Los Increíbles 2 > MCU

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Hace catorce años, allá por el año 2004, se estrenaba una película de Pixar llamada Los Increíbles. Yo era chico en ese momento pero recuerdo haberla ido a ver al cine, probablemente sin saber que era de la misma gente que había hecho mi vida un poco más feliz con otros clásicos como Toy Story, Bichos y Monsters Inc., películas que seguiría viendo y disfrutando por el resto de mi vida. Los Increíbles era peculiar ya que era la primera película del renombrado estudio que tenía de protagonistas a seres humanos que, además, eran adultos, con problemas y conflictos de adultos. Esto último hizo que en su momento no tuviese tanta apreciación por Los Increíbles como por las películas que la precedieron. Pero con el tiempo volví a verla y me di cuenta de la maestría que había desplegado Pixar, desde el excelente guion hasta esa estética tan emparentada con los superhéroes clásicos, la brillante banda sonora de Michael Giacchino y los entrañables personajes. Pixar siguió produciendo películas y yo siempre estuve ahí para verlas y ahora, catorce años después, llega la secuela de la que posiblemente sea una de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos.

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Antes de pasar a la breve sinopsis deberíamos mencionar al director detrás de todo esto. Brad Bird hizo su debut en Pixar con Los Increíbles (2004), después de haber deslumbrado a la crítica –no así a la taquilla– con El gigante de hierro (1999). Más tarde volvería a romper todo con Ratatouille (2007) y pasaría a quedar, con solo dos películas, como uno de los directores más importantes dentro del amplio catálogo de talento humano esgrimido por Pixar. Luego del éxito de Ratatouille, Brad Bird se dedicó a películas live action, entre ellas una entrada en la saga de Misión Imposible, hasta que por fin decidió volver al campo de la animación con la secuela de lo que yo creo que es la mejor película de toda su filmografía, la ya mencionada Los Increíbles.

La familia Parr vuelve en esta continuación simplemente titulada Los Increíbles 2 y toma el relato donde lo dejó al final de la primera, con la familia de Supers a punto de enfrentar a El Subterráneo. Para los que no recuerdan los eventos del primer film, los superhéroes habían sido declarados ilegales y obligados a mezclarse con el resto de la sociedad y la secuela continúa con la misma situación. Luego de un enfrentamiento fallido con El Subterráneo, la familia vuelve a su vida normal… pero no por mucho tiempo. Una nueva oportunidad de volver a los Supers legales surge de la mano de Winston Deavor, interpretado por Bob Odenkirk, de Better Call Saul, que viene con un plan para reivindicar a los Supers de una vez por todas. Su plan involucra principalmente a Elastigirl, lo que obliga a Mr. Increíble a quedarse en la casa cuidando a Violet, Dash y, sobre todo, al bebe: Jack-Jack.

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Sin dar muchas vueltas me animo a decir que Los Increíbles 2 es el mejor “blockbuster” de lo que va del año. Muy por arriba de Black Panther, Infinity War, Solo y Ready Player One, esta secuela animada de Brad Bird trae espectaculares secuencias de acción que dan cuenta de la imaginación del director y la destreza de los animadores, explotando la gran variedad de poderes que se pueden ver a lo largo de la película de maneras divertidas y efectivas. En particular, una persecución en moto llena de adrenalina que tiene a Elastigirl como protagonista y otra secuencia que involucra a Jack-Jack, que es tan hilarante como creativa. Pero no nos quedemos solo con la acción, que es abundante, sino que también brilla, al igual que en la primera, la familia protagonista. Los conflictos de familia atravesados por la labor del superhéroe siguen estando presentes en la secuela, un alivio para los fans que destacaban ese aspecto como el más auténtico e interesante del primer film. Pero no solo eso sino que también se ponen en cuestión los roles de género y se valoriza el trabajo con los hijos en la casa tanto como el trabajo del Super, algo que había faltado en la original. Si bien recorre aspectos temáticos similares a su predecesora, Los Increíbles 2 encuentra nuevos puntos de partida y los usa para mantener esa dinámica familiar tan entrañable que ya conocíamos.

Desde el punto de vista técnico ya sabemos qué esperar de Pixar. Estando un minuto por arriba de Cars, convirtiéndose así en la película animada enteramente por computadora (CGI) más larga hasta el momento, no hay un solo momento donde la calidad de la animación no sea magnífica. Los diseños de los personajes y el mundo, con una estética anclada en unos años sesenta pero con tintes futuristas, toman inspiración de muchos lados pero logran una identidad propia. El montaje es preciso y deja ver la acción con toda claridad, tarea difícil para una película que llega a tener hast más de seis Supers peleando al mismo tiempo en una determinada escena. Nada que reprocharle a Brad Bird.

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Lo único que no está a la par de la primera película es el villano. Si bien visualmente es más interesante y su motivación, un poco más compleja, falta el desarrollo necesario para que pueda tener el peso dentro de la historia y de la relación con la familia que Síndrome sostenía en la anterior. Es servicial a la trama y poco más que eso.

Para concluir, vayan a verla al cine. El 3D no molesta. Por suerte pude verla subtitulada pero no creo que sea algo fácil de lograr. Lo que sí puedo decir es que las voces originales son excelentes y probablemente la forma ideal de ver la película, sobre todo si tengo que guiarme por las voces en latino que escuché desde los trailers. Si vieron la primera y les gustó, tienen que ver la secuela. La mejor película de superhéroes de lo que va del año, y dudo que Aquaman o Ant-Man and the Wasp la puedan superar. Quizás tenemos que seguir buscando dentro del campo animado y ver qué pasa con Spider-Man: Into de the Spider-Verse… el tiempo dirá. Mientras tanto la familia Parr tiene la posta.

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