Reseña: The Ritual

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Si algo nos enseñó The Blair Witch Project (1999) es que bajo ningún punto de vista debemos perdernos en el bosque. Evidentemente, los protagonistas de The Ritual (2017) no lo tuvieron en cuenta.

Esta película de terror británica está producida por Netflix y es una apuesta distinta a la predominante sci-fi que estamos viendo últimamente en dicha plataforma. Si bien es una adaptación de la novela homónima escrita por Adam Nevill en 2011, la trama cambia un poco (o bastante) en este film. Quien está a cargo de la dirección es David Bruckner, conocido por ser el realizador de uno de los segmentos de V/H/S (2012), esta cinta que dio paso a una trilogía que, sirviéndose del found-footage y un formato particular, permitió generar una suerte de cadáver exquisito de cortos de terror dentro de un largometraje. Si repasamos su filmografía, podemos comprobar que Bruckner es un conocedor del género y que entiende cómo funciona, aunque sin destacar particularmente.

El problema de la película está en el guion y sobre todo en las elecciones tomadas a la hora de la adaptación. En este caso se partió de una novela que funcionaba bastante bien y se la reformuló en pos de un mejor producto (al menos eso elegimos creer, ya que los resultados no fueron los mejores).

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Si bien la historia original cuenta la travesía de cuatro amigos por un bosque misterioso y aparentemente maldito, en la película se le agregó un evento o incidente al comienzo que servirá para justificar el porqué del viaje y también como catalizador para cuando se necesite mostrar las tensiones y diferencias dentro del grupo. En sí no es una mala elección, pero es algo recurrente que no termina de tener un peso real en la trama. Aunque sí es demandante en cuanto al tiempo de exposición, pasa a funcionar casi exclusivamente como un soporte visual de las extrañezas que ocurren en el bosque, su conexión con lo paranormal y lo onírico.

Yendo a lo narrativo, la utilización de los elementos clásicos del terror está bien lograda. El manejo de los tiempos es acertado y el off obra de potenciador de esa presencia amenazadora e invisible que los acecha. El diseño de producción es inteligente y se nota una conjunción entre arte y fotografía en que se empeñan elementos simples pero muy bien utilizados (a veces todo lo que se necesita es un bosque frondoso de noche y una linterna). De esta manera, la película logra buenos momentos y no abusa de los jump scares, sino que apela al clima como principal elemento de susto.

Los problemas mencionados anteriormente se hacen evidentes a la hora del cierre. Además de ser abrupto, el final no convence a nadie. Es como si se hubieran quedado sin ideas o sin tiempo. Esto le resta a la película y no la deja bien parada.

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La premisa de una entidad que habita el bosque y acecha desde su interior pareciera ser una premisa habitual en las películas de terror de los últimos años. Lo podemos observar en algunas como The Witch (2015), It Comes At Night (2017), la clásica The Village (2004), etc.

Es en el tratamiento y la realización donde cada film obtiene matices distintos que los hacen diferenciarse y resaltar, y es la falta de creatividad en la resolución de The Ritual uno de los elementos que le impide destacar y meterse en el grupo de las anteriores. Es entonces cuando nos damos cuenta de que no se llegó a una profundidad interesante y que la propuesta no devino en algo concreto. Todo esto nos deja un gusto amargo y nos remite a una pelea de box donde el campeón gana por puntos pero fue vapuleado a golpes en el último round. El desarrollo es atractivo pero esa amargura es difícil de quitar, porque uno se cuestiona cuál era el objetivo del film y si la punta del iceberg no terminó teniendo más peso que el resto.

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