Ghostland: El incidente Laugier

imagen destacada
Howard Phillips Lovecraft
“Escritor de terror súper increíble. El mejor. Por lejos”.
Elizabeth Keller

 

Con este homenaje al comienzo del film al primer maestro de terror, ya uno se predispone a ver una gran obra. No van a dejar mal parado a H. P., quien en varias historias plantea la disociación de cerebro y cuerpo, donde la mente del protagonista es incapaz de asimilar determinados descubrimientos y conocimientos.

Pero vamos a Ghostland (2018), que es lo interesa. Tratando de no spoilear, la película comienza con la herencia de una casa donde irán a vivir Pauline (Mylène Farmer) y sus hijas: Beth (Emilia Jones), introvertida, cuyo refugio está en escribir historias, y Vera (Taylor Hickson), quien representa la adolescente rebelde y antipática. En la primera noche que pasan en la casa, dos psicópatas entran e intentan matarlas haciendo que la madre, Pauline, luche con todas sus fuerzas para salvarlas.

Pasados 16 años, Beth (Crystal Reed) es una famosa escritora de terror con una vida perfecta hasta que recibe una llamada de su hermana Vera (Anastasia Phillips), quien no superó “aquella” noche, viviendo en una constante paranoia. De vuelta a la casa donde todo empezó, Beth volverá a reunirse con su madre y hermana, donde las cosas no pintan nada bien.

la-1529540398-mv9x2th26r-snap-image

“La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido” plantea Lovecraft y Pascal Laugier lo entiende a la perfección. Después de romperla toda con Martyrs (2008) y luego de no hacer pie con The Tall Man (2012), el francés vuelve a las bases en Ghostland y no erra, mezclando terror y suspenso, terror psicológico con algo de terror existencialista (si es que existe el término, sino mala mía).

Laugier maneja como pocos las herramientas para generar un ambiente opresivo y claustrofóbico por momentos. Las escenas de violencia, casi todas cámara en mano, hacen a uno sentir los golpes. La película tiene un ritmo dinámico, además de saber suministrar en dosis acertadas el terror psicológico, manejar esos momentos slasher o crear un ambiente de misterio. Mete con justeza las apariciones repentinas que a uno lo hacen saltar (y reír si está acompañado, para demostrar que uno no se asusta, ¿no?). Otro aspecto para destacar es la relevancia de los efectos sonoros. La respiración del psicópata estilo Letherface logra incomodar y hacernos sentir angustia por las chicas en esos momentos, así también como los gritos después de un silencio.

Screen-Shot-2017-10-30-at-9.34.19-AM

La iluminación acompaña la atmósfera que crea la película, con una luz en clave baja mientras están en la casa y con una iluminación en clave alta cuando Beth es adulta. Además, la paleta de colores entre amarillo y naranja con esa vieja casa, llena de muñecas antiguas, da una apariencia de terror de feria que no desentona.

Otro punto a favor de Pascal fueron las actuaciones, en especial, de Beth y Vera adolescentes: Emilia Jones y Taylor Hickson, quienes te hacen vivir las escenas violentas con piel de gallina. Y en este punto es interesante marcar el guion, también escrito por Laugier, que logra con Beth un personaje tridimensional (aspecto físico, psicológico y social) que no siempre se alcanza (por lo menos bien) en películas de terror. Otro punto a favor es cómo maneja el aura de misterio que rodea a la madre de Beth y a la hermana, Vera, luego de esos 16 años. Y por sobre todas las cosas con una trama que podría parecer predecible te deja totalmente sorprendido con puntos de giro que es muy difícil descifrar mientras ves la película. A pesar de todo, el punto flojo está en los psicópatas, de los cuales nunca se explican sus motivaciones, su trasfondo, algo de su historia para enriquecer aún más esta trepidante película. Es obvio que el protagonismo absoluto es para ellas, pero no hubiese estado de más.

ghostland_pic3

En fin, Pascal Laugier es un director que podría decirse que ya es una realidad. Tras su ópera prima Saint Ange (2004) –El orfanato debería darle las gracias, ejem, ejem–, y luego del traspié de The Tall Man, en Ghostland es inevitable caer en la idea de que tomó la estructura de Martyrs, pero citando una vez más a Lovecraft: “Ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad”. Laugier y sus películas tiene su identidad.

Anuncios