Zonca: un retorno que vale la pena

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Luego de 10 años de ausencia de la pantalla grande, se estrena un nuevo film de Erick Zonca, Sin dejar huellas (Fleuve noir), su cuarto largo metraje. Zonca cobró notoriedad cuando se estrenó su ópera prima, La vida soñada de los ángeles (La vie rêvée des anges, 1998), trabajo por el cual obtuvo el premio César, de la Academia Francesa de Cinematografía.

Sin dejar huellas es un thriller con ingredientes clásicos del policial negro. Una mujer se presenta a denunciar que su hijo adolescente, Dany, ha desaparecido. Está sola y desesperada, su marido es marino y se ha marchado a trabajar por un tiempo, embarcado. En primera instancia la policía piensa que el muchacho pudo haberse ido de casa por su propia voluntad. El caso recae en el oficial Visconti, quien insiste en la probabilidad de la huida hasta que una llamada anónima lo hace cambiar de parecer y se inclina por la hipótesis de la muerte del joven. Así las cosas aparece en escena un vecino, un tanto excéntrico y extraño profesor, quien casualmente dio clases a Dany y, además, se convirtió en su consejero.

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Visconti es un policía fracasado, alcohólico, violento, machista, que camina al borde del procedimiento correcto y de la ley, con conflictos con sus compañeros. Siempre desaliñado, barbudo, trajeado con una gabardina sucia y arrugada. Su mujer lo abandonó. Su hijo es un marginal vinculado con la venta de drogas y que constantemente desafía al padre. Un personaje patético y contradictorio.

El vecino, Yann Bellaile, es un hombre atildado, meticuloso y extravagante. Visconti duda de este hombre. Es su principal sospechoso. Pronto se establece un duelo de nervios entre ambos personajes, un juego de gato y ratón.

Visconti y Bellaile completan conjuntamente con la madre del adolescente desaparecido el trío, el núcleo central del drama. El misterio por la desaparición y el suspenso que se van generando alrededor de la trama están perfectamente administrados por Zonca.

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Sin dejar huellas está basada en la novela Expediente de desaparición (Tik Ne´edar), de Dror Mishani, un escritor israelí, editor de ficción e investigador universitario especializado en historia de la literatura detectivesca.

La fotografía presenta un ambiento sombrío y gris, un perfecto entorno de desolación para el drama de una desaparición que no ha dejado huellas.

Excelente interpretación por el trío de actores, Vincent Cassel (oficial François Visconti), Romain Duris (Yann Bellaile) y Sandrine Kiberlain (Solange Arnault, la madre).

Vincent Cassel (François Visconti), Romain Duris (Yann Bellaile)

Pese a lo discontinuo de su trabajo como director y al tiempo que estuvo sin filmar, Erick Zonka reafirma con esta película la calidad y las expectativas que despertó en su momento con sus producciones anteriores.

En definitiva, estamos ante un muy buen thriller que sostiene la intriga y no afloja hasta el final.

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