Alias Yineth: una de muchas

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Alias Yineth (2017), dirigida por Daniela Castro y Nicolás Ordoñez, relata en primera persona la vida de esta mujer “de los siete nombres” que ahora se llama Yineth.

El documental colombiano de 90 minutos abre una pequeña ventana a la vida pasada y actual de esta misteriosa mujer, dejándonos con ganas de saber más acerca de ella y de la vida de tantxs que han sufrido durante el combate guerrillero en Colombia.

Una mujer se para frente a la cámara en el estar de una casa. A sus espaldas hay una biblioteca que alberga todo tipo de objetos, entre los que se ven flores artificiales y muñecos de peluche, donde se esconden varias “Peppa Pig”. La mujer está vestida como una adulta de clase media y explica que, a pesar de haber cambiado de nombre y de atuendos, su esencia sigue siendo la misma: la de una niña con pecas. A continuación, muestra las diferentes prendas que ella ha ido vistiendo a lo largo de su vida, cada una de las cuales representa una identidad distinta y una parte de su historia que ha dejado huellas en su cuerpo y en su alma. Porque, al fin y al cabo, todo eso lo vivió una misma persona, aunque haya tenido diferentes nombres.

Yineth nos lleva con un relato suave pero sentido a lo largo de su dura vida. Cuenta que nació en un lugar hermoso de Colombia, en cuanto a la naturaleza, pero olvidado por el Estado y por casi todos. Un poblado en el que gobernaban las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y en el que abundaba la pobreza de bienes materiales.

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En este contexto, sumado a una infancia de abusos, esta niña colombiana es reclutada por esas fuerzas en una forma de entrega como único recurso de la familia para aportar a la causa. Así, a sus 12 años, es llevada contra su voluntad a la selva, vestida con uniforme y presentada a su aliada por los próximos cinco años: su arma.

La vida como miembro de las FARC ha dejado marcas en los pies y las manos de esta mujer. Sin embargo, la mella resultó ser más profunda a la hora de relacionarse con otrxs. Yineth cuenta que, en esa época y durante muchos años, sintió rechazo por los hombres y desconfianza hacia casi todas las personas que se le acercaban.

La vida no fue más amigable una vez desligada de las fuerzas, debiendo reinventase, renombrarse y trabajar en un lugar, nuevamente, vulnerable, para sobrevivir en la ciudad.

El relato transcurre entre 2014 y 2016, siendo la última parte retratada durante el proceso de negociación de paz y posterior plebiscito para ratificar, o no, dichos acuerdos entre el gobierno y las FARC, durante la presidencia de Santos.

La última parte de la vida de Yineth está íntimamente ligada a ese fragmento de la historia de Colombia. Fue ese mismo gobierno que le ofreció una nueva opción para reinventarse y encontrar una salida “dentro de la legalidad”, como promotora del programa de reinserción para personas que formaron parte de las fuerzas guerrilleras.

De esta manera, con un atuendo de clase media y zapatos de taco alto, la mujer comparte su vida con otrxs que quieran escucharla en un auditorio y quizás hacerle preguntas.

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Si bien la instancia del proceso de paz que muestra el documental es aquel en el que triunfó (a través del plebiscito) el “No” por los acuerdos, el proceso de paz interior que vive y comparte Yineth es otro.

En su caso particular, ella se regocija en el hecho de pasar de generar muerte a dar vida, a través de sus hijxs, quienes aparecen en pantalla como la luz en este camino de lucha, sufrimiento y búsqueda de una identidad. Su reconciliación también se da con su pasado, en especial con esa madre que tuvo que dejarla por sufrir ella misma abusos por parte de su pareja. La maternidad, entendida en carne propia y en el reflejo de su madre, sirve de puente para que Yineth pueda transitar del dolor pasado a un futuro esperanzador.

Al final del día, podría decirse que, después de caminar padeciente por la vida, sin un alma que le brindara otra cosa sino maltrato, Yineth encuentra, en la familia de origen y en esa que va armando, un refugio y, especialmente, logra reencontrarse con su esencia de “niña de pecas”. Su identidad se fue formando con esas botas de guerrillera, con el disfraz de baile de caño del bar y con sus tacos altos estilo ejecutiva que lleva con orgullo. Ahora pareciera que reivindicara todos esos elementos.

El elemento del alias (utilizado por todos los jefes de las FARC) es usado para remarcar esta necesidad de reinvención de una misma persona en diferentes circunstancias. Sin embargo, el documental no completa de forma profunda todo el recorrido de Yineth, dejando algunos huecos por completar.

Alias Yineth es, ante todo, un relato personal, en el que la historia pública o social del país sirve como contexto de una vida compleja que aparece como única, si bien podemos sospechar que puede ser la de muchxs otrxs, atravesados por los mismos procesos.

 

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