Cinco Pensamientos sobre los Oscars 2018

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Digan lo que quieran, cada año, cada ceremonia, estamos todos prendidos a TNT para comernos la entrega de los premios en vivo traducidos por el Coach Morales (¿?) y una chica de la cual nunca supe el nombre ni antecedentes. Dicho sea de paso ¿alguien sabe por qué desde que tengo cuatro meses TNT tiene los derechos de emisión? Digo, porque jamás pasaron una película que tenga menos de diez años de estrenada, suena medio paradójico la verdad. En fin, a los pensamientos (?):

1- Ganan los latinos: será cubierto en más detalle en las dos entradas finales, pero es evidente que el “theme” de este año era “el muro”, la inmigración y, por supuesto, los mexicanos en concreto. Para Trump, la inmigración latina es causante de la mayoría de sus problemas, a saber: narcotráfico, economía desbalanceada, obesidad, elecciones polémicas de vestimenta, la ola de calor, la invasión de chinchillas, Anthony Bourdain y el sistema métrico. Toda su plataforma de campaña de “Make America Great Again” está comprendida dentro de una pregunta, para la que Donald cree tener la respuesta: ¿Quiénes son los americanos?. Los Oscar hicieron justicia señalando que “Coco”, “La Forma del Agua”, y porque no “Una Mujer Fantástica” (que suma varios “themes” en su metraje), también son “americanos”. Porque lo son. De diccionario, o sea.

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2- Mark Hamill dando un premio: maravilloso. No sé si es un triunfo de los nerds del mundo, o de Abrams, o de Disney o de quien. Al bueno de Hamill (honestamente, su Twitter parece el de un buen tipo), la carrera se le truncó bastante en su pico de éxito. Hizo de todo por sobrevivir en Hollywood cuando ya estaba salvado económicamente. Bah, no sé, George Lucas dicen que es jodido con la plata. Encontró un nicho en el voice acting siendo uno de los mejores Jokers de la historia en la serie animada. La actuación de voz le dio el lugar para su histrionismo y su exageración. Porque el tema es ese, Mark Hamill no es un buen actor. Pero es un nerd enorme que se pasó la vida después de Star Wars siendo también un nerd-laburante (chequeen su IMDB, su CV es profuso.) Que haya subido a entregar los premios de animación es un guiño a su público.

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3- Kobe Bryant: esto fue rarísimo. Jamás veo los cortos animados. No porque sean difíciles de conseguir ni nada. Simplemente no me interesan. Cuando Hamill gritó “Dear Basketball” y al escenario subió Kobe Bryant, yo no entendía un pomo. Me entero que Bryant, el ex mejor jugador de basket del mundo, escribió y produjo un corto (con música de John Williams nada menos) y que este ganó. Hasta acá todo normal. El tema es que en año del #MeToo y todo el movimiento feminista luchando por espacios y por eliminar el machismo de Hollywood, que suba Kobe Bryant al escenario y que lo aplauda todo el teatro es, cuanto menos, una falta de respeto. Para los que no saben de lo que hablo, me refiero a su juicio por violación y las numerosas acusaciones de violencia doméstica.

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4- Futurólogos en el Podcast: no solo hicimos un prode previo, sino que hasta lo hablamos largo en el podcast. El director de la revista pegó prácticamente todas las categorías grandes. Quien escribe falló en actores de reparto y película (había puesto “The Post”). En general hubo un gran número de aciertos. Ahora, ¿somos así de brillantes? Bueno, sí. Pero aparte, esta vez no había tanta discusión. Se sabe que la Academia decide todos los años una temática que seguir de una u otra manera. Se suponía que podía llegar a ser el movimiento #MeToo. Realmente no lo fue más que en el discurso general. Kimmel, el algo soso aunque confiable anfitrión, hizo alguna que otra alusión, que ahí quedó. En los premios, el enfoque siguió siendo Trump y su política antiinmigratoria, detallada de manera coherente en “Coco” y, porque no, también en “La Forma del Agua”.

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5- Falopa en las nominaciones: decía, sí, somos brillantes, pero también es que en las nominaciones había bastante falopa y que, después de décadas de seguir este jueguito, ya conocemos bastante las reglas. Se sabía que este era el año de Gary Oldman. La Academia hizo justicia con su Oscar nominándolo por una película que no podía ganar jamás. Se lo dieron a él como era lógico, de la misma manera que era lógico dárselo a Frances McDormand y a Sam Rockwell, ambos geniales. Se hizo justicia además en la categoría Guión Original, otorgándoselo a Jordan Peele por “Get Out”, una fábula sobre el racismo contenido en una película de terror, género que casi nunca llega a ese lugar, y menos que menos gana. Hizo justicia con el abuelo Ivory dándole el premio por Guión Adaptado. Hizo justicia con Alison Janney, tremenda en cualquier cosa que le tiren. Yo voté a Lauren Metcalf por “Lady Bird”, otra película que no tenía nada que hacer nominada, como tampoco su genial directora Greta Gerwig, a la que nominaron solamente para que este no sea el año de #OscarsSoMen (cosa que finalmente sí fue). Hicieron justicia en los rubros técnicos con “Dunkirk”, película tan buena que llegó a esos puestos destacados a pesar de haber sido estrenada en julio. Podrían haber sido más ideológicamente coherentes con lo que sucede en Hollywood ahora mismo; lo han sido antes. Decidieron dárselo a los mejores dentro de las ternas. No es un error en sí mismo, aunque se puede esperar alguna crítica.

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En definitiva, pasó otra ceremonia donde se premió, esta vez, de manera bastante justa (de acuerdo a nuestro gusto por supuesto) y hasta ideológicamente acertada (por lo menos en la gran mayoría de los casos). Han ganado mexicanos (o latinos) en el pasado cercano como Cuarón e Iñárritu y esta edición le tocó a un favorito de la casa como Guillermo del Toro. Ahora solo falta que en el futuro nominen a más mujeres realizadoras. Cinco en 90° ediciones es una vergüenza. Lamentablemente, no es la única ni mucho menos la mayor.

 

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