Disobedience: el amor importa

imagen destacada.jpg

En el marco de la celebración del BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) en Buenos Aires, se proyectó la nueva película del director chileno Sebastián Lelio, quien dio el batacazo en los Oscar a principio de año, llevándose el galardón a mejor película extranjera con Una Mujer Fantástica (2017). Esta vez nos trae Disobedience, una película estadounidense-británica, cuyo guion escribió junto a Rebecca Lenkiewicz y que está basada en la novela homónima de Naomi Alderman. Con un reparto más que seductor, integrado por Rachel McAdams (Spotlight, The Notebook), Rachel Weisz (La momia, Constantine) y Alessandro Nivola (American Hustle, Face/Off).

Ronit (Rachel Weisz) debe volver a su lugar de origen para el funeral de su padre, un rabino de la comunidad judío ortodoxa en el noroeste de Londres. Al regresar, nadie la espera exactamente con los brazos abiertos excepto Dovid  (Alessandro Nivola) y Esti (Rachel McAdams), quienes supieron ser sus mejores amigos y ahora llevan vida matrimonial la reciben en su hogar.

asdasd-4.jpg

Ronit trabaja como fotógrafa en Nueva York, tiene una vida sin preocupaciones a simple vista, pero la muerte de su padre revive antiguos fantasmas que creía enterrados. De entrada, se deja en claro que su fantasma principal es Esti, quien fue su mejor amiga y algo más, antes de que ella decidiera mudarse a Nueva York.

La oveja negra de la familia y comunidad, la hija que abandonó a su padre y no supo respetar la religión, la rebelde, etc. Esos son algunos de los títulos que se posan sobre la cabeza de Ronit a lo largo de la película. Mientras Esti debe reprimir su orientación sexual totalmente aplastada bajo el peso de una religión que no le permite amar a quien ella desea. La pelea de Dovid consigo mismo intentando no mostrar debilidad alguna y cumplir el rol de “hombre” y “jefe de casa”. Un triángulo amoroso que rebosa pero no abusa de un drama constante, gracias a la gran actuación de los tres protagonistas.

screen-shot-2018-02-01-at-3-11-33-pm-52.jpg

Es imposible no hacer un asterisco enorme a la hora de destacar la química entre Weisz y McAdams, cada una de las escenas que las involucra es perfecta. Las miradas sostenidas, las manos, los gestos y algunas otras escenas que prefiero no entrar en detalles, es todo creíble y eso se debe a la gran seriedad de ambas. Para ser sincera, escasean las películas de este estilo, si bien Carol (2015) fue un gran paso en el cine con una historia de amor entre dos mujeres, no es común en las carteleras de cines.

La representación es importante, es una pieza importantísima para nuestro cine y también la televisión actual, pero también es verdad que la trama, más allá de la historia de amor, toca la religión. Lo difícil que es, en este caso una comunidad judío ortodoxa, ser libre. Bajo miradas condenatorias, pelucas, ropas, comentarios y demás, la condena social por amar a quien “no corresponde” y la mujer como objeto son algunas de las cosas que Lelio sabe destacar a lo largo de los ciento catorce minutos de película de una manera brillante.

Por eso Disobedience es una obra que importa, que deja en claro que a pesar de la religión que se profese, nadie debería sentirse preso de su fe a la hora de amar a otra persona, sin importar el género.

 

Anuncios