Pacific Rim 2 Uprising: Cómo arruinar una franquicia

imagen destacada

En el año 2013 Guillermo del Toro llevaba a los cines Pacific Rim. Robots Gigantes (Jaegers) vs. Monstruos Gigantes (Kaijus). Con personajes bastante unidimensionales pero unas visuales impresionantes y, quizá, la mejor implementación del 3D que haya visto hasta el momento, sumado a eso una excelente música original compuesta por Ramin Djawadi (con la fama de Game of Thrones), la experiencia de verla en el cine fue, sin lugar a dudas, más que memorable. Lamentablemente, no le fue muy bien en la taquilla y la idea de una secuela pendía de un hilo.

pacific-rim-uprising2-1200-1200-675-675-crop-000000

Para la sorpresa de todos se anunció que por fin se venía la secuela, aparentemente con Del Toro a la cabeza. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que Guille se alejara del proyecto para concentrarse en lo que ahora sabemos fue La forma del agua, y esta nueva franquicia quedaría en manos de la gente de traje y corbata. Con Del Toro produciendo había un mínimo de esperanza (que yo mantuve hasta el final), pero la realidad es que ya se había ido todo al carajo. Fue así como terminamos con Steven S. DeKnight dirigiendo Pacific Rim 2: Insurrección, una película que tiene solo una de las cualidades mencionadas en el primer párrafo: personajes unidimensionales. El resto es claramente un intento de transformar esta serie, nacida desde el amor puro hacia mechas y monstruos, en algo diseñado para hacer plata y explotar como franquicia. El resultado es algo que parece salido de un imitador de Michael Bay, y digo imitador porque por lo menos se dejaron afuera aspectos realmente desagradables de este director como son la misoginia y el racismo.

john-boyega-pacific-rim-2-uprising

La trama va más o menos así. El hijo del personaje de Idris Elba, Jake Pentecost (John Boyega), es un rebelde que supo pilotar un Jaeger pero ahora ayuda a mercenarios y traficantes. Como es de esperarse estas circunstancias terminan llevándolo a él y a un nuevo personaje, una chica con capacidad para construir su propio mini Jaeger, otra vez a la base de operaciones de la primera película –o al menos creo que es, pero está tan cambiada desde lo estético que no lo parece– para terminar peleando contra una nueva amenaza Kaiju que también incluye algunas peleas Robot vs. Robot. Los científicos de la primera película regresan, y uno de ellos está involucrado en uno de los plot twists más graciosos (involuntariamente) e impensados de los últimos tiempos.

0_ACtdwjrpG4pOZCzJ

La primera película nunca fue una maravilla en lo que concierne a personajes e historia pero sin duda lo compensaba con una imaginación visual excepcional. Un diseño de sets impecable y unos efectos especiales que todavía se mantienen y provocan esa sensación de inmensidad y presencia que unos robots/criaturas gigantes deberían motivar. Nada de esto sucede en la secuela. Los códigos visuales son bastante tradicionales, los encuadres y el montaje son bien tradicionales, alejados de lo artesanal que nos daba Guillermo, y la atmósfera que genera no llega ni de cerca a esa noche en la ciudad con luces de neón de la primera o la lucha bajo el mar –hay una pelea bastante llamativa en la nieve que tal vez sea lo mejor de la película pero dentro de Pacific Rim (2013) sería la peor secuencia de la película–. Por suerte, el montaje no es frenético y deja ver la acción bastante bien. También ayuda que los diseños de los Jaegers sean simples y bien definidos, a diferencia de los Transformers de Michael Bay, lo que permite entender perfectamente los movimientos y las maniobras que realizan. Las actuaciones ni siquiera valen la pena mencionar excepto Charlie Day, que luego del increíble plot twist, se vuelve bastante memorable (no necesariamente en el buen sentido). La verdad es que muchos momentos son graciosos sin intentar serlo, lo cual hace la experiencia de verla con amigos un poco más disfrutable.

pacific-rim-uprising-review-5-1200x675-c

Pacific Rim 2: Insurrección es un gran ejemplo de dos cosas. Por un lado, de cómo arruinar la esencia de una franquicia para transformarla en un producto comercial sin alma. Y por otro, demuestra la enorme diferencia e influencia que tiene un director en la obra, ya que la misma premisa y personajes pero abordado por Guillermo del Toro hubiese dado un resultado completamente diferente, quizás hasta mejor que su predecesora.

Anuncios