McMafia

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Hace un tiempo empezaron a aparecer en novelas, cine y series una nueva casta de personajes y  temáticas. A raíz de esta reiteración, vamos viendo vasos comunicantes entre los relatos, que de alguna manera nos dan un panorama del mundo que, francamente, desde este rincón, no conocíamos.

McMafia pertenece a este nuevo tipo de relatos. Y sus vasos comunicantes lo emparentan con The Night Manager (novela, luego convertida en serie, de John LeCarré), Eastern Promises (film de David Cronenberg) y hasta The Equalizer (film de Antoine Fuqua). Si bien, en principio, las tramas difieren completamente, sus temáticas centrales y personajes nos pintan una aldea con rasgos reconocibles.

Arrivederci Roma

El nuevo mafioso es el oligarca ruso. Ya no hay italianos en este negocio. Hoy por hoy, los rusos enriquecidos al sol de las privatizaciones de la era post Gorbachov son los más pesados entre los pesados. Así como otrora teníamos la “mano de obra desocupada” ex KGB, en los relatos de estos tiempos tenemos a unos rusos sádicos y violentos, y sobre todo, multimillonarios, haciendo de las suyas en ciudades occidentales, notablemente Londres.

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McMafia nos presenta aquí a la familia Godman, unos mafiosos rusos exiliados en Londres. Al parecer manejaban una organización (delictiva) que fue copada hace unos años por Vadim Kalyagin (Merab Ninidze, un actorazo). Los Godman tienen por patriarca a Dmitri (Aleksey Serebryakov), quien a pesar de su buen pasar en Londres, añora a la Madre Rusia y el respeto que le tenían en ciertos círculos. El hermano de Dmitri, Boris (David Dencik), intenta retomar control del territorio perdido, pero las cosas salen muy mal. Es aquí donde empieza la trama real del tema, ya que Alex (James Norton), el hijo de Dmitri, se dedica a las finanzas internacionales y recibe un ofrecimiento para manejar dinero, que tal vez sea turbio. Quien lo ofrece es un tal Semiyon Kleiman, interpretado por el gran David Strathairn, que conoce el submundo como nadie. El dinero por manejar es para pagar operaciones que permitirán el tráfico de heroína por varias ciudades, es particular, Mumbai (India) y Qatar. Los vínculos se extienden hasta los carteles mexicanos. Y sobre todo, el dinero es para quebrar el negocio de Vadim Kalyagin, el enemigo de su familia.

Y como frutilla del postre: Kleiman es agente del Mossad.

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Puente de espías

Otra característica de los relatos modernos es que los servicios de inteligencia no sirven a ningún gobierno ni interés que no sean los propios. La ficción se ha poblado de esto. En The Night Manager, el personaje Richard Roper (Hugh Laurie) es una suerte de agente libre que trabaja codo a codo con Geoffrey Dromgoole (Tobias Menzies) en el tráfico mundial de armas. Los intereses del Mi5 pueden ser, o no, los de la corona británica. Y Roper manda dinero a los agentes oficiales, y no termina de ser claro hasta qué punto él es o no parte de una operación de inteligencia.

En Collateral, la Inspectora Kip Glaspie (Carey Mulligan) se topa con una organización criminal que ingresa inmigrantes y refugiados en Inglaterra, cobrándoles una pequeña fortuna. Esta organización supuestamente está infiltrada por los servicios de inteligencia. O forma parte de ellos.

Esto ya se veía en una película de hace 20 años, bastante disparatada, como fue Swordfish (2001). En ella Gabriel (John Travolta) orquesta una complicada operación de hackeo, robo y asesinato. Lo que no entendemos hasta el final es que Gabriel es un agente de la DEA, y que ese dinero, se cree, será usado en operaciones clandestinas.

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Kleiman, en este caso, es exactamente lo mismo. Quiere controlar el tráfico de drogas. Lo que no se sabe es si es solo para beneficio propio o por intereses de seguridad de Israel. El tema también se toca en Sicario (Denis Villenueve, 2015), en donde el personaje de Josh Brolin es un oscuro agente de la CIA que interviene en forma directa en el tráfico de estupefacientes, favoreciendo a un cartel sobre otro.

McMafia transita caminos conocidos. Es la historia de un outsider, Alex, que se ha mantenido alejado del negocio familiar, pero por su legado, sumado a sus conocimientos y estudios, en este caso como un banquero experto, ingresa por la puerta grande al mundo criminal. Recordemos, Michael Corleone es un veterano de la Segunda Guerra Mundial que vuelve a casa después de su baja como capitán. Tiene conocimientos de combate y coraje. Alex conoce el mundo de las finanzas internacionales. Sabe cómo mover y lavar dinero, dejando rastros mínimos.

Amazon y BBC pagan esta serie, basada en el libro McMafia: un viaje al submundo del crimen global, escrito por Misha Glenny, periodista inglés especializado en Europa del este y organizaciones delictivas, y creada por Hossein Amini (El Alienista, The Two Faces of January) y James Watkins (Eden Lake, La dama de negro, Bastille Day), es antes que nada un relato que actualiza las nociones de crimen organizado y ahonda en uno de los temas más candentes en todas las democracias del mundo: ¿Para quién trabajan los servicios de inteligencia?

Por supuesto, no tenemos respuesta.

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