Orange Is the New Black: hora de despedirse

imagen destacada.jpg

Orange Is the New Black cuenta con seis temporadas al día de hoy y es una de las series originales de Netflix más vista y exitosa, creada por Jenji Kohan, basada en el libro autobiográfico de Piper Kerman, Orange Is the New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres. Hace unos meses hice un repaso por las anteriores, creo que desde el final de temporada allá por la cuarta se veía venir este desliz.

Un desliz bastante importante y les voy a contar por qué pero antes cumpliré mi deber como comunicadora, diciéndoles que este artículo contiene spoilers.

Durante la temporada cinco todo se había ido al diablo cuando las reclusas decidieron hacer un motín en la prisión de Litchfield como protesta porque la muerte de Poussey (Samira Wiley) en manos de un oficial quedaría en la nada misma. Con tres días de motín, dos oficiales muertos y un desastre en puerta, nada bueno podía salir de eso.

maritza-flaca-orange-is-the-new-black

Si bien era casi inevitable el rumbo que decidió tomar la serie, opté por confiar en Jenji Kohan ciegamente, pero choqué contra un muro. Era de esperarse que buscaran la forma de mantener a sus personajes principales en la prisión. Allí es donde entramos en una suerte de conflicto interno ya que queremos que sean libres (si lo merecen) pero a la vez no queremos dejar de verlas en cada episodio. La forma de hacerlo no estuvo del todo clara ni tampoco fue muy buena.

Con dos oficiales fallecidos, una prisión destrozada y reclusas rebeldes, deben hacer dos cosas: primero, ubicarlas en máxima seguridad y segundo, encontrar a la culpable del revoltijo, y si no la hay, culpar a la que ellos prefieran. Por lo que deciden culpar a Taystee (Danielle Brooks), quien a su vez intenta demostrar que no solo es inocente sino que también es víctima de una acusación racista.

tmp_eNYw0i_9fd6f9178fab762d_OITNB_507_Unit_02325_R_1_

Todas las involucradas en el motín de manera directa o indirecta van a parar a máxima seguridad, celdas individuales y un trato peor del que ya habíamos visto. Se vuelve a hacer énfasis en el maltrato por parte de los guardias y más aún con Daya (Dascha Polanco), ya que fue ella la responsable de la muerte de un oficial. Un maltrato cruel y hasta burlón.

Quizás el error, desde mi punto de vista, fue agrandar el elenco. Innecesariamente nos dieron personajes nuevos, con historias súper complejas que no suman a la trama nada más que confusiones o hasta aburrimiento. Un personaje más que insufrible y una backstory que pudo haber funcionado mejor. La serie supo hacerse a base de su elenco y por supuesto el carisma de cada una de las mujeres, con una extensa lista de nombres que han sabido explotar muy bien en temporadas pasadas, cosa que acá no sucede. Nos dejaron sin los personajes con los que nos habíamos encariñado y nos dieron personajes que nadie pidió.

Finalmente Piper (Taylor Schilling) y Alex (Laura Prepon) dan el sí en la prisión luego de desencuentros y traiciones, un romance que a muchos sigue entusiasmando pero que esta temporada se vio estancado por la poca participación de Alex durante los episodios.

oitnb_603_unit_04438_r

Pero no hay final feliz en Litchfield, ya que luego del “casamiento”, Piper cae milagrosamente en una lista de urgente liberación, por lo que no más cárcel para ella. Algo que cabe destacar fue el guiño a la realidad que viven los estadounidenses con las políticas de su actual presidente Donald Trump. Cuando Piper es liberada, Blanca (Laura Gómez) también pero con la diferencia de que ella irá a parar a una prisión para extranjeros o peor aún enfrentará la deportación.

Desde mi perspectiva, esta sexta temporada es la peor, pero por la falta de argumentos. Se torna repetitiva y por momentos aburrida. Recientemente las protagonistas anunciaron mediante redes sociales que la séptima temporada sería la última. Por las dudas, pongo una fichita más, espero que no defraude.

Anuncios