Call Me by Your Name: el primer amor

Poster Call me by your name con Timothée Chalamet y Armie Hammer

Call Me by Your Name, conocida como Llámame por tu nombre en algunos países de Latinoamérica, fue presentada en el festival de Sundance en 2017 y ya por entonces se hablaba de que sería una gran candidata a los próximos Oscars. Y así ha sido.

Pero ¿de qué trata la película? Debemos situarnos en la Italia de los años 80. Elio (Timothée Chalamet) es un joven de 17 años que pasa los veranos en la villa italiana de su familia. Cada año su padre (Michael Stuhlbarg) invita a un graduado en arqueología a pasar unas semanas con ellos para que le ayude en sus investigaciones, algo que a Elio no le interesa mucho. Pero esta vez es diferente. Esta vez el graduado es Oliver (Armie Hammer), un atractivo y extrovertido hombre que cambiará la vida de Elio por completo.

Simplificando podríamos decir que es una historia de amor entre dos hombres. Pero es más que eso. Primero, el hecho de que el protagonista tenga relaciones con una chica me parece todo un acierto, ya que hace el desarrollo de la historia con Oliver más natural. La sexualidad tiene muchas formas y cada uno descubre sus gustos y sentimientos a una edad u otra, de una forma u otra.

Además cada situación familiar es muy diferente. En Brokeback Mountain, por ejemplo, se enfatizaba mucho más en lo prohibido. Aquí no nos encontramos con un drama sobre un amor clandestino. Evidentemente, los protagonistas no van mostrando su amor en libertad. Al fin y al cabo, se sitúa en los años 80 y si hoy en día las parejas homosexuales todavía no están del todo aceptadas, imaginen en aquella época. Sin embargo, vemos como los padres del chico le comprenden y, a su manera, le apoyan.

Elio (Timothée Chalamet) tocando el piano mientras Oliver (Armie Hammer) lo escucha

Como digo, la película va más allá de la historia entre dos hombres. Lo que nos encontramos es una oda al primer amor. Nos habla sobre el despertar sexual –el protagonista tiene 17 años, ya ha tenido relaciones, pero sigue explorando–, pero sobre todo, de aquel amor de verano que de seguro todos hemos tenido y todos recordamos aunque hayan pasado varios años.

Algunos critican que las escenas íntimas no sean más explícitas. Y sí es verdad que en ocasiones los americanos pecan de ser demasiado puritanos a la hora de mostrar desnudos y escenas de sexo. Pero a veces lo sugerente, lo que no vemos, resulta más sensual que lo claramente manifiesto. Por ejemplo, tenemos una escena en la que Elio se masturba con un melocotón. Esta escena nos habla sobre la exploración sexual (melocotón como símbolo de un trasero) pero también sentimental (la fruta aparece en varias escenas entre Elio y Oliver). Por lo tanto, me transmite mucho más la escena con la fruta que ver a los dos protagonistas teniendo sexo explícito. Se agradece que hayan querido tratar el tema con delicadeza.

Por otro lado, cabe destacar que es la última parte de la trilogía Deseo que forma junto a I Am Love (2009) y A Bigger Splash (2015). Y la verdad es que encontré que Call Me by Your Name tiene muchos de los elementos característicos del director que ya vimos en su película anterior: una visita inesperada que cambia la rutina de los protagonistas, el verano en una bonita villa italiana, canciones originales en vez de banda sonora clásica…

Y es precisamente esa atmósfera de gente con dinero que veranea en una villa italiana lo que hace que muchos no empaticen con la película. He escuchado a gente decir que es una historia de pijos. Y si es verdad que el set elegido puede parecer pretencioso, no sería lo mismo si la historia se desarrollara en otro contexto, otro año. Por ejemplo, la Nueva York actual. La atmósfera de ensueño que transmite, alejados de la ciudad, hace que entiendas mejor la historia de un amor de verano. Aunque yo pasé los veranos en una granja, no en una casa con piscina, pero seguramente es lo que conozca el director, Luca Guadagnino, y el autor del libro en el que se basa el guion.

Call my by your name - Elio (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer) tomando el sol

Hay que decir que, como ya me pasó con A Bigger Splash, encontré que la película tiene algunos altibajos. Empieza muy bien, va in crescendo, pero después del clímax su desarrollo no me termina de convencer. Sin embargo, aunque la parte en la que los protagonistas se van de viaje me parezca un tanto extraña, he de decir que sabe cómo terminar. El final es fantástico: La conversación entre Elio y el padre es maravillosa. El “monólogo” de Michael Stuhlbarg me pareció de los mejores que he visto en mucho tiempo y sin duda se habla poco de esa escena. Además, la conversación posterior que tienen Elio y Oliver durante Navidades-Hanukkah es muy acertada ya que nos muestra la realidad. Esto no es un cuento de hadas. Y para terminar, Elio mirando a cámara y diciéndonos muchas cosas sin usar ni una palabra.

En cuanto a las actuaciones, tanto Timothée Chalamet como Armie Hammer están fantásticos. Hay química entre los dos, algo fundamental en este tipo de films, y saben dotar de naturalidad y credibilidad a sus personajes. Y como ya he dicho, Michael Stuhlbarg tiene pocas escenas pero sin duda es el protagonista de una de las mejores partes de la película.

También es importante destacar la banda sonora. Está compuesta de canciones originales de Sufjan Stevens, que encajan perfectamente con esa aura de ensueño, juventud, inseguridades e indecisiones. En lo personal me ha gustado, creo que queda muy bien y se aleja de los típicos soundtracks de orquestra. Sin embargo, de nuevo creo que para algunos este tipo de música los puede alejar de la historia, y vuelvan a sentir que está dirigida a otro tipo de público.

Timothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg y Amira Casar

Y ya terminando, me gustaría hablar de las oportunidades al Oscar. A finales del año pasado Timothée Chalamet empezaba a hacerse conocido, a ganar premios en varios festivales. Pero llegaron los Globos de Oro, los Critics’ Choice y los SAG Awards y Gary Oldman se los llevó todos. Por qué dejó de ser el gran favorito puede tener varias respuestas. Una opción es que le perjudicara ser uno de los protagonistas de la nueva película de Woody Allen –A Rainy Day in New York–, que ha causado tan mala publicidad que probablemente ni se estrene. Otra, menos conspiranóica, es que simplemente a los académicos les encanta la transformación de Gary Oldman como Churchill, que por lo visto se convierte por completo en el Primer Ministro.

Difícilmente será elegida como mejor canción original (Mystery of Love, de Sufjan Stevens). Sin embargo, es la gran favorita a mejor guion adaptado (de James Ivory, basado en la novela de André Aciman), pues esta vez sí ganó el Bafta, los WGA (premio del gremio de escritores) y no se llevó el Globo de Oro porque solo tiene una categoría a mejor guion.

En resumen, podemos decir que se trata de una película que avanza muy bien pero que cuenta con una mitad un tanto irregular. A pesar de eso, James Ivory sabe cerrar la película de forma brillante y el final deja con muy buen sabor de boca. Asimismo, el hecho de que la historia se desarrolle en una villa italiana puede hacer que algunos no se sientan identificados con la historia y les parezca demasiado pretenciosa. Pero lo que no cabe duda es que tanto Chalamet como Hammer están brillantes y la nominación al Oscar del joven neoyorkino es más que merecida.

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