impecable para aquellos que no estábamos al tanto de los cuidados o reacciones. Remarca la importancia del apoyo familiar, ya que no es nada fácil convivir con una persona que difícilmente, o en algunos casos nunca, mostrará afecto.

Dieciocho episodios que se dividen en dos temporadas alcanzan para hacer reír y llorar, construyendo un argumento sólido que, por lo menos yo, no recuerdo haber visto en televisión. Por suerte ya hay una tercera temporada en rodaje que se espera para 2019.

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