Reseña: Erased – Boku dake ga Inai Machi – MERECE ESTA OPORTUNIDAD

Satoru Fujinuma es un incipiente artista de manga de 29 años (en 2006), aunque para mantenerse trabaja como repartidor en Oasi Pizza. Hasta allí, un hombre común en circunstancias comunes, pero pronto sabremos que Satoru posee una habilidad especial: cuando está cerca del lugar donde ocurre algún suceso que pone en riesgo la vida de alguien, entonces, retorna unos minutos en el tiempo para evitarlo.

Pero ese regreso temporal se extenderá hasta los 18 años, para llevarlo a la época de sus 11 años (1988), cuando un acontecimiento trágico lo afecte directa y personalmente, y Saturo lo asocie con hechos que sucedieron, de manera precisa, durante esa etapa de su infancia.

Durante estos eventos, al transportarse al pasado y revivir en su propio cuerpo de niño pero con memoria del futuro, el pequeño Satoru, en plena etapa escolar, tratará de conseguir las piezas que completen su dramático rompecabezas para poder evitar desgracias, torcer el destino, salvar vidas y descubrir al culpable de tanta desdicha acumulada.

De ese itinerario, entre humano y fantástico, trata la serie de Netflix: Erased. Una recomendable oferta audiovisual de origen japonés, disponible en Argentina a través del servicio de streaming a partir del 15 de diciembre de 2017.

Esta serie adapta a imagen audiovisual real (con actores de carne y hueso) un manga escrito e ilustrado por Kei Sambe (2014-2016), cuyo título original es: Boku dake ga Inai Machi.

Sobre esta obra, como origen de inspiración, resulta interesante comentar que no sería esta la primera adaptación, ya que en 2016 su historia se llevó a la televisión como anime. También hay que agregar que, según cuentan ciertas fuentes interesadas en el tema, que tampoco sería la única versión con imagen audiovisual real, pues durante ese mismo año se habría estrenado como película, pero de esta variante no he tenido siquiera la oportunidad de ver aunque sea un tráiler o fragmento.

Por todo esto, solo me voy a referir a lo que me dio como espectador la serie producida y transmitida por Netflix, dirigida por Ten Shimoyama, escrita por Tomo Ōkudo y con un muy buen elenco, sobre todo en lo que se refiere a los actores niños, en especial (para mi gusto) Reo Uchikawa como el pequeño Satoru.

Básicamente, la historia es entretenida y la forma en que se cuenta mantiene al espectador con ganas de seguir sumando episodios con la finalidad de saber qué es lo que pasa y pasará; y esto creo que lo consigue, en buena medida, merced a la existencia y el desarrollo de unos personajes queribles y de actores que, en general, le hacen alto honor.

Sobre el particular debe destacarse que la mayor parte de la serie transcurre en un tiempo pasado (1988), con respecto al momento actual del joven protagonista, que es cuando comienza el relato (2006). Por esta razón, los principales personajes son niños, que por lo dicho se apropian de buena parte de la pantalla, y con su inocencia provocan un virtuoso contraste con ciertos peligros que los acechan en su infancia y con las experiencias (re) vividas que en el caso del protagonista han afectado trágicamente su etapa de juventud.

Se trata de una imaginativa trama sobre viajes en el tiempo, segundas oportunidades y la importancia de la empatía en la vida cotidiana de la gente.

Si uno es consciente de que se trata de una serie japonesa, nacida de un manga y determinada por una particular idiosincrasia de origen, de seguro la podremos disfrutar sin el menor riesgo. De todas maneras, creo que Erased merece una oportunidad, en cualquier circunstancia y ante todo público que, aunque diverso, esté dispuesto a disfrutar de una historia que, combinando los viajes en el tiempo con el thriller, maneja un eficiente dispositivo emocional.

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