Fariña: la Narcos gallega

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El thriller español tuvo un punto de inflexión en 2014 con La isla mínima. El trabajo de Alberto Rodríguez, que fue comparado con True Detective (aunque en teoría se rodó antes que la serie), cautivó por su temática y su excelente fotografía. Ese año arrasó en los Goya con 10 estatuillas pero también conquistó al público y fue el inicio de una tendencia en el cine que estaba por venir: El hombre de las mil caras (2016) también de Rodríguez, Tarde para la ira (2016) de Raúl Arévalo (uno de los actores de La isla mínima), Que Dios nos perdone (2016) de Rodrigo Sorogoyen o Toro (2016) de Kike Maíllo.

No nos engañemos, en España ya hubo grandes películas anteriormente, como Tesis (1996), Celda 211 (2009) o No habrá paz para los malvados (2011), por nombrar algunas, pero es evidente que hay una tendencia local que se ha trasladado también al mundo de las series. Y me refiero a Fariña, una de las grandes apuestas de la televisión española de este año.

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Hay que tener en cuenta que actualmente el tener una plataforma como Netflix (productora de Narcos) facilita la expansión de un contenido fuera de su país. ¿Cuánta gente ha visto La casa de papel en Argentina? Se trata de la serie de habla no inglesa más vista a nivel mundial de esta plataforma bajo demanda. Pero la cuestión es, ¿repetirá Fariña el éxito? La verdad es que de momento no parece tener tanta repercusión. Y es por eso que vengo aquí a reivindicarla.

Fariña está basada en hechos reales y nos traslada a la Galicia de los años 80. Muchos pescadores estaban sin trabajo y por ello se empiezan a buscar nuevas vías de ingreso: el tabaco y posteriormente la droga. La serie nos explica en detalle cómo entraba el 80% de la droga en Europa y nos metemos de lleno en la vida de Sito Miñanco, el clan de los Charlines, los Oubiña, Terito y demás.

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Producida por Atresmedia y Bambú Producciones (Las chicas del cable, Gran Hotel o Bajo sospecha), está basada en el libro homónimo de Nacho Carretero. Es importante tener en cuenta que se trata de una historia real que en su momento tuvo mucha repercusión y salía habitualmente en los telediarios. Además, es un tema que ha afectado a varios políticos y tal es el impacto que este febrero, poco antes de salir la serie, una jueza ordenó el secuestro del libro. Y es que el ex alcalde de una de las localidades de Galicia demandó al autor y a la editorial por supuesta vulneración del derecho al honor. Esta medida prohibía la impresión y comercialización de nuevos ejemplares pero en verdad lo que se consiguió es que se convirtiera en el libro más vendido en Amazon y fuera todo un éxito de ventas.

Es importante puntualizar que la serie se sitúa en una comunidad autónoma con una lengua propia, el gallego, por lo que hay alguna expresión diferente (escucharéis a menudo “meu pai” o “carallo”) pero el 90% es hablado en español y no hay ningún problema para poder seguirla. Además, menciono que su nombre, “fariña”, proviene del gallego “harina”, que es como empezaron a llamar a la cocaína por aquel entonces.

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En cuanto a su estructura, cada capítulo representa un año: 1981, 1982, 1983… hasta llegar a 1990. Me parece una forma muy buena de narrar lo sucedido, aunque alguna escena, con sus saltos temporales, no me encaja del todo y me creaba confusión. Pero eso me pasó solo en dos casos puntuales.

Tiene otros errores como la duración excesiva de los capítulos (un problema endémico en todas las series españolas), pero eso no evita que te enganches y quieras seguir viendo el resto de los episodios. Asimismo, las persecuciones y redadas no están tan bien rodadas como deberían, les falta adrenalina y tensión.

Pequeños detalles que se sobrellevan gracias a un buen guion en el que se mencionan personalidades de la política como Mariano Rajoy, el que fue hasta hace poco presidente de Gobierno, o Baltasar Garzón, juez que ha llevado casos de gran relevancia en la lucha contra el narcotráfico, terrorismo o corrupción y que algunos argentinos conocerán por asesorar a Kirchner.

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Además, es de agredecer que se opte por contratar actores gallegos y que se evite el bochorno de Narcos, que como ya sabrán contrató a un actor brasileño para interpretar el papel principal. Aunque también nos encontramos con actores internacionales como el colombiano Juan Pablo Shuk, que curiosamente ya participó en Narcos haciendo de Coronel Hugo Martínez.

Lo que es indudable es que Fariña además de beber del éxito de La isla mínima, tiene muy presente el éxito reciente de la serie de Netflix sobre Pablo Escobar. Además de compartir actor, el propio “patrón” es mencionado un par de veces e incluso aparece una fotografía suya. Algo normal teniendo en cuenta que el cartel de Medellín y Cali hicieron negocios con los narcos gallegos.

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Tampoco hay que olvidar que se puede disfrutar de una estupenda banda sonora con canciones gallegas que le aportan ese plus de autenticidad y costumbrismo. Los maravillosos paisajes costeros y los personajes comiendo los deliciosos platos regionales tampoco podían faltar.

En resumen, Fariña tiene una gran historia de base y, a pesar de que sale perdiendo si la comparamos con Narcos, ya que su historia es menos “hollywoodiense”, se trata de una gran serie que entra en la lista de lo mejor que se ha hecho allí en los últimos tiempos. No es perfecta ni mucho menos, pero espero que sea La isla mínima de las series y en los próximos años sigamos viendo producciones que cuidan tanto los detalles.

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