The Post y el efecto Spielberg

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Existe algo que se llama “el efecto Spielberg”. Con esto quiero decir que es probable que solo me pase a mí, aunque no tengo forma de comprobarlo. El efecto consiste básicamente en ignorar el nivel de maestría de Steven cada vez que me entero de que va a salir una nueva de sus películas e, incluso, luego de ver el tráiler, no tengo mayor anticipación ni expectativa alguna puesta en el film, como si fuese un director del montón. No creo que haga falta decir que después de ver la película mi primer pensamiento fue “ah, claro qué boludo que soy, es Spielberg”. El ejemplo más claro de esto fue con Puente de espías (2015), que era algo que quería ver pero apenas pensé que estaría entre lo mejor de ese año. Con The Post sucede algo similar, aunque muy lejano de la magnitud de aquella experiencia.

Richard Nixon está en la presidencia y la guerra de Vietnam sigue su curso. Daniel Ellsberg, analista militar contratado por la corporación RAND, decide filtrar parte de unos documentos secretos del gobierno estadounidense al diario The New York Times. Estos documentos son, en esencia, un gran estudio encargado por el ministro de Defensa Robert Mcnamara detallando la participación de EE. UU. en la guerra de Vietnam, cómo ellos sabían que no iban a poder ganar y de qué manera ya estaban involucrados mucho antes de tener intervención militar. Luego de una primera publicación, el gobierno impide a The New York Times, o cualquier otro diario, publicar más información confidencial. En esta situación entra el Washington Post, con su directora Kay Graham, interpretada por Meryl Streep, y el periodista Ben Bradlee, con Tom Hanks en el papel. Navegando una situación económica delicada, Kay deberá decidir si arriesgar la existencia del diario cuando les llega la oportunidad a ellos mismos de publicar los documentos clasificados.

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Es increíble pensar que Spielberg pueda hacer pre producción, rodaje y post producción de un proyecto como este en solo nueve meses o quizá menos (Spielberg entró en negociaciones para dirigir en marzo del 2017 y la película se estrenó en noviembre del mismo año). Lo más destacable es cómo Spielberg logra transformar en cinematográfica una premisa cuyos pilares son trabajo periodístico y conversaciones. Hace poco tuvimos Spotlight (2015) que, si bien tuvo un gran guion y actuaciones, poco tenía de cinematográfico en su imagen y sonido. The Post logra superar ese obstáculo y transmite tensión y suspenso desde la cámara, siempre en movimiento y con propósito, usando composiciones que llenan de riqueza visual una narrativa que consiste, mayoritariamente, de personas hablando en habitaciones. Las interpretaciones son excelentes como es de esperarse con semejante cast, pero vale la pena destacar a Bob Odenkirk, famoso por su rol de Saul en el universo de Breaking Bad, interpretando a Ben Bagdikian, periodista clave en la publicación de estos peligrosos y reveladores documentos.

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Sin embargo, al principio mencioné que The Post no alcanzaba ese nivel de sorpresa que me produjo en su momento Puente de Espías y creo saber por qué. Por un lado, el guion, en particular, los personajes no tienen la resonancia que tienen en otros films de Spielberg donde tenemos más interacciones entre ellos. Por otro lado y debido a lo anterior, los “momentos Spielberg” –la cámara se mueve lentamente hacia el rostro de un personaje (travel in) mientras este pronuncia un discurso emocional o inspirador con música de John Williams de fondo– no se sienten genuinos, casi como si estuviesen fuera de lugar en el universo específico de la película. También otros momentos hacia el final se sienten demasiado empalagosos en su dramatismo y ejecución.

A fin de cuentas, si bien creo que podría intercambiar su nominación a mejor película de los Oscars con algo como The Florida Project, de Sean Baker, The Post es una película que emana cine y vale la pena ver, al igual que muchas otras películas de nuestro querido y amado Steven Spielberg.

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