Reseña American Vandal Temporada 2

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La primera temporada de este mockumentary termina en una nota altísima y sorpresiva. El dúo de Peter Maldonado y Sam Ecklund (Tyler Alvarez y Griffin Gluck, fantásticos ambos) logran exonerar al acusado de dibujar penes en los autos y toman una fama inusitada que los lleva a conseguir un contrato con Netflix –en una habilísima destrucción total de la cuarta pared– y recibir una exagerada cantidad de peticiones para resolver otros casos. El que ellos eligen es polemiquísimo.

El “Turd Burglar”

En la secundaria religiosa de clase alta de St. Bernardine, un misterioso criminal conocido como el “Turd Burglar” (el delincuente de los soretes), acecha a la población estudiantil y docente con lluvias de mierda literalmente. Tras tres ataques efectivos donde parte del estudiantado y profesores terminaron bañados en caca, un sospechoso sale a la luz, el nerdo bizarro Kevin McClain (Travis Tope que podría pasar por el hijo del protagonista de Mindhunter). Las razones para ser un sospechoso del asunto son múltiples, según la Policía. Pero una de sus amigas, Chloe Lyman (Taylor Dearden), quien convoca a Peter y Sam, cree que el culpable es otro y tiene fuertes evidencias para sostener su acusación.

Esta es la premisa del mockumentary que en un redondeo exacto y preciso de ocho capítulos de media hora y monedas nos desarrolla un misterio que, con abundancia de escatología, no deja de aferrarnos a la pantalla.

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Como en la primera temporada, Peter y Sam manejan varias hipótesis, centrándose cabalmente en el trabajo y el método detectivesco que tantas veces hemos presenciado en ficciones así como en otros documentales, sobre todo aquellos a los que homenajea American Vandal que son concretamente Making a Murderer, y en esta temporada muy específicamente, The Keepers.

Nuevos sospechosos comienzan a aparecer, y ellos se ven envueltos directamente en la trama porque el Turd Burglar promete nuevos ataques, incluso después de que Kevin, que confesó forzadamente, esta con prisión domiciliaria.

¿Quién será el culpable de los ataques? ¿Será Kevin, el freak que hace videos de cata de té? ¿Será DeMarcus, la estrella de básquet? ¿Habrá alguien más detrás?

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Los documentalistas

Con menos background de documentalistas (acertado), todo se centra desde el principio hasta el final en el caso, dándoles poco espacio para desenvolverse dentro de las secuencias, pero a la vez, reflejando un crecimiento. De ahí el acierto, que se volvió totalmente necesario. El tiempo de cada capítulo es usado de forma efectiva, no excediendo la paciencia del espectador que quiere tres cosas: un misterio, un plot twist, la resolución. Netflix tiene un marcado problema de pacing que nos hemos agotado de repetir (y no somos los únicos ni los últimos en hacerlo), y en todas sus series del estilo, lo que abundan son los plot twists, que es un recurso que en demasía aburre y diluye el efecto. Es así como en esta segunda temporada, los creadores nos evitan los trastornos y el metraje dedicado a ellos dos y deciden enfocarse en el caso exclusivamente. Entonces el thriller inunda la pantalla en cada minuto y no aburre jamás. Y sacando el lógico humor que se maneja con una lluvia de mierda, el misterio atrapa.

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Conclusión

Como en su primera temporada, la cáscara de comedia del caso esconde una problemática real, que en estos nuevos capítulos toman una dimensión inusitada que, discúlpenme, pone en ridículo los esfuerzos de 13 Reasons Why por señalar los peligros del bullying. Pero no se queda ahí ni de casualidad. El alcance de la serie toca la virtualidad de los adolescentes, su “persona” online. Sus modos, sus formas y sus excesos. La falta de control parental y docente. La ausencia de contención de los que deben obligatoriamente contener. Qué sucede cuando dejamos que un adolescente se refugie en las redes sociales y allí mismo desarrolle una segunda vida que potencialmente puede perjudicar su vida real.

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Hace veinte años, en las pantallas japonesas se estrenaba Serial Experiments Lain que sacándole toda su parafernalia sci fi escondía un mensaje simple detrás. Vamos hacia eso. Hacia tener una vida dentro de internet.

American Vandal logró desarrollar una tesis contundente sobre lo que sucede cuando se desdibujan los límites utilizando tornados de soretes. Alegórico es poco.

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