Final Space, una comedia seria

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Domingo de flojera. El cuerpo reacciona oxidado a leves intentos de movimientos para acceder al baño o la heladera. La comida se reduce a sándwiches o snacks y el entretenimiento en encontrar algo con acción, disparos, viajes, comedia: el zapping en Netflix (¿se le puede decir zapping o hay que inventar una nueva acepción?) te puede dirigir a Final Space, una gran elección para un día como el descripto.

Gary Goodspeed se enamora a primera vista de Quinn, capitana de la Guardia Infinity (una especie de Flota Estelar de la Federación de Planetas de Star Trek). Eclipsado por ella, Gary destruye por accidente parte de la flota y es sentenciado a 5 años en prisión en una nave que viaja por el espacio. En ese recinto tiene el trabajo de arreglar satélites por todo el espacio y está acompañado por la inteligencia artificial de la nave HUE, clara referencia a HAL de 2001: Odisea en el espacio, de Stanley Kubrick, y KVN, un robot con funciones sociales para que Gary no se vuelva loco (al cual Gary odia). Así pasan sus días luchando para que HUE acceda a darle una galleta de más (añade un día a su condena), enviándole videollamadas a Quinn (que nunca responde) y odiando más a KVN, hasta que se topa con Mooncake, un adorable ser redondo y verde que me recuerda a los marcianitos de Toy Story. Lo que no sabe Gary es que la bola verde tiene el poder para destruir el Universo y que detrás de su “nueva mascota” está el Lord Comandante, una especie de Thanos que busca a Mooncake para abrir una brecha llamada final space que une este Universo con el Universo de Titanes, que siembran destrucción y caos.

Olan Rogers es el creador de esta serie que arrancó en su canal de YouTube y pronto captó la atención del presentador yankee Conan O’Brien (el colorado que aparece en Los Simpsons, “Niño yo no fui”, específicamente) y llegó a manos de TBS con 10 capítulos que se ven en un santiamén, con interpretaciones de actores conocidos como David Tennant, Ron Perlman, Keith David y Steven Yeun.

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Final Space es una space opera tomada para el chiste pero no desilusiona. De hecho, por tramos la comedia pasa a un segundo plano y nos olvidamos de ella. Las risas están en una proporción exacta, la mayoría de las veces por la torpeza o idioteces de Gary, una especie de Fry de Futurama. Pero al ir metiéndonos en la trama, el lado serio y dramático se come la serie sin que nos demos cuenta.

Para los amantes de este subgénero bien vale la pena ver esta serie con viajes a la velocidad de la luz, cazarrecompensas, conflictos con el padre, un villano que quiere dominar o destruir el Universo, romance, y para los más fanáticos, buscar y encontrar todos los homenajes al género.

En fin, para un domingo de flojera en lo que todo lo que requiera más de doce pasos no vale la pena, los diez capítulos de Final Space son una elección súper recomendable.

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