The Good Place: Está todo piola o Utopía distópica

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¿Qué es The Good Place? Puedo decir lo que no es. No es la mejor serie de comedia, ni tan audaz ni tan aprovechada. Pero de todas formas, en lo que se engloba como comedias pasatistas, funciona. Es un bizarro cuidado, me hace acordar a Dead Like Me.

Me refiero a “bizarro cuidado” en el sentido de que la forma en que te lo cuenta, los escenarios, entre otras cosas, es realmente otro mundo. Te sumerge en esa rareza. A su vez, la serie no es tan asombrosa, pero te encariña. Es simpática. Te muestra este mundito perfecto donde todo parece estar bien, donde una utopía se transforma en una distopía.

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Los personajes si bien son bastante planos, insisto en que ayudan a que todo parezca de otro mundo. Manejan un tono raro de comedia, muy de la clase media yanqui pero en esta distopía. Todo está medio descolocado, hay cosas que no terminan de cerrar pero las aceptamos. Como Ted Danson (el viejo), las formas de ejecutar y comportarse que tienen las cosas (el botón de autodestrucción de Janet, lo que les pasa a los arquitectos cuando los retiran, “The medium place”, los plot twists).

Los giros inesperados (quizá en un punto: esperados) nos pueden parecer un juego de niños en la sala de guion. Pero justamente de eso se trata, de no abandonar el aspecto lúdico del cine. Se juega, no se hace lo que dice en los libros. Bordean la línea de lo esperado por el colectivo y lo inesperado. Es el clásico “Ah, mirá, se animaron a hacer esto, bien por ellos”. Y eso es mínimamente admirable.

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A mí en lo personal me causa gracia, me tiene atrapado. Como dije antes, me hacía acordar a Dead Like Me, todo el tema bizarro del después de la muerte, pero en este caso, tan… hipster. Una hipstereada que no molesta, porque es tanto que nos anestesia con su modernismo. Todo demasiado colorido, justamente es el intento de “belleza” creado por un demonio. El demonio más indie y simpático de Hollywood. Ted Danson (ex cheers) es un actor acorde, cae bien parado y tiene habilidad. Fue una de las razones por la cual seguí viendo la serie.

Me repito, tiene un tono de comedia muy particular. Maneja flashbacks de cuando los personajes estaban vivos, que son tan directos que parece Capusotto. Todo fluye porque pasan cosas todo el tiempo, los personajes se ven obligados a accionar, cosa que ayuda. Y si bien hay mil cosas sobre la vida después de la muerte, me parece copado que exista algo moderno y actual. Dentro de 40 años probablemente alguien esté hablando en un podcast de esta serie y el 2018 estará lejos. Es importante marcar épocas sin odiar la presente y siendo padeciente del síndrome de la edad de oro. Y si los guionistas se atreven a jugar, que jueguen más. Me parece un buen ejemplo y tengo la esperanza de que quizá alguna productora afloje un poco con lo políticamente correcto y se lance a hacer series disparatadas.
En resumen, se disfruta, los capítulos son cortos y da gracia.

Ideas frescas no faltan, lo que faltan son financistas.

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