Recomendaciones Veraniegas I: MERLÍ

MERLÍ

RECOMENDACIONES VERANIEGAS I

LIBRE DE SPOILERS

Esta sección se ocupa de algunas cosas medio ocultas que andan dando vuelta por ahí, esas en las que la imagen destacada elegida por Netflix, Amazon, o incluso la torrentera, no ayudan para nada, pero que pueden zafarte en un momento de indecisión.

Merlí (Netflix – 2 Temporadas)

Era imposible que viera Merlí. No había forma. La temática, “profesor de secundario inspira estudiantes adolescentes en Barcelona” me resultaba odontológica. Y con esto quiero decir que prefería que me sacaran una muela antes que verla.

Por esas cuestiones de la vida, vi un capítulo. El resto es este artículo, recomendándola.

Entenderán, Merlí no es Breaking Bad, obvio. Pero tiene un truco. Tal vez el mejor truco de todos. Su protagonista, Merlí Bergeron, el mentado profesor, es uno de esos personajes por los que los actores matan. Un personaje que se come al actor, al elenco que lo secunda y hasta la trama misma. Y Francesc Orella, el actor que le presta la cara, al parecer, nació para interpretarlo.

Veamos: Merlí es una suerte de Doctor House de la enseñanza. Es un rebelde, aunque no un revolucionario. Le interesa ganarse unos pesos, si se puede, laburando poco. Es consciente que sus colegas son unos pavotes, y es por allí que explota su demagogia: quiere que los estudiantes lo amen. Le interesa que sus clases sean shows pirotécnicos. Sabe que la asignatura que le apasiona, la filosofía, está mal vista en un mundo que no entiende su utilidad. Muere por un discípulo: “un Platón”, que lo siga, es decir: se cree Sócrates.

Está separado, tiene un hijo adolescente, una madre actríz legendaria “la Calduch”, que lo acoge en su casa luego que lo desalojan de su departamento. Y como profesor de la escuela pública, le toca dar clases ¿en dónde? en la escuela y en el curso de su hijo, que baila ballet y está descubriendo su identidad sexual.

Y hablando de sexual, esa es otra de las aristas del protagonista. Seduce a todas las madres y colegas profesoras que se le cruzan. Básicamente, quiere acostarse con todas, y muchas veces lo logra.

En medio de todo esto, como House, es también el único que puede ayudar a sus estudiantes, el rebaño perdido. Los conflictos de estos chicos de la opulenta Barcelona, son, tal vez, lo menos interesante. Están bien interpretados. Pero no dejan de ser conflictos adolescentes, bastante livianos. Merlí no es políticamente correcto, y solamente con eso, logra más que el resto de la sociedad adulta, que no parece capaz de relacionarse con el mundo joven. Ni como padres, ni como docentes. Miente, engaña, dice lo que piensa, se pelea, se burla y se equivoca. Es profundamente humano.

Cada clase / capítulo abarca un tema filósofico que será dictado por Merlí, y los acontecimientos del capítulo tendrán relación, con este. Eso provoca que los argumentos sean, en parte, autoconclusivos y didácticos. No hay grandes conflictos centrales, más que los de Merlí con la autoridad, que de cualquier manera parece darle aire, por su capacidad de hacerse querer por su estudiantado.

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Fracesc Orella logra el papel de su vida en Merlí. Una vez que le conocí la cara, empecé a acordarme en todas las películas que lo vi (Alatriste – Los Ojos de julia – Truman).

Súmamente histriónico, Orella actúa con los ojos, y sobre todo con una naturalidad y sentido de la comedia, que opacan cada escena en la que no está presente. La serie es él. Lo demás es relleno.

La serie está hablada en catalán, y se descubre una sonoridad y velocidad hermosas para la comedia. Como todas las series que están viniendo desde la península ibérica, mal que les pese catalanes, geográficamente están ahí, Merlí está siendo un éxito en la Argentina. La diferencia, con sus 13 capítulos por temporada, es que no hay relleno, ni reconstrucción histórica. Solo conflictos menores y livianos y un personaje perfecto.

En el sub-género “series para toda la familia” no se puede pedir más.

 

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